Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 355-357

La vida humana es una vida recibida, se nos ha dado a cada unos de nosotros. Nos somos los creadores de nuestra existencia. Dios nos ha dado la vida. Dios es la fuente de la vida. Él es la Vida. En el plan de Dios está que los hombres puedan vivir en comunión con Él eternamente. Sabemos que este plan lo quiso llevar a plenitud  de modo  inimaginable por medio de la Encarnación del Verbo. Quiso revelarnos a su Hijo, quien nació de Santa María, y por sus palabras, gestos y milagros, nos ha mostrado el amor del Padre.

Tenemos presente también con el pecado original y los pecados personales el camino de encuentro y comunión con Dios se oscurece, y no es muy viva la conciencia de buscar y amar a Dios sobre todas las cosas. Se pierde un poco en la conciencia la dimensión de una vida eterna. ¿Qué nos queda?  “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Una vida sin horizontes eternos queda reducida a poca cosa. Y hoy nos damos cuenta cómo se presentan distintos “profetas y maestros” diciendo o mostrando cómo deben vivir los hombres de hoy.  En muchas esferas sociales prevalece una dimensión individualista y consumista: “busco solamente lo mío y aquello que me gusta. Los demás no me interesan”. A esto se le llama ‘caminos de muerte’.

No es verdad que quien sigue a Jesucristo se desinteresa por el mundo que le rodea. Tampoco es verdad que quien busca la vida eterna se desentiende de la vida temporal. No se puede acusar a la Iglesia de no buscar el progreso de los pueblos. Recientemente se ha publicado la tercera encíclica del Papa, allí nos encontramos de nuevo con aquella preocupación de impulsar un progreso o desarrollo humano integral. Dios mismo quiere el desarrollo de los hombres, de “todo hombre y de todos los hombres”.

Quien vive su vida cristiana está llamado a vivir en plenitud su vida humana. La condición humana ha sido elevada y ha recibido una dignidad por encima de cualquier otra realidad humana.

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agosto 24, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 355-357

7.1.2 Variadas dimensiones de la vida en Cristo

355. Jesucristo es plenitud de vida que eleva la condición humana a condición divina para su gloria. “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud” (Jn 10, 10). Su amistad no nos exige que renunciemos a nuestros anhelos de plenitud vital, porque Él ama nuestra felicidad también en esta tierra. Dice el Señor que Él creó todo “para que lo disfrutemos” (1Tim 6, 17).

356. La vida nueva de Jesucristo toca al ser humano entero y desarrolla en plenitud la existencia humana “en su dimensión personal, familiar, social y cultural”. Para ello hace falta entrar en un proceso de cambio que transfigure los variados aspectos de la propia vida. Sólo así se hará posible percibir que Jesucristo es nuestro salvador en todos los sentidos de la palabra. Sólo así manifestaremos que la vida en Cristo sana, fortalece y humaniza. Porque “Él es el Viviente, que camina a nuestro lado, descubriéndonos el sentido de los acontecimientos, del dolor y de la muerte, de la alegría y de la fiesta”. La vida en Cristo incluye la alegría de comer juntos, el entusiasmo por progresar, el gusto de trabajar y de aprender, el gozo de servir a quien nos necesite, el contacto con la naturaleza, el entusiasmo de los proyectos comunitarios, el placer de una sexualidad vivida según el Evangelio, y todas las cosas que el Padre nos regala como signos de su amor sincero. Podemos encontrar al Señor en medio de las alegrías de nuestra limitada existencia, y así brota una gratitud sincera.

357. Pero el consumismo hedonista e individualista, que pone la vida humana en función de un placer inmediato y sin límites, oscurece el sentido de la vida y la degrada. La vitalidad que Cristo ofrece nos invita a ampliar nuestros horizontes, y a reconocer que abrazando la cruz cotidiana entramos en las dimensiones más profundas de la existencia. El Señor que nos invita a valorar las cosas y a progresar, también nos previene sobre la obsesión por acumular: “No amontonen tesoros en esta tierra” (Mt 6, 19). “¿De qué le sirve a uno ganar todo el mundo, si pierde su vida?” (Mt 16, 26). Jesucristo nos ofrece mucho, incluso mucho más de lo que esperamos. A la Samaritana le da más que el agua del pozo, a la multitud hambrienta le ofrece más que el alivio del hambre. Se entrega Él mismo como la vida en abundancia. La vida nueva en Cristo es participación en la vida de amor del Dios Uno y Trino. Comienza en el bautismo y llega a su plenitud en la resurrección final.

agosto 19, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 353-354

Se  presentan diversos textos del Evangelio donde encontramos esos gestos de Jesús que expresan su voluntad de ponerse al servicio de la vida. No hay barreras de ninguna clase. Las condiciones sociales, los prejuicios, las acusaciones, las separaciones establecidas para con los enfermos y pecadores, y todo tipo de barreras fueron superadas por Jesús y llegó mucho más allá al proponer el amor hasta los enemigos. Como ha dicho en otro momento, Él no ha venido a condenar sino a salvar y a dar su vida para que los hombres puedan tener vida en Él.

