Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 422-426

Los adictos dependientes son la consecuencia del abuso de las drogas. La droga destruye a la persona que la consume y cambia el ambiente familiar y social, trayendo consigo una serie de consecuencias que degradan la vida humana.

Tres son los acentos que la Iglesia pone en este tema: la prevención a través de la educación en valores. Sería reductivo pensar que esta educación se hace solamente en la etapa de la juventud. La educación en valores comienza con la familia. De allí la razón de por qué la Iglesia insiste tanto en la importancia de la familia, fundado en la unión de un hombre y una mujer. Solamente afirmando los valores fundamentales de la vida, se puede contrarrestar otros problemas en forma correcta. Educar en valores supone entender a la persona humana como centro de todo desarrollo social y económico. Prevenir es mejor que lamentar. Prevenir es lo que busca la Iglesia a través de la promoción humana.

Cuando la persona ha caído, habrá que ofrecerle ayuda para que se levante. Este es el segundo aspecto: el acompañamiento del drogadicto. Las iniciativas en esta dirección son variadas. El documento hace mención especial a las Comunidades Terapéuticas, presentes en diversos países latinoamericanos.

El tercer elemento es el apoyo la erradicación de la droga. Corresponde esencialmente a las autoridades civiles: que busquen y pongan los medios necesarios para erradicar el comercio de la droga. Para combatirla es necesario que estén libres de la cadena de corrupción que el comercio de droga impone. Quien comercia con drogas dará cuenta a Dios del mal provocado.

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marzo 26, 2010 Posted by | DISCÍPULOS, DOCUMENTO DE APARECIDA, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 422-426

8.6.4 Adictos dependientes

422. El problema de la droga es como una mancha de aceite que invade todo. No reconoce fronteras ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, a hombres y mujeres. La Iglesia no puede permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones. Su labor se dirige especialmente en tres direcciones: prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales para reprimir esta pandemia. En la prevención insiste en la educación en los valores que deben conducir a las nuevas generaciones, especialmente el valor de la vida y del amor, la propia responsabilidad y la dignidad humana de los hijos de Dios. En el acompañamiento, la Iglesia está al lado del drogadicto para ayudarle a recuperar su dignidad y vencer esta enfermedad. En el apoyo a la erradicación de la droga, no deja de denunciar la criminalidad sin nombre de los narcotraficantes que comercian con tantas vidas humanas teniendo como meta el lucro y la fuerza en sus más bajas expresiones.

423. En América Latina y El Caribe, la Iglesia debe promover una lucha frontal contra el consumo y tráfico de drogas, insistiendo en el valor de la acción preventiva y reeducativa, así como apoyando a los gobiernos y entidades civiles que trabajan en este sentido, urgiendo al Estado en su responsabilidad de combatir el narcotráfico y prevenir el uso de todo tipo de droga. La ciencia ha indicado la religiosidad como un factor de protección y recuperación importante para el usuario de drogas.

424. Denunciamos que la comercialización de la droga se ha hecho algo cotidiano en algunos de nuestros países debido a los enormes intereses económicos en torno a ella. Consecuencia de ello es el gran número de personas, en su mayoría niños y jóvenes, que ahora se encuentran esclavizados y viviendo en situaciones muy precarias, que recurren a la drogarse para calmar su hambre o para escapar de la cruel y desesperanzadora realidad que viven238.

425. Es responsabilidad del Estado combatir, con firmeza y con base legal, la comercialización indiscriminada de la droga y el consumo ilegal de la misma. Lamentablemente, la corrupción también se hace presente en este ámbito, y quienes deberían estar a la defensa de una vida más digna, a veces hacen un uso ilegítimo de sus funciones para beneficiarse económicamente.

426. Alentamos todos los esfuerzos que se realizan desde el Estado, la sociedad civil y las Iglesias por acompañar a estas personas. La Iglesia Católica tiene muchas obras que responden a esta problemática desde nuestro ser discípulos y misioneros de Jesús, aunque todavía no de manera suficiente ante la magnitud del problema; son experiencias que reconcilian a los adictos con la tierra, el trabajo, la familia y con Dios. Merecen especial mención, en este sentido, las Comunidades Terapéuticas, por su visión humanística y trascendente de la persona.

marzo 23, 2010 Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 417-421

La cercanía de la Iglesia por los enfermos nace de la contemplación del Evangelio. Es Jesucristo quien se ha acercado a los enfermos de una manera nueva: “no son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos; no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores”. Los evangelistas dan testimonio de esta solidaridad de Jesús con el que sufre. Muchos de ellos estaban al margen de ser tratados como personas. A la enfermedad iba añadida una interpretación que Él no comparte. A cada uno de los enfermos los trata con dignidad y les muestra un camino de conversión. Esta es la raíz de la preocupación de la Iglesia por los enfermos.

