Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 60-73

Situación económica. Un elemento que está en clara referencia con la economía es la “globalización”, y hasta cierto punto, el aspecto económico es lo más conocido y extendido de la globalización.

Aquí nos podríamos preguntar, ¿qué han dicho los obispos sobre la globalización?, o ¿cuál es la visión que se tiene de ella?  Yo diría que no se puede tener una idea completa de qué cosa sea la globalización, puesto que es una realidad que está en estos momentos desarrollándose todavía. Es evidente que no es una realidad unidimensional, tiene aspectos positivos y negativos.

Pero puede describirse, y así viene presentado en el documento, como un fenómeno de “relaciones de nivel planetario”, un “logro de la familia humana”, que comporta el “riesgo de monopolios y de convertir el lucro en el valor supremo”.

Ante esta concepción de la globalización, la Iglesia propone ir más lejos, de ampliar  el sentido de la globalización, y desde años presenta la propuesta de globalizar la solidaridad, la justicia y el respeto a los derechos humanos.

Son diversas las realidades que tienen que ver con la globalización. Aquí hemos podido leer algunos de los frutos de poner “el lucro como valor supremo” y las huellas que deja tras de sí en un continente como el nuestro, donde es difícil encontrar países con economías estables.

Hay una cuestión todavía más profunda, a mi modo de ver, ¿quiénes son los que hacen posible la globalización? Viene facilitado por las nuevas tecnologías y modos de comunicarse. Pero de fondo nos encontramos con el sujeto de estas actividades: la persona humana. Hombres y mujeres que hacen posible este conjunto de relaciones. Como en toda realidad humana conviene considerar al que realiza tal actividad. Conviene recordar que las acciones de cada uno son las que van forjando la sociedad en que vivimos. Con el trabajo cotidiano, con las iniciativas en este gran campo.

Si aquí se apela al sentido ético de la globalización, quiere decir que ésta debe ponerse al servicio de la persona humana. Ésta guía es la que ofrece la Iglesia: dar a la persona la prioridad, no tergiversar el valor de cada hombre o mujer, que la sociedad en su conjunto pueda permitir el desarrollo de sus miembros. Esta parte de la enseñanza de la Iglesia la encontramos en la llamada “Doctrina Social de la Iglesia” donde encontramos los principios y criterios de acción que se desprenden del evangelio y de la tradición cristiana. Lastimosamente pocos son los que conocen esta parte de la enseñanza social. No son recetas, son principios que iluminan el actuar de los cristianos.

No podemos esperar una “respuesta” sobre el modo de “hacer” la globalización. Esto es un campo de las ciencias humanas, de la economía por ejemplo. Y yendo  a fondo, esto es un campo de trabajo propio de los laicos, que están en medio de todos los afanes sociales.

Si la lectura de esta parte no nos mueve a hacer la parte que nos corresponde sea cultural, económica, política… no podemos quejarnos que la situación siga como hasta el momento. Quien se ha detenido a leer esta parte, 60-73, puede darse cuenta de los grandes retos que supone la globalización, a nivel personal, social y de país. Algunos por la situación personal tienen la posibilidad de interactuar más en este campo. De cada uno la Iglesia de América Latina espera una respuesta. Y es muy importante tomar conciencia de esto.

Anuncios

abril 29, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | Deja un comentario

SEXTA SEMANA DE PASCUA

Las lecturas de este Domingo sexto de Pascua están tomadas de: Hch 8,5-8.14-17; Sal 65; 1Pe 3, 15-18; Jn 14, 15-21

 

Para comenzar debo decir que en estos días los textos litúrgicos nos van preparando para la fiesta de Pentecostés, bien sean por las lecturas del Domingo que las de entre semana.

 La primera lectura nos pone por delante el ejemplo de Felipe, diácono, que está en una ciudad samaritana y allí realizaba una predicación que iba acompañada de unos milagros. Característica de la comunidad cristiana es el hecho de romper las barreras y divisiones. Por otros textos del evangelio sabemos que entre judíos y samaritanos no había trato; en cambio, con la predicación de la Resurrección de Cristo de entre los muertos, toda división queda superada, digamos que hay un nuevo punto de referencia y éste es la posibilidad que aquellos que crean reciban el perdón de los pecados. Para nosotros, no puede haber fronteras artificiales, no hay razón para separar o dividir, “todos somos uno porque formamos un solo cuerpo”. Propio de la Iglesia de Cristo es el anuncio a todo hombre, en la situación que se encuentra, de la conversión. Nadie puede negar la posibilidad del encuentro con la misericordia de Dios.

Con el Salmo se nos invita a responder: las obras del Señor son admirables. Y si leemos el salmo nos damos cuenta que es una invitación universal a la alanza al Señor. ¿Cómo es posible? En el Antiguo Testamento la posibilidad la tenía el pueblo de Israel, ahora con la resurrección de Jesús de entre los muertos, es posible que se unan otros pueblos como lo escuchamos en la primera lectura con los samaritanos, después vinieron otros pueblos, y también aquella predicación llegó a nuestras tierras, de modo que en este salmo canta proféticamente que los pueblos podrán adorar a Dios en espíritu y verdad.

 De las palabras de la segunda lectura quisiera que pusiéramos atención  en una exhortación que hace el apóstol: siempre a dar, al que las pidiere, las razones de la esperanza de ustedes”. Esta es una tarea que debe estar siempre en nuestra vida cristiana: dar razón de nuestra fe, de nuestra esperaza. Si esto lo pidió el apóstol a los cristianos para poder llevar adelante la tarea evangelizadora, no podemos decir que vamos a ser buenos evangelizadores si dejamos de lado, como algo de poca importancia, la tarea personal de crecer en la fe. Estar dispestos a dar razón significa mostar los motivos por los cuales creemos; mostrar la grandeza de la fe, la alegría de ser discípulos. Y ayudar a otros a conocer la fe es tarea irrenunciable. Al final el apóstol vuelve a recorder que el sufrimiento no va a faltar al discípulo, “lo mejor es padecer hacienda el bien“, claro está que algunos sufren como fruto de sus propios actos.