Ese rico y variado testimonio de amor por la vida continúa en su Palabra y en los sacramentos. De modo que también nosotros nos somos los destinatarios de ese amor preferencial de Jesucristo por la vida de los hombres, de todo hombre y mujer. Viviendo en comunión con Jesucristo, alimentados de su Palabra y fortalecidos por sus sacramentos, podemos dar a los demás aquello que hemos recibido de Él: el amor por la vida.

Los discípulos de Jesucristo reciben este legado y quieren continuar esta tarea en el mundo de hoy, en la realidad que les ha tocado vivir, en las circunstancias del vivir cotidiano. La Iglesia es servidora de la vida y lo hace siguiendo la enseñanza de su Señor.

agosto 16, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 353-354

7.1.1 Jesús al servicio de la vida

353. Jesús, el Buen Pastor, quiere comunicarnos su vida y ponerse al servicio de la vida. Lo vemos cuando se acerca al ciego del camino (cf. Mc 10, 46-52), cuando dignifica a la samaritana (cf. Jn 4, 7-26), cuando sana a los enfermos (cf. Mt 11, 2-6), cuando alimenta al pueblo hambriento (cf. Mc 6, 30-44), cuando libera a los endemoniados (cf. Mc 5, 1-20). En su Reino de vida Jesús incluye a todos: come y bebe con los pecadores (cf. Mc 2, 16), sin importarle que lo traten de comilón y borracho (cf. Mt 11, 19); toca leprosos (cf. Lc 5, 13), deja que una mujer prostituta unja sus pies (cf. Lc 7, 36-50) y de noche recibe a Nicodemo para invitarlo a nacer de nuevo (cf. Jn 3, 1-15). Igualmente invita a sus discípulos a la reconciliación (cf. Mt 5, 24), al amor a los enemigos (cf. Mt 5, 44), a optar por los más pobres (cf. Lc 14, 15-24).

354. En su Palabra y en todos los sacramentos Jesús nos ofrece un alimento para el camino. La Eucaristía es el centro vital del universo, capaz de saciar el hambre de vida y felicidad: “El que me coma vivirá por mí” (Jn 6, 57). En ese banquete feliz participamos de la vida eterna y así nuestra existencia cotidiana se convierte en una Misa prolongada. Pero todos los dones de Dios requieren una disposición adecuada para que puedan producir frutos de cambio. Especialmente, nos exigen un espíritu comunitario, abrir los ojos para reconocerlo y servirlo en los más pobres: “En el más humilde encontramos a Jesús mismo”. Por eso San Juan Crisóstomo exhortaba: “¿Quieren en verdad honrar el cuerpo de Cristo? No consientan que esté desnudo. No lo honren en el templo con manteles de seda mientras afuera lo dejan pasar frío y desnudez”.

agosto 13, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 347-352

He tenido algunas dificultades para actualizar el blog, sin embargo ahora quiero retomar el hilo conductor. En primer lugar debo decir que hemos llegado a la “tercera parte” del documento de Aparecida. En esta tercera parte vamos a encontrar algunas sugerencias y orientaciones que vienen a concretar algunos de los aspectos señalados anteriormente y que van a ser elementos a tomar en cuenta para impulsar la misión continental: el servicio a la vida, la promoción de la dignidad humana, la cultura…

La vida de Jesucristo para nuestros pueblos: desde esta perspectiva se van a presentar las distintas realidades. Después de centrarnos en la “vida de Jesucristo en los discípulos misioneros” ahora queremos que esta Buena Noticia de Jesucristo tenga sus manifestaciones no sólo en la vida personal de sus fieles, ni sólo en las pequeñas comunidades o parroquias, sino también que tengan un reflejo vitalizador en la sociedad en que vivimos.

Desde que el Evangelio fue anunciado en nuestras tierras ha dado sus frutos en el formarse la identidad y culturas de nuestros pueblos. Algunos años atrás hemos celebrados el V centenario de este acontecimiento. Ahora que estamos al comienzo del tercer milenio nos planteamos de nuevo el lugar y la misión que los discípulos de Jesucristo están llamados a vivir en los contextos cambiantes como los actuales.

La fe no puede quedarse solo en la intimidad de la persona. La fe profesada es una fe que madura y que se convierte también en cultura. Puesto que la gracia no destruye la naturaleza sino que la sana y la eleva, debemos considerar las distintas dimensiones de la persona creyente como lugares donde la fe exige una respuesta.

Si Jesucristo ha venido para que en Él tengamos vida, los discípulos suyos tienen que distinguirse también porque aman la vida, respetan la vida y quieren ponerse al servicio de la vida plena. Esta característica es fruto del hacer propia la misión de Jesucristo. Esta es la misión de la Iglesia.

agosto 7, 2009 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , | Deja un comentario