Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 458

458. Proponemos algunas acciones pastorales:

a)         Impulsar la organización de la pastoral de manera que ayude a descubrir y desarrollar en cada mujer y en ámbitos eclesiales y sociales el “genio femenino” y promueva el más amplio protagonismo de las mujeres.

b)         Garantizar la efectiva presencia de la mujer en los ministerios que en la Iglesia son confiados a los laicos, así como también en las instancias de planificación y decisión pastorales, valorando su aporte.

c)         Acompañar a asociaciones femeninas que luchan por superar situaciones difíciles, de vulnerabilidad o de exclusión.

d)        Promover el diálogo con autoridades para la elaboración de programas, leyes y políticas públicas que permitan armonizar la vida laboral de la mujer con sus deberes de madre de familia.

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noviembre 4, 2010 Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 442-445

Después de considerar la niñez ahora nos fijamos en los adolescentes y los jóvenes desde el punto de vista del Documento de Aparecida, es decir, cómo ellos pueden convertirse en discípulos y misioneros de Jesucristo. Quizá sea esta la edad donde se descubren los primeros signos de la siembra realizada durante la niñez: la fe que ilumina el caminar de cada joven.

Son los jóvenes, en muchas ocasiones, los primeros en recibir las críticas de los adultos, por no ser como “ellos” lo fueron “antes”. En ámbito eclesial se produce una ausencia de los jóvenes, algunas veces alarmantes. Una vez que han recibido el sacramento de la Confirmación –donde se recibe al Espíritu Santo que envía a la misión –  pareciera que se alejan de cualquier tipo de formación  y se acercan hasta el momento del matrimonio, queda  un periodo importante donde la fe sufre, se debilita y el testimonio decae.

Considero que los jóvenes que permanecen en la Iglesia y escuchan a Jesucristo, en su Palabra y a través de los sacramentos, son los que mejor perciben el sentido cristiano en sus vidas y para ellos se abre un camino se seguimiento y de testimonio alegre de su fe. Jesucristo, maestro de Vida, enseña a seguir un camino nuevo, que hace que la vida dé frutos a su alrededor.

agosto 27, 2010 Posted by | FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL, OPCION POR LOS JOVENES | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 442-445

9.3 Los adolescentes y jóvenes

442. Merece especial atención la etapa de la adolescencia. Los adolescentes no son niños ni son jóvenes. Están en la edad de la búsqueda de su propia identidad, de independencia frente a sus padres, de descubrimiento del grupo. En esta edad, fácilmente pueden ser víctimas de falsos líderes constituyendo pandillas. Es necesario impulsar la pastoral de los adolescentes, con sus propias características, que garantice su perseverancia y el crecimiento en la fe. El adolescente busca una experiencia de amistad con Jesús.

443. Los jóvenes y adolescentes constituyen la gran mayoría de la población de América Latina y de El Caribe. Representan un enorme potencial para el presente y futuro de la Iglesia y de nuestros pueblos, como discípulos y misioneros del Señor Jesús. Los jóvenes son sensibles a descubrir su vocación a ser amigos y discípulos de Cristo. Están llamados a ser “centinelas del mañana”, comprometiéndose en la renovación del mundo a la luz del Plan de Dios. No temen el sacrificio ni la entrega de la propia vida, pero sí una vida sin sentido. Por su generosidad están llamados a servir a sus hermanos, especialmente a los más necesitados con todo su tiempo y vida. Tienen capacidad para oponerse a las falsas ilusiones de felicidad y a los paraísos engañosos de la droga, el placer, el alcohol y todas las formas de violencia. En su búsqueda del sentido de la vida, son capaces y sensibles para descubrir el llamado particular que el Señor Jesús les hace. Como discípulos misioneros, las nuevas generaciones están llamadas a transmitir a sus hermanos jóvenes sin distinción alguna, la corriente de vida que viene de Cristo, y a compartirla en comunidad construyendo la Iglesia y la sociedad.

