Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA

Las lecturas de este Segundo Domingo de Pascua: Hch 2,41-47; Sal 117; 1Pe 1,3-9; Jn 20,19-31.

El tiempo de Pascua quiere ser un gran eco del acontecimiento más grande de la vida de Nuestro Señor Jesucristo: su Resurrección gloriosa al tercer día. Su “Pascua”: de la muerte a la vida, su paso a la gloria definitiva. La Cuaresma fue el tiempo de preparación para vivir estos días de Pascua como un tiempo de alegría, de paz, de comunión, de esperanza.

Hoy, segundo domingo de Pascua, los textos son muy sugerentes y ayudan a descubrir las actitudes de los discípulos ante la resurrección de Jesucristo.

La Primera Lectura hace una sintética descripción de la vida de los primeros discípulos, un texto que se pone como “modelo” de comunidad cristiana. Muchas veces a este breve texto se le conoce como: el testimonio de la primera comunidad. Son cuatro elementos que constituyen a estos “hermanos”: “eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones”. Así viene resumida todo un caminar nuevo.

“La enseñanza de los apóstoles”: esto nos recuerda la misión que Jesús encomendó a sus discípulos, a aquellos que habían estado con Él, a aquellos que había llamado les hizo compartir su misión. Por esto los Apóstoles son columnas de la fe de la Iglesia. A su vez ellos han transmitido esta predicación que ahora se recoge en todo el Nuevo Testamento. Hoy, los sucesores de los Apóstoles son los obispos. Por esto la Iglesia es apostólica.

“La vida común”, desde el comienzo hay una nota característica en los creyentes: la comunión. Más allá de las diferencias existentes, ahora pueden vivir su vida de un nuevo modo. Hay una preocupación de unos por otros, una cercanía, una fraternidad, una caridad que se hace operativa. Es fundamental recordar y vivir  la comunión fraterna.

“La Fracción del Pan”, así reconocen a Jesús los discípulos de Emaús: en la fracción del pan. Éste fue uno de los primeros nombres de la Eucaristía. En las apariciones de Jesús resucitado que narran los evangelios, nos dicen que los “ojos se les abrieron”, “lo reconocieron” al partir el pan. Se trata de aquello que ya había hecho Jesús el Jueves Santo: “tomó pan en su manos, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos… hagan esto en memoria mía”. La Eucaristía da la forma a los cristianos. La Eucaristía construye la Iglesia. Es Jesús el que se pone de nuevo delante de nosotros y se da a sí mismo. Y de aquí brota todo lo demás: la comunión con los demás, la oración, el testimonio… Sin la Eucaristía “no podemos vivir” lo decían los cristianos de los primeros siglos.

“Las oraciones” tal como lo hacía todo judío piadoso, también van a rezar al Templo para la oración en comunitaria. Pero poco a poco el modelo de la oración será el mismo Jesucristo, quien enseñó el Padrenuestro como la oración de los discípulos.

Este breve texto muestra a una comunidad, a una Iglesia que tiene una gran vitalidad, viven unidos y así dan testimonio de una nueva vida.

Con el salmo 17 se nos invita a cantar la misericordia de Dios, misericordia que ahora es para todos los hombres. Y de un modo especial este salmo viene a cantar la Resurrección de Jesucristo: “este es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo ¿Qué día? El día de la Resurrección, el primer día de la semana, el Domingo para nosotros.

La Segunda lectura recoge las palabras del Apóstol Pedro que exhortan a la perseverancia de aquellos que han creído. Delante de la dificultad les recuerda que es necesario pasar por las pruebas. “A Cristo Jesús no lo han visto, y lo aman; no lo ven, y creen en Él” esto se dirá de todos los creyentes. Algunos lo han  visto resucitado, pero los demás encuentran a Jesús por la fe, creemos que  aquellos apóstoles  y todos aquellos que han creído antes que nosotros nos han transmitido un testimonio verdadero cuyo centro es la Resurrección.