Este es el cometido de la Pastoral de la Salud. Continuar la cercanía con el que sufre y ayudarlo a salir de la enfermedad facilitándole una cura médica y dando un sentido a dicha enfermedad. La pastoral de la salud se empeña en hacer presente  en el anuncio de la muerte y resurrección del Señor, única verdadera salud. Unido a la acción caritativa se une el anuncio evangelizador. No es solamente la solidaridad humana. Es también el ardor misionero. Las 32.116 instituciones católicas dedicadas a la Pastoral de la Salud en América Latina representan un recurso para la evangelización que se debe aprovechar.

Como en otras realidades humanas, la acción de la Iglesia que se realiza en modo individual o a través de sus instituciones, la atención va dirigida a la persona concreta que sufre. La responsabilidad de atender la salud de la población le corresponde a la autoridad civil. Lo que la Iglesia hace es ofrecer una cercanía, un sentido, una ayuda, a quien se encuentra en el sufrimiento. El sufrimiento humano es una experiencia especial de la cruz y de la resurrección del Señor.

marzo 21, 2010 Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 417-421

8.6.3 Enfermos

417. La Iglesia ha hecho una opción por la vida. Esta nos proyecta necesariamente hacia las periferias más hondas de la existencia: el nacer y el morir, el niño y el anciano, el sano y el enfermo. San Ireneo nos dice que “la gloria de Dios es el hombre viviente”, aun el débil, el recién concebido, el gastado por los años y el enfermo. Cristo envió a sus apóstoles a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos, verdaderas catedrales del encuentro con el Señor Jesús.

418. Desde el inicio de la evangelización se ha cumplido este doble mandato. El combate a la enfermedad tiene como finalidad lograr la armonía física, psíquica, social y espiritual para el cumplimiento de la misión recibida. La Pastoral de la Salud es la respuesta a los grandes interrogantes de la vida, como son el sufrimiento y la muerte, a la luz de la muerte y resurrección del Señor.

419. La salud es un tema que mueve grandes intereses en el mundo, pero que no proporcionan una finalidad que la trascienda. En la cultura actual no cabe la muerte y, ante su realidad, se trata de ocultarla. Abriéndola a su dimensión espiritual y trascendente, la Pastoral de la Salud se transforma en el anuncio de la muerte y resurrección del Señor, única verdadera salud. Ella aúna en la economía sacramental del amor de Cristo, el amor de muchos “buenos samaritanos”, presbíteros, diáconos, religiosas, laicos y profesionales de la salud. Las 32.116 instituciones católicas dedicadas a la Pastoral de la Salud en América Latina representan un recurso para la evangelización que se debe aprovechar.

420. En las visitas a los enfermos en los centros de salud, en la compañía silenciosa al enfermo, en el cariñoso trato, en la delicada atención a los requerimientos de la enfermedad se manifiesta, a través de los profesionales y voluntarios discípulos del Señor, la maternidad de la Iglesia que arropa con su ternura, fortalece el corazón y, en el caso del moribundo, lo acompaña en el tránsito definitivo. El enfermo recibe con amor la Palabra, el perdón, el Sacramento de la Unción y los gestos de caridad de los hermanos. El sufrimiento humano es una experiencia especial de la cruz y de la resurrección del Señor.

421. Se debe, por tanto, alentar en las Iglesias particulares la Pastoral de la Salud que incluya distintos campos de atención. Consideramos de gran prioridad fomentar una pastoral con personas que viven con el VIH Sida, en su amplio contexto y en sus significaciones pastorales: que promueva el acompañamiento comprensivo, misericordioso y la defensa de los derechos de las personas infectadas; que implemente la información, promueva la educación y la prevención, con criterios éticos, principalmente entre las nuevas generaciones para que despierte la conciencia de todos a contener esta pandemia. Desde esta V Conferencia pedimos a los gobiernos el acceso gratuito y universal de los medicamentos para el Sida y las dosis oportunas.

marzo 10, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , | Deja un comentario

Comentario 411-416

Delante al fenómeno de la migración, actual en muchos países y regiones del mundo, por diferentes motivos, se propone aquí el acompañamiento pastoral a estas personas. Considero que no es una realidad fácil dado que en cada lugar asume dimensiones diversas. Pero en el fondo se propone  dar una línea de atención a este grupo de personas. Que no queden sin la debida ayuda material y espiritual.

De parte del lugar a donde llegan los emigrantes, se propone tener la mejor disposición de servicio, diálogo y cooperación para atender al que lleva a nuevas tierras y culturas. Depende de la preparación, estructuras, organización de la Iglesia local de cada lugar la respuesta que pueda ofrecer. Una forma concreta de este aspecto es la Caritas diocesana. Pero luego está lo que pueda hacer cada uno.

De parte de las personas que migran se pide: dar aquello que llevan, valores, experiencias, motivaciones, testimonio de vida cristiana. En concreto se está diciendo: si la persona que tiene que cambiar de lugar, es un católico, allá donde llega tiene que esforzarse por dar testimonio de su vida cristiana, de su fe, de sus valores humanos y cristianos. Lo que a veces sucede es lo contrario: personas con un poca formación cristiana terminan por dejar morir aquel poco de fe que llevaban ante los nuevos ambientes. Aquí se pide a los migrantes: dar un valioso impulso misionero.

marzo 7, 2010 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , | Deja un comentario