 Del Evangelio de san Juan consideramos aquellas palabras con las que Jesús explica su presencia entre los discípulos: “si me aman guardarán mis mandamientos“, “el que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama, al que me ama lo amará mi Padre y yo también lo amaré y me revelaré a él“. El punto central de la vida  cristiana es el encuentro con Jesucristo Resucitado y consecuencia de seguirlo es el guardar los mandamientos, siempre el cambio de vida es consecuencia del encuentro con el Señor. Así se vive la Comunión con el Señor, no sólo buenas intenciones, es necesario llegar a conformar la vida con aquello que el Señor nos ha revelado. Y desde ya nos comenzamos a preparar para la fiesta de Pentecostés: “Yo le pediré al Padre que les dé otro defensor“. Pidamos insistentemente el Espíritu Santo, dejemos que actúe en nuestra vida, que sea luz, sabiduría, consejo y ciencia, paz y alegría, fortaleza.

abril 27, 2008 Posted by | LITURGIA | , , | Deja un comentario

APARECIDA N. 60-73

2.1.2 Situación económica

60.       El Papa, en su Discurso Inaugural, ve la globalización como un fenómeno “de relaciones de nivel planetario”, considerándolo “un logro de la familia humana”, porque favorece el acceso a nuevas tecnologías, mercados y finanzas. Las altas tasas de crecimiento de nuestra economía regional y, particularmente, su desarrollo urbano, no serían posibles sin la apertura al comercio internacional, sin acceso a las tecnologías de última generación, sin la participación de nuestros científicos y técnicos en el desarrollo internacional del conocimiento, y sin la alta inversión registrada en los medios electrónicos de comunicación. Todo ello lleva también aparejado el surgimiento de una clase media tecnológicamente letrada. Al mismo tiempo, la globalización se manifiesta como la profunda aspiración del género humano a la unidad. No obstante estos avances, el Papa también señala que la globalización “comporta el riesgo de los grandes monopolios y de convertir el lucro en valor supremo”. Por ello, Benedicto XVI enfatiza que “como en todos los campos de la actividad humana, la globalización debe regirse también por la ética, poniendo todo al servicio de la persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios“.

61.       La globalización es un fenómeno complejo que posee diversas dimensiones (económicas, políticas, culturales, comunicacionales, etc). Para su justa valoración, es necesaria una comprensión analítica y diferenciada que permita detectar tanto sus aspectos positivos como negativos. Lamentablemente, la cara más extendida y exitosa de la globalización es su dimensión económica, que se sobrepone y condiciona las otras dimensiones de la vida humana. En la globalización, la dinámica del mercado absolutiza con facilidad la eficacia y la productividad como valores reguladores de todas las relaciones humanas. Este peculiar carácter hace de la globalización un proceso promotor de inequidades e injusticias múltiples. La globalización tal y como está configurada actualmente, no es capaz de interpretar y reaccionar en función de valores objetivos que se encuentran más allá del mercado y que constituyen lo más importante de la vida humana: la verdad, la justicia, el amor, y muy especialmente, la dignidad y los derechos de todos, aún de aquellos que viven al margen del propio mercado.

62.       Conducida por una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalización sigue una dinámica de concentración de poder y de riquezas en manos de pocos, no sólo de los recursos físicos y monetarios, sino sobre todo de la información y de los recursos humanos, lo que produce la exclusión de todos aquellos no suficientemente capacitados e informados, aumentando las desigualdades que marcan tristemente nuestro continente y que mantienen en la pobreza a una multitud de personas. La pobreza hoy es pobreza de conocimiento y del uso y acceso a nuevas tecnologías. Por eso, es necesario que los empresarios asuman su responsabilidad de crear más fuentes de trabajo y de invertir en la superación de esta nueva pobreza.

63.       No se puede negar que el predominio de esta tendencia no elimina la posibilidad de formar pequeñas y medianas empresas, que se asocian al dinamismo exportador de la economía, le prestan servicios colaterales o bien aprovechan nichos específicos del mercado interno. Sin embargo, su fragilidad económica y financiera y la pequeña escala en que se desenvuelven, las hacen extremadamente vulnerables frente a las tasas de interés, el riesgo cambiario, los costos previsionales y la variación en los precios de sus insumos. La debilidad de estas empresas se asocia a la precariedad del empleo que están en condiciones de ofrecer. Sin una política de protección específica de los Estados frente a ellas, se corre el riesgo de que las economías de escala de los grandes consorcios termine por imponerse como única forma determinante del dinamismo económico.

64.       Por ello, frente a esta forma de globalización, sentimos un fuerte llamado para promover una globalización diferente que esté marcada por la solidaridad, por la justicia y por el respeto a los derechos humanos, haciendo de América Latina y de El Caribe no solo el Continente de la esperanza, sino también el Continente del amor, como lo propuso SS. Benedicto XVI en el Discurso Inaugural de esta Conferencia.