Y del Evangelio de San Juan escuchamos la narración de la aparición de Jesús resucitado a los discípulos. La primera aparición ocurre al atardecer del mismo día de la Resurrección. Es Jesús que va en busca de sus discípulos. Les saluda: la paz a con ustedes! Este saludo lo conserva la liturgia. Luego les revela la misión de hoy en adelante: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Y si nos preguntamos, ¿cuál es la garantía? “Reciban el Espíritu Santo” ¿de qué misión se trata? Jesús agrega: “a quienes les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Estamos delante de la misión de Jesús: reconciliar al hombre con Dios. Jesús ha llevado hasta el final la Cruz (Viernes Santo), “en sus llagas hemos sido curados”, ahora ofrece el perdón a través de los apóstoles. Todo esto ocurre cuando Tomás no está presente.

Ocho días después estaban reunidos los discípulos y Tomás con ellos”, estamos delante de un momento importantísimo. “Ocho días después” la nota temporal no es indiferente. Es Jesús que ha escogido este día. El día de la Resurrección va a marcar de ahora en adelante a los discípulos. Como lo decía el salmo “este es el día del triunfo del Señor”. El día de la Resurrección Jesús se hace presente a los discípulos, y los discípulos toman conciencia desde aquel momento que aquel día “es el día del Señor”. Día del Señor (Dies Domini) es lo mismo que decir Domingo, o sea Primer día de la Semana.

Y esto es propio de la Iglesia. Para un judío el día sagrado era el sábado, en recuerdo del descanso del Señor. Para un cristiano el Domingo es el día de la nueva creación, día de la victoria sobre la muerte y sobre el pecado. A lo largo de la historia esto fue lo característico de los cristianos. Lo cuenta así san Justino en el siglo III, lo testimonian así los mártires de Bitinia, siglo IV. Cuando la Iglesia pudo tener libertad para celebrar su fe, el Domingo viene reconocido como día del Señor. Y así hasta nuestros días.

“Dichosos los que crean si haberme visto” son las palabras dirigidas a nosotros hoy. No le hemos visto físicamente, pero creemos en Él. Creemos que está presente en su Palabra, en los sacramentos, de modo especial en la Eucaristía, en la comunidad que se reúne, en los pobres… Dichoso si tú vives ahora como un discípulo suyo, en comunión con los hermanos, en la escucha de su Palabra, en la Fracción del Pan…

Vivir el Domingo es testimoniar mi fe en el Resucitado.

Anuncios

marzo 30, 2008 Posted by | LITURGIA | , , , | 3 comentarios

APARECIDA 20-26

CAPÍTULO 1  LOS DISCÍPULOS MISIONEROS

20.       Nuestra reflexión acerca del camino de las Iglesias de América Latina y de El Caribe tiene lugar en medio de luces y sombras de nuestro tiempo. Nos afligen pero no nos desconciertan los grandes cambios que experimentamos. Hemos recibido dones inapreciables, que nos ayudan a mirar la realidad como discípulos misioneros de Jesucristo.

21.       La presencia cotidiana y esperanzada de incontables peregrinos nos ha recordado a los primeros seguidores de Jesucristo que fueron al Jordán, donde Juan bautizaba, con la esperanza de encontrar al Mesías (cf. Mc 1, 5). Quienes se sintieron atraídos por la sabiduría de sus palabras, por la bondad de su trato y por el poder de sus milagros, por el asombro inusitado que despertaba su persona, acogieron el don de la fe y llegaron a ser discípulos de Jesús. Al salir de las tinieblas y de las sombras de muerte (cf. Lc 1, 79) su vida adquirió una plenitud extraordinaria: la de haber sido enriquecida con el don del Padre. Vivieron la historia de su pueblo y de su tiempo y pasaron por los caminos del Imperio Romano, sin olvidar nunca el encuentro más importante y decisivo de su vida que los había llenado de luz, de fuerza y de esperanza: el encuentro con Jesús, su roca, su paz, su vida.