444. Por otro lado, constatamos con preocupación que innumerables jóvenes de nuestro continente atraviesan por situaciones que les afectan significativamente: las secuelas de la pobreza, que limitan el crecimiento armónico de sus vidas y generan exclusión; la socialización, cuya transmisión de valores ya no se produce primariamente en las instituciones tradicionales, sino en nuevos ambientes no exentos de una fuerte carga de alienación; su permeabilidad a las formas nuevas de expresiones culturales, producto de la globalización, lo cual afecta su propia identidad personal y social. Son presa fácil de las nuevas propuestas religiosas y pseudo religiosas. La crisis, por la que atraviesa la familia hoy en día, les produce profundas carencias afectivas y conflictos emocionales.

445. Están muy afectados por una educación de baja calidad, que los deja por debajo de los niveles necesarios de competitividad, sumado a los enfoques antropológicos reduccionistas, que limitan sus horizontes de vida y dificultan la toma de decisiones duraderas. Se ve ausencia de jóvenes en lo político debido a la desconfianza que generan las situaciones de corrupción, el desprestigio de los políticos y la búsqueda de intereses personales frente al bien común. Se constata con preocupación suicidios de jóvenes. Otros no tienen posibilidades de estudiar o trabajar, y muchos dejan sus países por no encontrar en ellos un futuro, dando así al fenómeno de la movilidad humana y la migración un rostro juvenil. Preocupa también el uso indiscriminado y abusivo que muchos jóvenes hacen de la comunicación virtual.

agosto 24, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL, OPCION POR LOS JOVENES | , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 441

En la medida en que los niños reciban una fuerte vivencia de la fe cristiana podrán responder mejor a los retos que la fe lleva consigo. Muchas veces se resalta la niñez como la etapa esencial en la vida de toda persona, donde se consolidan los valores y la percepción de la realidad, donde se colocan los fundamentos que después –en la juventud- se van a desarrollar. Comparado con la actividad de los agricultores podemos decir que estamos en el periodo en que es necesario sembrar la buena semilla.

Los encargados de sembrar la buena semilla son, por supuesto, los padres de familia y la comunidad parroquial. Yo tuve la experiencia de la Infancia Misionera, y puedo decir que me ayudó a descubrir e ilusionarme por la misión, aún cuando no tenía muy claro de qué podría tratarse. Es por esto que no se puede pasar por alto en la catequesis de los niños el tema de la misión. Dios sabrá cómo hacer germinar y crecer en el corazón de cada niño la dimensión misionera. Claro que no puede reducirse todo a un tipo de actividad pastoral, sino más bien, integrar la dimensión misionera en la vida normal de la Iglesia. Solamente así los padres se sentirán como primeros responsables de la evangelización de sus hijos.

Sería deseable que la familia se sintiera como primera responsable de la misión de sus hijos, y los hijos tuvieran impreso esta dimensión eclesial en sus vidas. Una gran responsabilidad recae sobre los adultos. Pidamos al Señor que suscite verdaderas familias misioneras

agosto 23, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA | , , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 399-405

8.4 Una renovada pastoral social para la promoción humana integral

399. Asumiendo con nueva fuerza esta opción por los pobres, ponemos de manifiesto que todo proceso evangelizador implica la promoción humana y la auténtica liberación “sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad”. Entendemos además que la verdadera promoción humana no puede reducirse a aspectos particulares: “Debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre” desde la vida nueva en Cristo que transforma a la persona de tal manera que “la hace sujeto de su propio desarrollo”. Para la Iglesia, el servicio de la caridad, igual que el anuncio de la Palabra y la celebración de los Sacramentos, “es expresión irrenunciable de la propia esencia”.

400. Queremos, por tanto, desde nuestra condición de discípulos y misioneros impulsar en nuestros planes pastorales, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, el Evangelio de la vida y la solidaridad. Además, promover caminos eclesiales más efectivos, con la preparación y compromiso de los laicos para intervenir en los asuntos sociales. Es esperanzador lo que decía Juan Pablo II: “Aunque imperfecto y provisional, nada de lo que se pueda realizar mediante el esfuerzo solidario de todos y la gracia divina en un momento dado de la historia, para hacer más humana la vida de los hombres, se habrá perdido ni habrá sido vano”.

401. Las Conferencias Episcopales y las Iglesias locales tienen la misión de promover renovados esfuerzos para fortalecer una Pastoral Social estructurada, orgánica e integral que con la asistencia, la promoción humana, se haga presente en las nuevas realidades de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada. En el centro de esta acción está cada persona, que es acogida y servida con calidez cristiana. En esta actividad a favor de la vida de nuestros pueblos, la Iglesia católica apoya la colaboración mutua con otras comunidades cristianas.