65.       Esto nos debería llevar a contemplar los rostros de quienes sufren. Entre ellos están las comunidades indígenas y afrodescendientes, que en muchas ocasiones no son tratadas con dignidad e igualdad de condiciones; muchas mujeres que son excluidas, en razón de su sexo, raza o situación socioeconómica; jóvenes que reciben una educación de baja calidad y no tienen oportunidades de progresar en sus estudios ni de entrar en el mercado del trabajo para desarrollarse y constituir una familia; muchos pobres, desempleados, migrantes, desplazados, campesinos sin tierra, quienes buscan sobrevivir en la economía informal; niños y niñas sometidos a la prostitución infantil, ligada muchas veces al turismo sexual; también los niños víctimas del aborto. Millones de personas y familias viven en la miseria e incluso pasan hambre. Nos preocupan también quienes dependen de las drogas, las personas con capacidades diferentes, los portadores  y víctima de enfermedades graves como la malaria, la tuberculosis y VIH – SIDA, que sufren de soledad y se ven excluidos de la convivencia familiar y social. No olvidamos tampoco a los secuestrados y a los que son víctimas de la violencia, del terrorismo, de conflictos armados y de la inseguridad ciudadana. También los ancianos, que además de sentirse excluidos del sistema productivo, se ven muchas veces rechazados por su familia como personas incómodas e inútiles. Nos duele, en fin, la situación inhumana en que vive la gran mayoría de los presos, que también necesitan de nuestra presencia solidaria y de nuestra ayuda fraterna. Una globalización sin solidaridad afecta negativamente a los sectores más pobres. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo: la exclusión social. Con ella queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está abajo, en la periferia o sin poder, sino que se está afuera. Los excluidos no son solamente “explotados” sino “sobrantes” y “desechables”.

66.       Las instituciones financieras y las empresas transnacionales se fortalecen al punto de subordinar las economías locales, sobre todo, debilitando a los Estados, que aparecen cada vez más impotentes para llevar adelante proyectos de desarrollo al servicio de sus poblaciones, especialmente cuando se trata de inversiones de largo plazo y sin retorno inmediato. Las industrias extractivas internacionales y la agroindustria muchas veces no respetan los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de las poblaciones locales y no asumen sus responsabilidades. Con mucha frecuencia se subordina la preservación de la naturaleza al desarrollo económico, con daños a la biodiversidad, con el agotamiento de las reservas de agua y de otros recursos naturales, con la contaminación del aire y el cambio climático. Las posibilidades y eventuales problemas de la producción de agro combustibles deben ser estudiadas de tal manera que prevalezca el valor de la persona humana y de sus necesidades de supervivencia. América Latina posee los acuíferos más abundantes del planeta, junto con grandes extensiones de territorio selvático, que son pulmones de la humanidad. Así se dan gratuitamente al mundo servicios ambientales que no son reconocidos económicamente. La región se ve afectada por el recalentamiento de la tierra y el cambio climático provocado principalmente por el estilo de vida no sostenible de los países industrializados.

67.       La globalización ha vuelto frecuente la celebración de Tratados de Libre Comercio entre países con economías asimétricas, que no siempre benefician a los países más pobres. Al mismo tiempo, se presiona a los países de la región con exigencias desmedidas en materia de propiedad intelectual, a tal punto que se permite derechos de patente sobre la vida en todas sus formas. Además, la utilización de organismos genéticamente manipulados muestra que no siempre contribuye la globalización ni al combate contra el hambre ni al desarrollo rural sostenible.

68.       Aunque se ha progresado muchísimo en el control de la inflación y en la estabilidad macroeconómica de los países de la región, muchos gobiernos se encuentran severamente limitados para el financiamiento de sus presupuestos públicos por los elevados servicios de la deuda externa e interna, mientras, por otro lado, no cuentan con sistemas tributarios verdaderamente eficientes, progresivos y equitativos.

69.       La actual concentración de renta y riqueza se da principalmente por los mecanismos del sistema financiero. La libertad concedida a las inversiones financieras favorecen al capital especulativo, que no tiene incentivos para hacer inversiones productivas de largo plazo, sino que busca el lucro inmediato en los negocios con títulos públicos, monedas y derivados. Sin embargo, según la Doctrina Social de la Iglesia, el objeto de la economía es la formación de la riqueza y su incremento progresivo, en términos no sólo cuantitativos, sino cualitativos: todo lo cual es moralmente correcto si está orientado al desarrollo global y solidario del hombre y de la sociedad en la que vive y trabaja. El desarrollo, en efecto, no puede reducirse a un mero proceso de acumulación de bienes y servicios, aun cuando fuese en pro del bien común, no es una condición suficiente para la realización de una auténtica felicidad humana (CDSI, 334). La empresa está llamada a prestar una contribución mayor en la sociedad, asumiendo la llamada responsabilidad social-empresarial desde esa  perspectiva.

70.       Es también alarmante el nivel de la corrupción en las economías que involucra tanto al sector público como al sector privado, a lo que se suma una notable falta de transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía. En muchas ocasiones, la corrupción está vinculada al flagelo del narcotráfico o del narconegocio y, por otra parte, viene destruyendo el tejido social y económico en regiones enteras.

71.       La población económicamente activa de la región está afectada por el subempleo (42%) y el desempleo (9%), y casi la mitad está empleada en trabajo informal. El trabajo formal, por su parte, se ve sometido a la precariedad de las condiciones de empleo y a la presión constante de subcontratación, lo que trae consigo salarios más bajos y desprotección en el campo de seguridad social, no permitiendo a muchos el desarrollo de una vida digna. En este contexto, los sindicatos pierden la posibilidad de defender los derechos de los trabajadores. Por otro lado, se pueden destacar fenómenos positivos y creativos para enfrentar esta situación de parte de los afectados, quienes vienen impulsando diversas experiencias, como por ejemplo, micro finanzas, economía local y solidaria, y comercio justo.

72.       Los campesinos, en su mayoría, sufren a causa de la pobreza, agravada por no tener acceso a tierra propia. Sin embargo, existen grandes latifundios en manos de unos pocos. En algunos países esta situación ha llevado a la población a demandar una Reforma Agraria, estando atentos a los males que puedan ocasionarles los Tratados de Libre Comercio, la manipulación de la droga y otros factores.

73.       Uno de los fenómenos más importantes en nuestros países es el proceso de movilidad humana, en su doble expresión de migración e itinerancia, en que millones de personas migran o se ven forzadas a migrar dentro y fuera de sus respectivos países. Las causas son diversas y están relacionadas con la situación económica, la violencia en sus diversas formas, la pobreza que afecta a las personas, y la falta de oportunidades para la investigación y el desarrollo profesional. Las consecuencias son en muchos casos de enorme gravedad a nivel personal, familiar y cultural. La pérdida del capital humano de millones de personas, profesionales calificados, investigadores y amplios sectores campesinos, nos va empobreciendo cada vez más. La explotación laboral llega, en algunos casos, a generar condiciones de verdadera esclavitud. Se da también un vergonzoso tráfico de personas, que incluye la prostitución, aún de menores. Especial mención merece la situación de los refugiados, que cuestiona la capacidad de acogida de la sociedad y de las iglesias. Por otra parte, sin embargo, la remesa de divisas de los emigrados a sus países de origen se ha vuelto una importante y, a veces, insustituible fuente de recursos para diversos países de la región, ayudando al bienestar y a la movilidad social ascendente de quienes logran participar exitosamente en este proceso.

abril 24, 2008 Posted by | LITURGIA, MISIÓN | , , , , , | Deja un comentario

COMENTARIO 52-59

Los aspectos positivos también están presentes en la cultura actual, aunque algunas veces sea un tanto difícil reconocerlos, pues no aparecen a primera vista, o se habla poco de ellos. “El valor fundamental de la persona, de su conciencia y experiencia, la búsqueda del sentido de la vida y la trascendencia”, “anhelo de encontrar razones para la existencia”, la riqueza y la diversidad cultural” no se dice que sean valores nuevos, pero sí se dice que ahora se tiene más conciencia de ellos.

A lo largo de historia se han presentado diversas concepciones sobre el hombre mismo, su existencia, su desarrollo, su origen. En siglos recientes se han sucedido diversas ideologías, que en su afán de convencer y llevar adelantes sus propósitos, no dudan en dar una visión reductiva del hombre, señalan algo que es verdadero pero lo llevan al extremo como lo único. Y frente a estas visiones que han tenido “éxito” por un tiempo, luego se ha visto su “fracaso”.

La Iglesia es portadora de la Revelación de Dios, llevada en plenitud en su Hijo Jesucristo, “sólo Cristo puede revelar al hombre su ser, su vocación, su dignidad”. Esta visión del hombre, antropología cristiana, es base y fundamento del quehacer de la Iglesia. “La única criatura amada por sí mismo”, “principio y centro de sociedad”, “sediento de Dios”, “no encontrará descanso hasta que encuentre a Dios”… tantas frases que se podrían citar, tanto de la doctrina de la Iglesia, como de su vida pastoral, donde se manifiesta la comprensión cristiana.

Y donde la Iglesia no ha sido escuchada, o los principios del Evangelios han sido puestos de lado, se ha experimentado que los hombres por sí mismos no son capaces de vivir según su dignidad. Cuantas veces, quizá, hemos escuchado que la “Iglesia es experta en humanidad” esto quiere decir, que su Magisterio  no es partidista, no busca agradar o seguir el pensamiento de moda, busca que la revelación de Dios pueda llevar al hombre a la salvación.

Las diversas distinciones que se hacen de la variedad de culturas en América Latina, lleva a mostrar que sobre una base común, se encuentran distintas expresiones culturales, tradiciones que se han forjado con el pasar de los años, y que dan una identidad. Diversidad que muestra la riqueza de unos pueblos, diversidad que no es superioridad, diversidad que lleva a recordar la complementariedad. Y sobre todo, la diversidad que refleja los valores que una cultura-unas personas- son capaces de forjar.

abril 23, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , | Deja un comentario

APARECIDA N. 52-59

52.      Entre los aspectos positivos de este cambio cultural aparece el valor fundamental de la persona, de su conciencia y experiencia, la búsqueda del sentido de la vida y la trascendencia. El fracaso de las ideologías dominantes para dar respuesta a la búsqueda más profunda del significado de la vida, ha permitido que emerja como valor la sencillez y el reconocimiento en lo débil y lo pequeño de la existencia, con una gran capacidad y potencial que no puede ser minusvalorado. Este énfasis en el aprecio de la persona abre nuevos horizontes, donde la tradición cristiana adquiere un renovado valor, sobre todo cuando se reconoce en el Verbo encarnado y que nace en un pesebre, y asume una condición humilde, de pobre.

53.      La necesidad de construir el propio destino y el anhelo de encontrar razones para la existencia, puede poner en movimiento el deseo de encontrarse con otros y compartir lo vivido, como una manera de darse una respuesta. Se trata de una afirmación de la libertad personal y, por ello, de la necesidad de cuestionarse en profundidad las propias convicciones y opciones.

54.      Pero junto con el énfasis en la responsabilidad individual en medio de sociedades que promueven a través de los medios el acceso a bienes, se niega paradójicamente el acceso de los mismos a las grandes mayorías, bienes que constituyen elementos básicos y esenciales para vivir como personas.

55.      El énfasis en la experiencia personal y lo vivencial nos lleva a considerar el testimonio como un componente clave en la vivencia de la fe. Los hechos son valorados en cuanto que son significativos para la persona. En el lenguaje testimonial podemos encontrar un punto de contacto con las personas que componen la sociedad y de ellas entre sí.

56.      Por otra parte, la riqueza y la diversidad cultural de los pueblos de América Latina y El Caribe resultan evidentes. Existen en nuestra región diversas culturas indígenas, afrodescendientes, mestizas, campesinas, urbanas y suburbanas. Las culturas indígenas se caracterizan sobre todo por su apego profundo a la tierra y por la vida comunitaria, y por una cierta búsqueda de Dios. Las afrodescendientes se caracterizan, entre otros elementos, por la expresividad corporal, el arraigo familiar y el sentido de Dios. La cultura campesina está referida al ciclo agrario. La cultura mestiza, que es la más extendida entre muchos pueblos de la región, ha buscado en medio de contradicciones sintetizar a lo largo de la historia estas múltiples fuentes culturales originarias, facilitando el diálogo de las respectivas cosmovisiones y permitiendo su convergencia en una historia compartida. A esta complejidad cultural habría que añadir también la de tantos inmigrantes europeos que se establecieron en los países de nuestra región.

57.      Estas culturas coexisten en condiciones desiguales con la llamada cultura globalizada. Ellas exigen reconocimiento y ofrecen valores que constituyen una respuesta a los antivalores de la cultura que se impone a través de los medios de comunicación de masas: comunitarismo, valoración de la familia, apertura a la trascendencia y solidaridad. Estas culturas son dinámicas y están en interacción permanente entre sí y con las diferentes propuestas culturales.

58.      La cultura urbana es híbrida, dinámica y cambiante, pues amalgama múltiples formas, valores y estilos de vida, y afecta a todas las colectividades. La cultura suburbana es fruto de grandes migraciones de población en su mayoría pobre, que se estableció alrededor de las ciudades en los cinturones de miseria. En estas culturas los problemas de identidad y pertenencia, relación, espacio vital y hogar son cada vez más complejos.

59.      Existen también comunidades de migrantes que han aportado las culturas y tradiciones traídas de sus tierras de origen, sean cristianas o de otras religiones. Por su parte, esta diversidad incluye a comunidades que se han ido formando por la llegada de distintas denominaciones cristianas y otros grupos religiosos. Asumir la diversidad cultural, que es un imperativo del momento, implica superar los discursos que pretenden uniformar la cultura, con enfoques basados en modelos únicos.

abril 22, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , | Deja un comentario

QUINTA SEMANA DE PASCUA

Las lecturas propuestas para este Quinto Domingo de Pascua son las siguientes: Hch 6,17; Sal 32; 1Pe 2,4-9; Jn 14,1-12

Con la primera lectura nos situamos al inicio del camino de la Iglesia. Los Apóstoles una vez que reciben el Espíritu Santo comienzan la misión que Jesús les había encomendado. Los primeros capítulos del libro de Hechos de los Apóstoles nos transmite diversas situaciones de los apóstoles y de la Iglesia naciente: predicación, curaciones, bautizos, críticas, persecuciones, predicación a los paganos…

Hoy escuchamos el momento en el cual se toma una nueva decisión: la institución de los diáconos. La comunidad va creciendo y al interno surgen nuevas realidades que atender entre los creyentes. Por una parte están los apóstoles que tiene la misión recibida del Señor “vayan por todo el mundo y prediquen”, y por otra cuentan con la ayuda del Espíritu Santo “quien les recordará lo que yo les he dicho”. Tienen que elegir a uno para que ocupe el lugar que dejó Judas Iscariote, y ahora tienen que elegir a algunos para que se dediquen al servicio de las mesas: “hombres de buena reputación, llenos del Espíritu Santo y sabiduría… se los presentaron a los apóstoles, les impusieron las manos orando“. A estos se les llamó diáconos. Y vienen los nombres de ellos: Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu… más adelante los apóstoles se reunirán para declarar que los bautizados provenientes de los gentiles, no tienen que seguir las costumbres judías (cap. 15) y así se han tomado decisiones a lo largo de la historia. Así hasta nuestros días. Para quien está muy cercano al quehacer de su parroquia esto se repite: nos damos cuenta que tenemos que atender tal situación, ¿quién lo hará? a veces hay algunos que tienen más disposición, que colaboran más de cerca, que son más idóneos, que saben manejar mejor aquella situación que va desde la más sencilla hasta las más complicadas, a veces se puede resolver desde una comunidad, un grupo, una pastoral, una parroquia, otras veces se tiene que pedir a la diócesis… y así sucesivamente. Siempre actuamos en comunión, no por sobresalir, sino por servir.

El salmo nos hace repetir: “el Señor cuida de aquellos que lo temen” que expresa la confianza que la súplica dirigida al Señor no queda sin respuesta. Y la ayuda nos puede venir de diversos cauces, uno muy concreto queda reflejado en la primera lectura: de los mismos hermanos.

La segunda lectura trae una palabras que expresan la identidad de cada bautizado y al mismo tiempo traza un camino de vida: “ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real“… “ustedes entran en la edificación como piedras vivas” “dichosos ustedes que han creído” “para que proclamen la obra maravillosa del que los llamó  de las tinieblas a su luz admirable”. Caer en la cuenta de todo lo que significa esto es tarea personal y comunitaria. Recuerdo que es importante “ofrecer sacrificios espirituales” es lo que cada uno puede hacer en su vida de cada día. ¿Qué ofrezco al Señor?

Yo soy el camino, la verdad y la vida” estas palabras del Evangelio de San Juan han resonado con más insistencia a raíz del Documento de Aparecida, donde se toman estas palabras para marcar el camino de cada discípulo. Y en el tiempo de Pascua, este texto de evangelio se presenta muy sugerente, podemos pensar que se trata de unas palabras de despedida de Jesús “voy a prepararles un lugar“. Jesús Resucitado que les dice estas palabras a los discípulos: “volveré y los llevaré conmigo para que donde estoy yo estén también ustedes“. Estas palabras tienen que animar al discípulo, quien tiene que confiar en las palabras la revelación del Resucitado. La vida del discípulo no se entiende sino en la comunión con su Señor: nos hacemos parte de su Cuerpo por el Bautizo (yo soy la vid, ustedes los sarmientos), recibimos su mismo Espíritu en la Confirmación, se nos da como alimento en la Eucaristía, nos ilumina con su Palabra, “yo estoy con ustedes todos los días”, y nos precede como quien ha ido a preparar un lugar en la casa de su Padre.

abril 20, 2008 Posted by | LITURGIA | , , | Deja un comentario

Comentario n. 43-51

Una mirada a la “situación sociocultural” y una valoración sobre esta realidad. “Vivimos un cambio de época cuyo nivel más profundo es el cultural” esta frase puede servirnos para comprender esta parte del Documento, y ayuda a situarnos dentro de lo que aquí se señala.

¿Qué es la cultura?, ¿Qué elementos la conforman?, ¿la cultura es algo estable o abierta a los cambios?, ¿Qué es una imposición cultural o una cultura artificial? Como en otro momento se ha dicho, el Documento de Aparecida no pretende ser un estudio sociológico, o un análisis de todos los factores socioculturales de nuestro tiempo, más bien, ofrece una valoración de la época actual, a la luz de una visión cristiana, a la luz de la fe recibida, que ha sido capaz de orientar y transformar la vida de nuestros pueblos.

Lo que hoy es patente y generalizado es la influencia siempre mayor de la ciencia y de la técnica en la vida de los pueblos. Esto ha hecho posible el desarrollo muchos instrumentos, y de modo especial de los medios de comunicación. A través de estos nuevos instrumentos se transmite un modo de pensar, de ver la vida, la familia, el trabajo, el descanso, y se esconden otros aspectos no menos importantes.

Una invitación que se nos hace es a  detenernos a reflexionar sobre aquello que acontece a nuestro alrededor y tratar, en la medida de nuestras posibilidades, de responder a aquellas situaciones que aparecen como “nuevas” en nuestro entorno. Muchas veces vemos solamente los efectos, o cuando ya “todo mundo” da por “aceptada” una nueva realidad. La cultura se vive con la comunidad a la que pertenezco pero también es algo que cada uno la lleva consigo, la aumenta, la enriquece, la mejora, o lamentablemente un simple reflejo de la moda del momento.

Uno de los signos empobrecedores del presente es dejarse “cautivar por la apariencia”, por lo “superficial”, por la “lógica del espectáculo”, por aquello que no tiene peso, que no llena la vida, que en definitiva me pide la renuncia al sentido de la vida. No podemos caer en esta trampa. Vivir “sólo” el momento, sin plantearse la “unidad de mi vida”, de mi historia personal, de mi existencia, de las cosas fundamentales, lleva a “dejarse llevar por los vientos del momento”.

Ante esta propuesta la fe cristiana nos ofrece un sentido de vida, nos da una luz para cada momento de nuestra existencia, y nos descubre que la persona no puede realizarse plenamente, sino en la medida que se abre a la voz de Dios, al plan de Dios, al llamado en Jesucristo Camino, Verdad y Vida. Nos da una luz para nuestra existencia, para tener motivos firmes e inamovibles responder en cada circunstancia como hijo de Dios. Y nuestra cultura latinoamericana lleva la impronta mariana, de experimentar la presencia siempre cercana de la Mujer que se respondió con fidelidad. Esta fe es capaz de generar vida, fraternidad, alegría, unidad, concordia, comunión…

abril 20, 2008 Posted by | IGLESIA | , , | Deja un comentario

APARECIDA N. 43-51

                        2.1.1 Situación Sociocultural

                         

43.       La realidad social que describimos en su dinámica actual con la palabra globalización, impacta, por tanto, antes que cualquier otra dimensión, nuestra cultura y el modo como nos insertamos y apropiamos de ella. La variedad y riqueza de las culturas latinoamericanas, desde aquellas más originarias hasta aquellas que, con el paso de la historia y el mestizaje de sus pueblos, se han ido sedimentando en las naciones, las familias, los grupos sociales, las instituciones educativas y la convivencia cívica, constituye un dato bastante evidente para nosotros y que valoramos como una singular riqueza. Lo que hoy día está en juego no es esa diversidad, que los medios de información tienen la capacidad de individualizar y registrar. Lo que se echa de menos es más bien la posibilidad de que esta diversidad pueda converger en una síntesis, que envolviendo la variedad de sentidos, sea capaz de proyectarla en un destino histórico común. En esto reside el valor incomparable del talante mariano de nuestra religiosidad popular, que bajo distintas advocaciones, ha sido capaz de fundir las historias latinoamericanas diversas en una historia compartida: aquella que conduce hacia Cristo, Señor de la vida, en quien se realiza la más alta dignidad de nuestra vocación humana.

44.       Vivimos un cambio de época cuyo nivel más profundo es el cultural. Se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios; “aquí está precisamente el gran error de las tendencias dominantes en el último siglo… Quien excluye a Dios de su horizonte, falsifica el concepto de la realidad y sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas. Surge hoy con gran fuerza una sobrevaloración de la subjetividad individual. Independientemente de su forma, la libertad y la dignidad de la persona son reconocidas. El individualismo debilita los vínculos comunitarios y propone una radical transformación del tiempo y del espacio, dando un papel primordial a la imaginación. Los fenómenos sociales, económicos y tecnológicos están en la base de la profunda vivencia del tiempo, al que se le concibe fijado en el propio presente, trayendo concepciones de inconsistencia e inestabilidad. Se deja de lado la preocupación por el bien común para dar paso a la realización inmediata de los deseos de los individuos, a la creación de nuevos y muchas veces arbitrarios derechos individuales, a los problemas de la sexualidad, la familia, las enfermedades y la muerte.

45.       La ciencia y la técnica, cuando son puestas exclusivamente al servicio del mercado, con los únicos criterios de la eficacia, la rentabilidad y lo funcional, crean una nueva visión de la realidad. Así se han ido introduciendo, por la utilización de los medios de comunicación de masas, un sentido estético, una visión acerca de la felicidad, una percepción de la realidad y hasta un lenguaje, que se quiere imponer como una auténtica cultura. De este modo se termina por destruir lo que de verdaderamente humano hay en los procesos de construcción cultural, que nacen del intercambio personal y colectivo.

46.       Se verifica, a nivel masivo, una especie de nueva colonización cultural por la imposición de culturas artificiales, despreciando las culturas locales y tendiendo a imponer una cultura homogeneizada en todos los sectores. Esta cultura se caracteriza por la autorreferencia del individuo, que conduce a la indiferencia por el otro, a quien no necesita ni del que tampoco se siente responsable. Se prefiere vivir día a día, sin programas a largo plazo ni apegos personales, familiares y comunitarios. Las relaciones humanas se consideran objetos de consumo, llevando a relaciones afectivas sin compromiso responsable y definitivo.

47.       También se verifica una tendencia hacia la afirmación exasperada de derechos individuales y subjetivos. Esta búsqueda es pragmática e inmediatista, sin preocupación por criterios éticos. La afirmación de los derechos individuales y subjetivos, sin un esfuerzo semejante para garantizar los derechos sociales, culturales y solidarios, resulta en perjuicio de la dignidad de todos, especialmente de quienes son más pobres y vulnerables.

48.       En esta hora de América Latina y de El Caribe urge tomar conciencia de la situación precaria que afecta la dignidad de muchas mujeres. Algunas, desde niñas y adolescentes, son sometidas a múltiples formas de violencia dentro y fuera de casa: tráfico, violación, servidumbre y acoso sexual; desigualdades en la esfera del trabajo, de la política y de la economía; explotación publicitaria por parte de muchos medios de comunicación social que las tratan como objeto de lucro.

49.       Los cambios culturales han modificado los roles tradicionales de varones y mujeres, quienes buscan desarrollar nuevas actitudes y estilos de sus respectivas identidades, potenciando todas sus dimensiones humanas en la convivencia cotidiana, en la familia y en la sociedad, a veces por vías equivocadas. 

50.       La avidez del mercado descontrola el deseo de niños, jóvenes y adultos. La publicidad conduce ilusoriamente a mundos lejanos y maravillosos, donde todo deseo puede ser satisfecho por los productos que tienen un carácter eficaz, efímero y hasta mesiánico. Se legitima que los deseos se vuelvan felicidad. Como sólo se necesita lo inmediato, la felicidad se pretende alcanzar con bienestar económico y satisfacción hedonista.

51.       Las nuevas generaciones son las más afectadas por esta cultura del consumo en sus aspiraciones personales profundas. Crecen en la lógica del individualismo pragmático y narcisista, que suscita en ellas mundos imaginarios especiales de libertad e igualdad. Afirman el presente porque el pasado perdió relevancia ante tantas exclusiones sociales, políticas y económicas. Para ellos el futuro es incierto. Asimismo, participan de la lógica de la vida como espectáculo, considerando el cuerpo como punto de referencia de su realidad presente. Tienen una nueva adicción por las sensaciones y crecen en una gran mayoría sin referencia a los valores e instancias religiosas. En medio de la realidad de cambio cultural emergen nuevos sujetos, con nuevos estilos de vida, maneras de pensar, de sentir, de percibir y con nuevas formas de relacionarse. Son productores y actores de la nueva cultura.

abril 18, 2008 Posted by | IGLESIA | , , , | Deja un comentario

Comentario n. 39-42

Una de las primeras constataciones de nuestro tiempo actual: “Nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez que en el pasado”. América Latina comparte una misma herencia cultural, en muchos lugares se ha desarrollado una cultura, un modo de vivir, unas referencias que tienen sus raíces en la fe cristiana. Aquí no se refiere solamente a una religiosidad popular, sino a algo mucho más grande, algo que ha quedado plasmado en las Constituciones de nuestros países.

Pero el Documento señalar que hasta la experiencia religiosa, es decir, la trasmisión de la fe “resulta ahora igualmente difícil de transmitir” porque la familia  ha dejado de ser lugar del diálogo y de la solidaridad.

Es evidente que la familia “había sido uno de los vehículos más importantes de la transmisión de la fe”. Cada uno puede recordar dónde o de quién ha recibido un impulso y fuerza, empuje y sostén, para vivir su fe cristiana, y en mayor o menor medida nos encontraremos con la familia: nuestros padres, los abuelos, una tía, un tío, quién haya estado más cerca de nosotros… Durante muchos años, éste ha sido el cauce normal de la transmisión de la fe para la gran mayoría de cristianos. Luego fue la parroquia, una escuela, un colegio, una comunidad, una pastoral, un movimiento… pero de algo comenzamos, algo que fue nuestro hogar. Algunos podrán decir esto todavía se vive, y tienen razón, sólo que ahora con mayor dificultad, si es dentro o fuera de la ciudad.