22.       Así nos ocurre también a nosotros al mirar la realidad de nuestros pueblos y de nuestra Iglesia, con sus valores, sus limitaciones, sus angustias y esperanzas. Mientras sufrimos y nos alegramos, permanecemos en el amor de Cristo viendo nuestro mundo, tratamos de discernir sus caminos con la gozosa esperanza y la indecible gratitud de creer en Jesucristo. El es el Hijo de Dios verdadero, el único Salvador de la humanidad. La importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad, consiste en que Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida. “Si no conocemos a Dios en Cristo y con Cristo, toda la realidad se convierte en un enigma indescifrable; no hay camino y, al no haber camino, no hay vida ni verdad”. En el clima cultural relativista que nos circunda se hace siempre más importante y urgente radicar y hacer madurar en todo el cuerpo eclesial la certeza que Cristo, el Dios de rostro humano, es nuestro verdadero y único salvador.

23.       En este encuentro queremos expresar la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser cristiano no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo.

 

1.1              Acción de gracias a Dios

 

24.       Bendito sea Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones en la persona de Cristo (cf. Ef 1, 3). El Dios de la Alianza, rico en misericordia, nos ha amado primero; inmerecidamente nos ha amado a cada uno de nosotros; por eso lo bendecimos, animados por el Espíritu Santo, Espíritu vivificador, alma y vida de la Iglesia. Él, que ha sido derramado en nuestros corazones, gime e intercede por nosotros y nos fortalece con sus dones en nuestro camino de discípulos y misioneros. 

25.       Bendecimos a Dios con ánimo agradecido, porque nos ha llamado a ser instrumentos de su Reino de amor y de vida, de justicia y de paz, por el cual tantos se sacrificaron. Él mismo nos ha encomendado la obra de sus manos para que la cuidemos y la pongamos al servicio de todos. Agradecemos a Dios por habernos hecho sus colaboradores para que seamos solidarios con su creación de la cual somos responsables. Bendecimos a Dios que nos ha dado la naturaleza creada que es su primer libro para poder conocerlo y vivir nosotros en ella como en nuestra casa.

26.       Damos gracias a Dios que nos ha dado el don de la palabra, con la cual nos podemos comunicar con Él por medio de su Hijo, que es su Palabra (cf. Jn 1,1), y entre nosotros. Damos gracias a Él que por su gran amor nos ha hablado como amigos (cf. Jn 15, 14-15). Bendecimos a Dios que se nos da en la celebración de la fe, especialmente en la Eucaristía, pan de vida eterna. La acción de gracias a Dios por los numerosos y admirables dones que nos ha otorgado culmina en la celebración central de la Iglesia, que es la Eucaristía, alimento substancial de los discípulos y misioneros. También por el Sacramento del Perdón que Cristo nos ha alcanzado en la cruz. Alabamos al Señor Jesús por el regalo de su Madre Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia en América Latina y de El Caribe, estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos.

marzo 29, 2008 Posted by | DISCÍPULOS | Deja un comentario

ECOS DE LA SEMANA SANTA

En los días de la Semana Santa me fui a una parroquia de San Pedro y San Pablo, diócesis de Milán, es la misma parroquia donde estuve para Navidad. Y allí celebré junto con la comunidad estos momentos centrales de la vida cristiana: la Pasión, la muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. De un modo especial ayudé con el Ministerio de la Reconciliación.

No estuve en un lugar donde no llega el sacerdote, sino que estuve en la parroquia. Hay un párroco y un vicario, don Maurilio y don Lorenzo, y de ribete llega otro sacerdote más. Allí en la parroquia se hace todo. Claro que la parroquia no es grande en territorio y el acceso es relativamente  fácil para el que quiere asistir.

Las confesiones ocuparon buena parte de mi tiempo, pero no era sólo yo el que confesaba, algunas días estuvimos cuatro, y hasta seis confesando. Debo decir que el precepto de “confesarse al menos en Pascua” tiene mucho arraigo. Y por esto debe haber algún sacerdote disponible. Se había organizado confesiones de todo tipo, por los cursos de escuela, unos niños que hacía su primera confesión, y luego para toda la comunidad. En la Misas había bastante participación. Gracias por los que se acordaron de rezar por nosotros el Jueves Santo.