402. La globalización hace emerger en nuestros pueblos, nuevos rostros de pobres. Con especial atención y en continuidad con las Conferencias Generales anteriores, fijamos nuestra mirada en los rostros de los nuevos excluidos: los migrantes, las víctimas de la violencia, desplazados y refugiados, víctimas del tráfico de personas y secuestros, desaparecidos, enfermos de HIV y de enfermedades endémicas, tóxicodependientes, adultos mayores, niños y niñas que son víctimas de la prostitución, pornografía y violencia o del trabajo infantil, mujeres maltratadas, víctimas de la exclusión y del tráfico para la explotación sexual, personas con capacidades diferentes, grandes grupos de desempleados/as, los excluidos por el analfabetismo tecnológico, las personas que viven en la calle de las grandes urbes, los indígenas y afrodescendientes, campesinos sin tierra y los mineros. La Iglesia con su Pastoral Social debe dar acogida y acompañar a estas personas excluidas en los ámbitos que correspondan.

403. En esta tarea y con creatividad pastoral, se deben diseñar acciones concretas que tengan incidencia en los Estados para la aprobación de políticas sociales y económicas que atiendan las variadas necesidades de la población y que conduzcan hacia un desarrollo sostenible. Con la ayuda de distintas instancias y organizaciones, la Iglesia puede hacer una permanente lectura cristiana y una aproximación pastoral a la realidad de nuestro continente, aprovechando el rico patrimonio de la Doctrina Social de la Iglesia. De esta manera, tendrá elementos concretos para exigir que aquellos que tienen la responsabilidad de diseñar y aprobar las políticas que afectan a nuestros pueblos, lo hagan desde una perspectiva ética, solidaria y auténticamente humanista. En ello juegan un papel fundamental los laicos y las laicas, asumiendo tareas pertinentes en la sociedad.

404. Alentamos a los empresarios que dirigen las grandes y medianas empresas y a los microempresarios, a los agentes económicos de la gestión productiva y comercial, tanto del orden privado como comunitario, por ser creadores de riqueza en nuestras naciones, cuando se esfuerzan en generar empleo digno, en facilitar la democracia, y en promover la aspiración a una sociedad justa y a una convivencia ciudadana con bienestar y en paz. Igualmente a los que no invierten su capital en acciones especulativas sino en crear fuentes de trabajo preocupándose de los trabajadores, considerándolos ‘a ellos y a sus familias’ la mayor riqueza de la empresa, que viven modestamente por haber hecho como cristianos de la austeridad un valor inestimable, que colaboran con los gobiernos en la preocupación y el logro del bien común y se prodigan en obras de solidaridad y misericordia.

405. En fin, no podemos olvidar que la mayor pobreza es la de no reconocer la presencia del misterio de Dios y de su amor en la vida del hombre, que es lo único que verdaderamente salva y libera. En efecto, “quien excluye a Dios de su horizonte falsifica el concepto de realidad y, en consecuencia, sólo puede terminar en caminos equivocados y con recetas destructivas”. La verdad de esta afirmación resulta evidente ante el fracaso de todos los sistemas que ponen a Dios entre paréntesis.

diciembre 29, 2009 Posted by | IGLESIA | , , , , | 1 comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 382-386

8.1 Reino de Dios, justicia social y caridad cristiana

382. “El plazo se ha cumplido. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1, 15). La voz del Señor nos sigue llamando como discípulos misioneros y nos interpela a orientar toda nuestra vida desde la realidad transformadora del Reino de Dios que se hace presente en Jesús. Acogemos con mucha alegría esta buena noticia. Dios amor es Padre de todos los hombres y mujeres de todos los pueblos y razas. Jesucristo es el Reino de Dios que procura desplegar toda su fuerza transformadora en nuestra Iglesia y en nuestras sociedades. En Él, Dios nos ha elegido para que seamos sus hijos con el mismo origen y destino, con la misma dignidad, con los mismos derechos y deberes vividos en el mandamiento supremo del amor. El Espíritu ha puesto este germen del Reino en nuestro Bautismo y lo hace crecer por la gracia de la conversión permanente gracias a la Palabra y los sacramentos.