Sólo quiero mencionar tres ejemplos sobre la transmisión de la fe en familia: aquellos que cuenta Santa Teresita del Niño Jesús de su familia, recomiendo el libro escrito por ella (Historia de un alma), Juan Pablo II, dice que su preparación al sacerdocio fue precedida por lo el ejemplo de sus padres, “quedé solo con mi padre (había muerto su madre) que era un hombre profundamente religioso… sucedía a veces que me despertaba de noche y encontraba a mi padre arrodillado, igual que lo veía siempre en la iglesia” (Don y Misterio) y el tercero, bien podría ser de cualquiera de una parroquia; pero se trata de Claudia Lars, una mujer que ha escrito poesía, en sus recuerdos de infancia cuenta de su abuela cuando la visitaba en su enfermedad, (Tierra de Infancia): “Fue en el periodo de esa dolencia cuando la enferma me contó la vida ejemplar de muchos santos de la Iglesia: la de Santa Marta, sirvienta de Jesús de Jeús en la casa de Betania; la del pequeño Tarcisio, que dió su vida de niño fervoroso por salvar al Santísimo Sacramento; la de Santa Cecilia, con su música incomparable; la de Santa Rosa de Lima, representante de América en la Corte celestial. Yo escuchaba cada palabra con el oído embelesado y el corazón palpitante, deseaba convertirme yo también en una santita. Sabía o presentía que si “el amor divino” penetraba en mi corazón y se apoderaba  de mi vida, yo podría hacer grandes milagros. El santoral católico-romano me iba entregando sus altos ejemplos y sus leyendas cautivadoras, hasta en el último día de diciembre San Silvestre… con su tiara de pontífice y su mano ungida y luminosa, que bendecía el año nuevo… Ahora estoy convencida de que en esas narraciones yo recibí como gracia especial la más pura esencia del cristianismo… una vibrante plegaria, que en esos días me había enseñado, me situaba entre las fuerzas del bien y me libraban de cualquier peligro: “Santo, santo, santo, Señor Dios de los ejércitos luminosos; llenos están los cielos y la tierra del poder y de la majestad de tu gloria”… “el rosario que rezábamos todas las noches en familia”  Y otras muchas referencias que se podrían citar. Todo eso trasmitido por una abuela. Muchas de estas cosas eran aprendidas a memoria, y pasaban así de una generación a otra. Algunas veces era una fe que le faltaba profundizar, pero era certeza para la vida.

Si la familia  en algunas situaciones ya no trasmite la fe, podemos preguntarnos ¿qué pasa con la familia?, ¿porqué  deja de ser lugar del diálogo y de la solidaridad intergeneracional?

Ante esta situación cultural nueva, hablaremos más delante de esto, se afirma: “la cultura puede volver a encontrar su centro y profundidad en Cristo, Sabiduría de Dios“.

abril 17, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , | Deja un comentario

APARECIDA N. 39-42

39.      Este fenómeno explica tal vez uno de los hechos más desconcertantes y novedosos que vivimos en el presente. Nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez que en el pasado. Ello afecta, incluso, a ese núcleo más profundo de cada cultura, constituido por la experiencia religiosa, que resulta ahora igualmente difícil de transmitir a través de la educación y de la belleza de las expresiones culturales, alcanzando aun la misma familia que, como lugar del diálogo y de la solidaridad intergeneracional, había sido uno de los vehículos más importantes de la transmisión de la fe. Los medios de comunicación han invadido todos los espacios y todas las conversaciones, introduciéndose también en la intimidad del hogar. Al lado de la sabiduría de las tradiciones se ubica ahora, en competencia, la información de último minuto, la distracción, el entretenimiento, las imágenes de los exitosos que han sabido aprovechar en su favor las herramientas tecnológicas y las expectativas de prestigio y estima social. Ello hace que las personas busquen denodadamente una experiencia de sentido que llene las exigencias de su vocación, allí donde nunca podrán encontrarla.

40.      Entre los presupuestos que debilitan y menoscaban la vida familiar encontramos la ideología de género, según la cual cada uno puede escoger su orientación sexual, sin tomar en cuenta las diferencias dadas por la naturaleza humana. Esto ha provocado modificaciones legales que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida y la identidad de la familia.

41.      Por ello los cristianos necesitamos recomenzar desde Cristo, desde la contemplación de quien nos ha revelado en su misterio la plenitud del cumplimiento de la vocación humana y de su sentido. Necesitamos hacernos discípulos dóciles, para aprender de Él, en su seguimiento, la dignidad y plenitud de la vida. Y necesitamos, al mismo tiempo, que nos consuma el celo misionero para llevar al corazón de la cultura de nuestro tiempo, aquel sentido unitario y completo de la vida humana que ni la ciencia, ni la política, ni la economía ni los medios de comunicación podrán proporcionarle. En Cristo Palabra, Sabiduría de Dios (cf. 1 Cor 1, 30), la cultura puede volver a encontrar su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada.

42.      Como nos dijo el Papa en su discurso inaugural: “sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano“. La sociedad que coordina sus actividades sólo mediante múltiples informaciones, cree que puede operar de hecho como si Dios no existiese. Pero la eficacia de los procedimientos lograda mediante la información, aún con las tecnologías más desarrolladas, no logra satisfacer el anhelo de dignidad inscrito en lo más profundo de la vocación humana. Por ello, no basta suponer que la mera diversidad de puntos de vista, de opciones y, finalmente, de informaciones, que suele recibir el nombre de pluri o multiculturalidad, resolverá la ausencia de un significado unitario para todo lo que existe. La persona humana es, en su misma esencia, aquel lugar de la naturaleza donde converge la variedad de los significados en una única vocación de sentido. A las personas no les asusta la diversidad. Lo que les asusta más bien es no lograr reunir el conjunto de todos estos significados de la realidad en una comprensión unitaria que le permita ejercer su libertad con discernimiento y responsabilidad. La persona busca siempre la verdad de su ser, puesto que es esta verdad la que ilumina la realidad de tal modo que pueda desenvolverse en ella con libertad y alegría, con gozo y esperanza.

abril 15, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, LITURGIA | , , , | Deja un comentario