Procesiones solamente tuvimos dos, una el Domingo de Ramos y otra para el Vía Crucis, nada más. Creo que por aquí no tiene mucho arraigo las procesiones, al menos en Semana Santa,

El otro aspecto al que estuve atento fue aprender del Rito Ambrosiano. En la Semana Santa pude descubrir otros aspectos del modo de expresar la fe, y precisamente porque no es como hasta hoy lo tenía aprendido. Tanto las oraciones como las lecturas no son las mismas, alguno que otro signo que ayuda  y guía la celebración. Para mí esto fue interesante, por esto es otro rito.

Por lo que respecta al clima, fue una semana bastante fría. No por estar a los inicios de la primavera el tiempo había mejorado. Si alguno vio imágenes de las celebraciones del Papa, allí se podía ver cómo la lluvia hizo fuerte presencia. Y para concluir, el Domingo de Resurrección, amaneció nevando, claro que fue por poco tiempo, pero luego el día mejoró bastante. Creo que por lo que otros estuvieron con mucho calor, yo estuve con frío, pero todos unidos en la misma fe.

marzo 28, 2008 Posted by | IGLESIA | , , , , , | Deja un comentario

GRACIAS, MUCHAS GRACIAS

 

En estos días he recibido distintos correos donde he podido leer que me han tenido presente con ocasión de cumplir mis primeros dos años de vida sacerdotal. Gracias de verdad por esas muestras de amistad y sobre todo, porque expresan el aprecio por el ministerio sacerdotal. Fue una mañana del 25 de marzo de 2006!

Muchas gracias a quienes en la Santa Misa han ofrecido esta intención. Para perseverar se necesita de la oración de unos por otros. Y la agradezco mucho, claro -no sólo por mí, por todos. De la Cruz de Cristo, de la Comunión de su Cuerpo  y su Sangre, se recibe la fuerza para caminar tras sus pasos.

Dos años, ¿qué son dos años? Sólo espero que, con la ayuda de Dios, pueda estar dispuesto a ejercer el ministerio presbiteral donde sea necesario. El ministerio sacerdotal quiere decir, “servir” y esto nos recuerda aquellas palabras de Jesús a sus discípulos: “No he venido a ser servido sino a servir y dar la vida”, esto se aplica bien a la vida de un sacerdote, pero también a la vida de cada cristiano. Servir con el ministerio de la Palabra, con la administración de los Sacramentos y con la guía de la comunidad. El día Jueves Santo tenemos la oportunidad de renovar el compromiso recibido, “un tesoro que se lleva en vasijas de barro”.

Les pido tener siempre presente la oración por los sacerdotes, aquellos que conocemos más directamente, y por las vocaciones sacerdotales, para que jóvenes estén siempre dispuestos a responder por este camino cuando el Señor les llame. Dios siempre llama, solo espera una respuesta positiva, como la Virgen María: “Hágase en mí, según tu Palabra”.

Muchas gracias a todos. Que Dios les bendiga abundantemente. Feliz Pascua!

marzo 27, 2008 Posted by | IGLESIA | , | Deja un comentario

SALUDO DE PASCUA

Resurrexi, et adhuc tecum sum. Alleluia! He resucitado, estoy siempre contigo. ¡Aleluya! Queridos hermanos y hermanas, Jesús, crucificado y resucitado, nos repite hoy este anuncio gozoso: es el anuncio pascual. Acojámoslo con íntimo asombro y gratitud.

Queridos hermanos y hermanas, dejémonos iluminar por la luz deslumbrante de este Día solemne; abrámonos con sincera confianza a Cristo resucitado, para que la fuerza renovadora del Misterio pascual se manifieste en cada uno de nosotros, en nuestras familias y nuestros Países. Se manifieste en todas las partes del mundo… Invoquemos la plenitud de los dones pascuales por intercesión de María que, tras haber compartido los sufrimientos de la Pasión y crucifixión de su Hijo inocente, ha experimentado también la alegría inefable de su resurrección. Que, al estar asociada a la gloria de Cristo, sea Ella quien nos proteja y nos guíe por el camino de la solidaridad fraterna y de la paz (Papa Benedicto XVI).

 A todos ustedes, un especial saludo de Pascua! Las palabras del Papa Benedicto lo expresan intensamente. Vivamos este tiempo con la alegrìa de un discìpulo que vuelve a encontrarse con su Maestro, que se conmueve y renueva al estar a la escucha de su Palabra y se fortalece en la Comuniòn de su Cuerpo.

Hch 2,42: “los creyentes eran asiduos a la oraciòn, a la predicaciòn de los apòstoles, a la fracciòn del Pan y a la convivencia…”

marzo 24, 2008 Posted by | IGLESIA | 1 comentario

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

La Vigilia Pascual

Sentido y Hora de la Vigilia:

1. «Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó , ha de considerarse como “la madre de todas las santas Vigilias”. Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana» .

 

Celebración de la Vigilia:

«La Vigilia Pascual tiene la siguiente estructura:

  • después del Lucernario y del Pregón Pascual (que forman parte de la primera parte de la Vigilia),

  • la Santa Iglesia contempla las maravillas que Dios ha hecho a favor de su pueblo desde los comienzos (segunda parte o liturgia de la Palabra),

  • hasta que, junto con los nuevos miembros renacidos por el Bautismo (tercera parte),

  • es invitada a la mesa, preparada por el Señor para su pueblo memorial de su muerte y resurrección, en espera de su nueva venida (cuarta parte).

2. Sobre la estructura de la Vigilia Pascual es bueno tener presente:

a. Primera Parte: El Lucernario.

– Prepárese el Cirio Pascual, que para la veracidad del signo, ha de ser de cera (nunca ficticio), nuevo cada año (la Pascua es novedad y por ello no deben usarse los Cirios Pascuales de años anteriores), relativamente grande, para que pueda evocar que el Señor Jesús es la luz del mundo.
– De allí habrá de ordenarse la procesión hacia la Iglesia. El Cirio Pascual va por delante, el pueblo sigue al Cirio Pascual encendido, que durante la procesión ha de ser el único prendido. Del mismo modo que los hijos de Israel en el desierto, durante la noche, eran guiados por una columna de fuego, así los cristianos siguen a Cristo resucitado.
– Concluye la primera parte con el canto solemne del Pregón Pascual: El “Exultet”. Es un hermoso anuncio lírico de lo que va a ser la fiesta de esta noche. Un invitatorio a la alegría de todo el cosmos y de la comunidad, porque es la noche de la Vida y de la Reconciliación definitivas.

b. Segunda Parte: La Liturgia de la Palabra.

– «En la Vigilia Pascual de la noche santa, se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento, que recuerdan las maravillas de Dios en la historia de la salvación, y dos lecturas del Nuevo, a saber, el anuncio de la resurrección según los tres evangelios sinópticos, y la lectura apostólica sobre el bautismo cristiano como sacramento de la resurrección de Cristo» Las lecturas van acompañadas de un salmo o cántico de meditación que prolonga su idea central en clima de oración. Cada bloque de lectura y canto concluye con una oración. Estas oraciones son muy antiguas, datan del S. VII y están tomadas del Sacramentario Gelasiano. Así la estructura de la Liturgia de la Palabra adquiere un carácter de diálogo: Dios que toma la iniciativa en la historia de la salvación, nos revela cuál es su Plan de Amor sobre nosotros y como lo ha ido desplegando a través de la historia. Y nosotros que acogemos su iniciativa salvadora, su Palabra de vida y la meditamos en el corazón siguiendo el ejemplo de Santa María, la gran cooperadora de los planes de Dios y la oyente por excelencia de la Palabra.

c. Tercera Parte: Liturgia Bautismal.

– Después de escuchar la Palabra de Dios, pasamos a celebrar los sacramentos pascuales. El mismo misterio de la Pascua del Señor Jesús que nos han proclamado las lecturas y con el que ya hemos entrado en comunión por una escucha atenta y una acogida de fe, lo vamos a celebrar ahora con los signos sacramentales.

d. Toda la comunidad, con las velas de nuevo encendidas en las manos hace la renovación de las promesas bautismales, recordando el propio bautismo.

e. A este renovación le sigue el gesto de la aspersión, con un canto bautismal. Es un gesto simbólico que luego, durante todos los domingos del año, pero sobre en los domingos de Pascua se puede ir repitiendo como rito inicial de la Eucaristía que sustituye al rito penitencial.

d. Cuarta Parte: La Eucaristía Pascual.

– La comunidad cristiana, iluminada por la Palabra, rejuvenecida por el agua bautismal o su recuerdo, se sienta ahora a la mesa festiva de la Pascua, en la que su Señor la invita a participar de su Cuerpo y de su Sangre. Con la Eucaristía se termina el ayuno cuaresmal: Jesús se da a sí mismo como alimento de vida eterna a su Iglesia.

– La Eucaristía es el punto culminante de toda la Vigilia. Todo hasta este momento debe haber señalado a esta dirección, creciendo en intensidad: «la celebración de la Eucaristía es el punto culminante de la Vigilia porque es el sacramento pascual por excelencia, memorial del sacrificio de la Cruz, presencia de Cristo resucitado, consumación de la iniciación cristiana y pregustación de la pascua eterna» .

 

Misa del Día de Pascua

1. «La Misa del día de Pascua se debe celebrar con la máxima solemnidad. En lugar del acto penitencial, es muy conveniente hacer la aspersión con el agua bendecida durante la celebración de la Vigilia…Con la misma agua bendecida conviene llenar los recipientes (pilas) que se hallan a la entrada de la iglesia» .

2. El Cirio Pascual, que tiene su lugar propio junto al ambón o junto al altar, enciéndase al menos en todas las celebraciones litúrgicas de una cierta solemnidad en este tiempo, tanto en las Misas, como en Laudes y Vísperas, hasta el domingo de Pentecostés. Después ha de trasladarse al baptisterio y mantenerlo con todo honor, para encender en él el cirio de los nuevos bautizados.

marzo 22, 2008 Posted by | LITURGIA | , , , , | Deja un comentario

SÁBADO SANTO

1.«Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su resurrección» .

2. Se recomienda en este día la celebración del Oficio de Lectura y de los Laudes.

3. Es bueno en este día instruir a la comunidad sobre la naturaleza del Sábado Santo. Es un día de meditación y silencio: el Señor Jesús está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona. Y junto a Él, está la Iglesia, nutriendo su fe y esperanza en la victoria pascual, del corazón creyente de la Santísima Virgen.

9. Este día es ideal para desarrollar una catequesis sobre el artículo de fe que rezamos en el Credo: “descendió a los infiernos“. Para ello se recomienda desarrollar los números 631-637 del Catecismo de la Iglesia Católica.

marzo 22, 2008 Posted by | LITURGIA | , , , , | Deja un comentario

VIERNES SANTO

 

Celebración de la Pasión del Señor

Constituye propiamente el primer día del Triduo Pascual. Para una buena celebración de la Pasión del Señor se deben tener en cuenta los siguientes principios:

1. El viernes Santo es día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia y por tanto hay que guardar en este día la abstinencia y el ayuno, y según la oportunidad también el Sábado Santo hasta la Vigilia pascual. El ayuno de estos dos días es además de penitencial, celebrativo, ritual, y contemplativo del misterio de la Cruz. Si bien es personal es sobre todo comunitario: la comunidad ayuna en la espera de su Señor Resucitado. Es toda la persona la que celebra la Pascua, no sólo la mente y el espíritu sino también el cuerpo. No hay que olvidar que el ayuno tiene en la espiritualidad cristiana un gran valor: en una sociedad marcada por el consumismo y lo superfluo, es un medio para vivir la ascesis, el autocontrol, el señorío de sí mismo, y para ver en los bienes de este mundo su carácter perecedero y pasajero.

2. No tenemos Eucaristía pero sí una celebración litúrgica de la Muerte del Señor, una celebración de la Palabra que concluye con la adoración de la Cruz y con la comunión eucarística. Es una celebración sencilla, sobria, centrada en la muerte del Señor Jesús.

Lo importante es saber captar la dinámica de esta celebración y aprovechar espiritualmente toda su fuerza en la misma celebración:

– Proclamamos el misterio de la Cruz, en las lecturas de la Palabra de Dios.
– Invocamos la salvación del mundo por la fuerza de esa Cruz.
– Adoramos la Cruz del Señor Jesús.
– Y finalmente participamos del misterio de esa Cruz, del Cuerpo entregado, comulgando de él.

La Pasión de Cristo es pues, proclamada, invocada, venerada y comulgada.

6. Sobre la estructura de la celebración es bueno tener presente:

a. La Entrada

– No hay canto de entrada. Sale el sacerdote con sus ministros, con vestidos de color rojo porque celebramos la muerte martirial de Cristo. El Misal dice que el sacerdote, después de hacer la reverencia al altar, se postra en el suelo o se arrodilla. Los demás se arrodillan a la postración del sacerdote y oran todos en silencio por unos instantes.

b. Liturgia de la Palabra

– Las lecturas de este día han de ser leídas por entero. El salmo y el canto que precede al Evangelio, deben cantarse como de costumbre.

– La lectura de la Pasión según San Juan, el único apóstol que estuvo al pie de la Cruz con Santa María y las santas mujeres, se canta o se proclama del mismo modo que se ha hecho en el domingo de Ramos. Esta lectura impresionante constituye el centro de la celebración de este día.

c. La Oración Universal

– La de este día es la más solemne y clásica. Es universal, rogando por las diversas categorías de personas. Con la confianza puesta en el Señor que muere en la Cruz, que es nuestro Mediador y nuestro Sumo y Eterno Sacerdote, pedimos al Padre la salvación para todo el mundo.

d. La Adoración de la Cruz

– En la adoración de la Cruz, «úsese una Cruz suficiente, grande y bella. De las dos formas que se proponen en el Misal para mostrar la Cruz, elíjase la que se juzgue más apropiada. El rito ha de hacerse con esplendor digno de la gloria del misterio de nuestra salvación; tanto la invitación al mostrar la Cruz, como la respuesta del pueblo, háganse con canto, y no se omita el silencio de reverencia que sigue a cada una de las postraciones, mientras el sacerdote celebrante, permaneciendo de pie, muestra en alto la Cruz».

– «Cada uno de los presentes del clero y del pueblo se acercará a la Cruz para adorarla, dado que la adoración personal de la Cruz es un elemento muy importante de esta» .

e. La Comunión del Viernes Santo  

– El Viernes Santo no celebramos la Eucaristía. Pero desde hace siglos se ha introducido la comunión.

– Una vez puesto el copón con las Hostias consagradas sobre el altar, el sacerdote canta o reza la invitación al Padre Nuestro que es rezado o cantado por todos. No se da el signo de la paz y la comunión se desarrolla tal como está descrita en el Misal.

7. «Los ejercicios de piedad…no se pueden descuidar (este día de Viernes Santo), dada su importancia pastoral» . Hoy es uno de los días del año en que más hay que esforzarse por buscar un equilibrio entre la liturgia y las devociones de religiosidad popular, conjugando su horario y también su lenguaje. Entre estos ejercicios de piedad popular están: el Vía Crucis, el Sermón de las Siete Palabras del Señor Jesús en la Cruz; las procesiones del Viernes Santo con los “pasos” de Cristo y de su Madre que representan las diversas escenas y momentos de la Pasión; los recuerdos de los dolores de la Santísima Virgen María, entre otros.

marzo 20, 2008 Posted by | LITURGIA | , , , , | Deja un comentario

MISA VESPERTINA DE LA CENA DEL SEÑOR

1. En este día en cada iglesia, la Misa es única. La Misa «en la Cena del Señor celébrese por la tarde, en la hora más oportuna, para que participe plenamente toda la comunidad local.

 

2. El Sagrario aparece abierto y vacío. La comunión de hoy se hace del pan consagrado en la misma Eucaristía.

 

3. El “Gloria” se canta con solemnidad. Por ello mientras se canta este himno, se hacen sonar las campanas que ya no se vuelven a tocar hasta el “Gloria” de la Vigilia Pascual.

4. Las lecturas de la Palabra de Dios de esta Misa, tienen una buena conexión entre ellas: Ex 12 nos habla de la cena pascual de Israel; 1 Cor 11 de la Institución de la Eucaristía, y Jn 13 del mandato y el ejemplo del amor servicial de Señor Jesús. En la homilía hay que recordar los misterios que recuerda esta Misa, es decir la Institución de la Eucaristía, la institución del Orden Sacerdotal y el mandamiento del Señor Jesús sobre la caridad fraterna.

 

5. El lavatorio de los pies, no debe omitirse. Según la tradición se hace en este día a doce hombres previamente designados y representativos de la comunidad. Significa el servicio y el amor del Señor Jesús que ha venido “no para ser servido, sino para servir” (Mt 20,28).

El gesto del lavatorio de los pies, que recoge el evangelista San Juan, lo ve el discípulo amado como la inauguración del camino pascual de Cristo. Donde en verdad mostró el Señor su actitud de servicio fue en la Cruz. Allí no se despojó del manto, sino de la vida misma, “se despojó de su rango” y demostró que era “el que sirve” y el que se entrega por los demás porque “no hay amor más grande que el dar la vida por los amigos”. Con el gesto del lavatorio de los pies adelantaba en símbolo (luego lo haría de otro modo más entrañable y eficaz con el pan partido y el vino repartido, la donación de su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía) lo que iba a hacer en la Cruz.

 

 

6. Una vez concluida la Misa del Jueves Santo se procede a reservar el Santísimo Sacramento. Si en la iglesia hay capilla del Santísimo, es lógico hacer allí la reserva, o sea, donde se hace siempre. Esto ayuda a recordar a la comunidad que siempre existe la reserva del Santísimo, que la Eucaristía es también el sacramento de la presencia real del Señor Jesús, y que por amor a nosotros se queda para ser el Dios con nosotros cumpliendo así con su promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (mt 28,20). La capilla deberá estar adornada con flores y cirios, el lugar de la reserva  estará convenientemente adornado para que invite a la adoración, a la meditación y a la oración de los fieles

Al respecto las normas litúrgicas dicen lo siguiente:

Invítese a los fieles a una ador ación prolongada durante la noche del Santísimo Sacramento en la reserva solemne, después de la Misa en la Cena del Señor. En esta ocasión es oportuno leer una parte del Evangelio de San Juan (capítulos 13-17). Pasada la media noche, la adoración debe hacerse sin solemnidad, dado que ha comenzado ya el día de la Pasión del Señor» .

7. Terminada la Santa Misa se despoja el altar en el cual se ha celebrado. Conviene que las cruces que haya en la iglesia se cubran con un velo de color oscuro o morado.

marzo 19, 2008 Posted by | LITURGIA | , , , , | Deja un comentario

DOMINGO DE RAMOS

Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, que comprende la profecía del triunfo pascual de Cristo y el anuncio de su Pasión.

Para una reverente y fructuosa celebración del Domingo de Ramos se debe tener presente:

1. La entrada del Señor Jesús en Jerusalén, se debe conmemorar con una procesión, en la cual los cristianos celebran dicho acontecimiento, imitando tanto las aclamaciones como los gestos que hicieron los niños hebreos cuando salieron al encuentro del Señor… Los fieles que participan en esta procesión, deben llevar en las manos ramos de palma, y durante la procesión entonar cantos apropiados a Cristo Rey.

No hay que olvidar que la bendición de los ramos y palmas tiene lugar antes de la procesión y que se debe instruir a los fieles cristianos a que conserven en sus casas, junto a las cruces o cuadros religiosos que hay en los hogares, los ramos bendecidos como recuerdo de la victoria pascual del Señor Jesús. Asimismo es una noble tradición que para el año siguiente se usen estos ramos y palmas para confeccionar la ceniza que nos será impuesta en la frente el día miércoles con que se da inicio al ejercicio de la Santa Cuaresma. 

2. Otro elemento muy importante del Domingo de Ramos es la proclamación de la Pasión. Para la proclamación de la Pasión no se llevan ni luces, ni incienso, ni se hace al principio saludo al pueblo como de ordinario para el Evangelio, ni se signa el libro. Para el bien espiritual de los fieles, conviene que se lea por entero la narración de la Pasión y que no se omitan las lecturas que la preceden. Terminada la lectura de la Pasión, no se omita la homilía».

marzo 15, 2008 Posted by | LITURGIA | , , | Deja un comentario