383. Señales evidentes de la presencia del Reino son: la vivencia personal y comunitaria de las bienaventuranzas, la evangelización de los pobres, el conocimiento y cumplimiento de la voluntad del Padre, el martirio por la fe, el acceso de todos a los bienes de la creación, el perdón mutuo, sincero y fraterno, aceptando y respetando la riqueza de la pluralidad, y la lucha para no sucumbir a la tentación y no ser esclavos del mal.

384. Ser discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida, nos lleva a asumir evangélicamente y desde la perspectiva del Reino las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo ser humano, y a trabajar junto con los demás ciudadanos e instituciones en bien del ser humano. El amor de misericordia para con todos los que ven vulnerada su vida en cualquiera de sus dimensiones, como bien nos muestra el Señor en todos sus gestos de misericordia, requiere que socorramos las necesidades urgentes, al mismo tiempo que colaboremos con otros organismos o instituciones para organizar estructuras más justas en los ámbitos nacionales e internacionales. Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales.

385. La misericordia siempre será necesaria, pero no debe contribuir a crear círculos viciosos que sean funcionales a un sistema económico inicuo. Se requiere que las obras de misericordia estén acompañas por la búsqueda de una verdadera justicia social, que vaya elevando el nivel de vida de los ciudadanos, promoviéndolos comos sujetos de su propio desarrollo. En su Encíclica Deus Caritas est, el Papa Benedicto XVI ha tratado con claridad inspiradora la compleja relación entre justicia y caridad. Allí nos dice que “el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política” y no de la Iglesia. Pero la Iglesia “no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia”. Ella colabora purificando la razón de todos aquellos elementos que la ofuscan e impiden la realización de una liberación integral. También es tarea de la Iglesia ayudar con la predicación, la catequesis, la denuncia, y el testimonio del amor y de justicia, para que se despierten en la sociedad las fuerzas espirituales necesarias y se desarrollen los valores sociales. Sólo así las estructuras serán realmente más justas, podrán ser eficaces y sostenerse en el tiempo. Sin valores no hay futuro, y no habrá estructuras salvadoras, ya que en ellas siempre subyace la fragilidad humana.

386. La Iglesia tiene como misión propia y específica comunicar la vida de Jesucristo a todas las personas, anunciando la Palabra, administrando los Sacramentos y practicando la caridad. Es oportuno recordar que el amor se muestra en las obras más que en las palabras, y esto vale también para nuestras palabras en esta V Conferencia. No todo el que diga Señor, Señor… (cf. Mt 7,21). Los discípulos misioneros de Jesucristo tenemos la tarea prioritaria de dar testimonio del amor a Dios y al prójimo con obras concretas. Decía San Alberto Hurtado: “En nuestras obras, nuestro pueblo sabe que comprendemos su dolor”.

noviembre 11, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario 380-381

El capítulo 8 que comentamos lleva por título: “Reino de Dios y promoción de la dignidad humana”. Cada vez comenzamos a concretizar algunos aspectos de la misión que son necesarios considerar a partir del Documento de Aparecida.

En la introducción leemos: “todo signo auténtico de verdad, bien y belleza en la aventura humana viene de Dios y clama por Dios”. Es por esto que a la luz del proyecto de Dios, Reino de Dios, aprendemos a valorar las diversas realidades que encontramos a nuestro alrededor o que son parte del nuestro vivir cotidiano.

Después de afirmar el compromiso por la vida, ahora se destacan “ámbitos, prioridades y tareas”  para la misión. En este capítulo vamos a encontrar temas como la dignidad humana, la opción preferencial por los pobres, globalización de la solidaridad, migrantes, enfermos, adictos…

noviembre 8, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 370-372

370. La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera. Así será posible que “el único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial” (NMI 12) con nuevo ardor misionero, haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera.

371. El proyecto pastoral de la Diócesis, camino de pastoral orgánica, debe ser una respuesta consciente y eficaz para atender las exigencias del mundo de hoy con “indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios, que permiten que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura”. Los laicos deben participar del discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y la ejecución. Este proyecto diocesano exige un seguimiento constante por parte del obispo, los sacerdotes y los agentes pastorales, con una actitud flexible que les permita mantenerse atentos a los reclamos de la realidad siempre cambiante.

372. Teniendo en cuenta las dimensiones de nuestras parroquias es aconsejable la sectorización en unidades territoriales más pequeñas, con equipos propios de animación y coordinación que permitan una mayor proximidad a las personas y grupos que viven en el territorio.

Es recomendable que los agentes misioneros promuevan la creación de comunidades de familias que fomenten la puesta en común de su fe cristiana y las respuestas a los problemas. Reconocemos como un fenómeno importante de nuestro tiempo la aparición y difusión de diversas formas de voluntariado misionero que se ocupan de una pluralidad de servicios. La Iglesia apoya las redes y programas de voluntariado nacional e internacional -que en muchos países, en el ámbito de las organizaciones de la sociedad civil, han surgido para el bien de los más pobres de nuestro continente -, a la luz de los principios de dignidad, subsidiariedad y solidaridad, en conformidad con la Doctrina Social de la Iglesia.

No se trata sólo de estrategias para procurar éxitos pastorales, sino de la fidelidad en la imitación del Maestro, siempre cercano, accesible, disponible para todos, deseoso de comunicar vida en cada rincón de la tierra.

octubre 12, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , | 2 comentarios

Comentario n. 358-359

Viendo la situación de muchas personas en América Latina, “muchos abandonados, excluidos e ignorados en su miseria y su dolor” el discípulo de Jesucristo se siente interpelado a un “mayor compromiso a favor de la cultura de la vida”.

La Iglesia quiere una vida más digna para todos. No lo hace desde una perspectiva social o política, sino desde la convicción que “la vida sólo se desarrolla  plenamente en la comunión fraterna y justa”. El Evangelio nos descubre un modo de ver el mundo y sus relaciones. La Iglesia nos propone unos principios, reflexiones y líneas de acción a través de la Doctrina Social. Consideramos que debemos poner siempre en primer término que el amor a Dios es inseparable del amor al prójimo.

Los hombres y mujeres que quieren vivir según el Evangelio buscan también que esos valores lleguen a ser parte de la realidad en que vivimos. Personas nuevas que buscan estructuras nuevas que respondan mejor al plan divino de salvación.

septiembre 22, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 355-357

La vida humana es una vida recibida, se nos ha dado a cada unos de nosotros. Nos somos los creadores de nuestra existencia. Dios nos ha dado la vida. Dios es la fuente de la vida. Él es la Vida. En el plan de Dios está que los hombres puedan vivir en comunión con Él eternamente. Sabemos que este plan lo quiso llevar a plenitud  de modo  inimaginable por medio de la Encarnación del Verbo. Quiso revelarnos a su Hijo, quien nació de Santa María, y por sus palabras, gestos y milagros, nos ha mostrado el amor del Padre.

Tenemos presente también con el pecado original y los pecados personales el camino de encuentro y comunión con Dios se oscurece, y no es muy viva la conciencia de buscar y amar a Dios sobre todas las cosas. Se pierde un poco en la conciencia la dimensión de una vida eterna. ¿Qué nos queda?  “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Una vida sin horizontes eternos queda reducida a poca cosa. Y hoy nos damos cuenta cómo se presentan distintos “profetas y maestros” diciendo o mostrando cómo deben vivir los hombres de hoy.  En muchas esferas sociales prevalece una dimensión individualista y consumista: “busco solamente lo mío y aquello que me gusta. Los demás no me interesan”. A esto se le llama ‘caminos de muerte’.

No es verdad que quien sigue a Jesucristo se desinteresa por el mundo que le rodea. Tampoco es verdad que quien busca la vida eterna se desentiende de la vida temporal. No se puede acusar a la Iglesia de no buscar el progreso de los pueblos. Recientemente se ha publicado la tercera encíclica del Papa, allí nos encontramos de nuevo con aquella preocupación de impulsar un progreso o desarrollo humano integral. Dios mismo quiere el desarrollo de los hombres, de “todo hombre y de todos los hombres”.

Quien vive su vida cristiana está llamado a vivir en plenitud su vida humana. La condición humana ha sido elevada y ha recibido una dignidad por encima de cualquier otra realidad humana.

agosto 24, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario