Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 227-234

5.5 DIÁLOGO ECUMÉNICO E INTERRELIGIOSO

5.5.1 Diálogo ecuménico para que el mundo crea

 

227. La comprensión y la práctica de la eclesiología de comunión nos conduce al diálogo ecuménico. La relación con los hermanos y hermanas bautizados de otras iglesias y comunidades eclesiales es un camino irrenunciable para el discípulo y misionero, pues la falta de unidad representa un escándalo, un pecado y un atraso del cumplimiento del deseo de Cristo: “Que todos sean uno, lo mismo que lo somos tú y yo, Padre y que también ellos vivan unidos a nosotros para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17, 21).

228. El ecumenismo no se justifica por una exigencia simplemente sociológica sino evangélica, trinitaria y bautismal: “Expresa la communion real, aunque imperfecta” que ya existe entre “los que fueron regenerados por el bautismo” y el testimonio concreto de fraternidad. El Magisterio insiste en el carácter trinitario y bautismal del esfuerzo ecuménico, donde el diálogo emerge como actitud espiritual y práctica, en un camino de conversión y reconciliación.

Sólo así llegará “el día en que podremos celebrar, junto con todos los que creen en Cristo, la divina Eucaristía”. Una vía fecunda para avanzar hacia la comunión es recuperar en nuestras comunidades el sentido del compromiso del Bautismo.

229. Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene porqué ser negativa o meramente defensiva per se. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice san Pablo “haciendo la verdad en la caridad” (Ef. 4, 15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan tener vida en Él.

230. A veces, olvidamos que la unidad es, ante todo, un don del Espíritu Santo, y oramos poco por esta intención. Esta conversión del corazón y esta santidad de vida, juntamente con las oraciones privadas y públicas por la unidad de los cristianos, han de considerarse como el alma de todo el movimiento ecuménico y con razón puede llamarse ecumenismo espiritua.

231. Hace más de cuarenta años, el Concilio Vaticano II reconoció la acción del Espíritu Santo en el movimiento por la unidad de los cristianos. Desde entonces, hemos recogido muchos frutos. En este campo, necesitamos más agentes de diálogo y mejor calificados.

Es bueno hacer más conocidas las declaraciones que la propia Iglesia Católica ha suscrito en el campo del ecumenismo desde el Concilio. Los diálogos bilaterales y multilaterales han producido buenos frutos. También es oportuno estudiar el Directorio ecuménico y sus indicaciones respecto a la catequesis, la liturgia, la formación presbiteral y la pastoral. La movilidad humana, característica del mundo de hoy, puede ser ocasión propiciadel diálogo ecuménico de la vida.

232. En nuestro contexto, el surgimiento de nuevos grupos religiosos, más la tendencia a confundir el ecumenismo con el diálogo interreligioso, han obstaculizado el logro de mayores frutos en el diálogo ecuménico. Por lo mismo, alentamos a los ministros ordenados, a los laicos y a la vida consagrada a participar de organismos ecuménicos con una cuidadosa preparación y un esmerado seguimiento de los pastores, y realizar acciones conjuntas en los diversos campos de la vida eclesial, pastoral y social. En efecto, el contacto ecuménico favorece la estima recíproca, convoca a la escucha común de la palabra de Dios y llama a la conversión a los que se declaran discípulos y misioneros de Jesucristo. Esperamos que la promoción de la unidad de los cristianos, asumida por las Conferencias Episcopales, se consolide y fructifique bajo la luz del Espíritu Santo.

233. En esta nueva etapa evangelizadora, queremos que el diálogo y la cooperación ecuménica se encaminen a suscitar nuevas formas de discipulado y misión en comunión. Cabe observar que, donde se establece el diálogo, disminuye el proselitismo, crece el conocimiento recíproco, el respeto y se abren posibilidades de testimonio común.

234. Como respuesta generosa a la oración del Señor “que todos sean uno” (Jn 17, 21), los Papas nos han animado a avanzar pacientemente en el camino de la unidad. Juan Pablo II nos exhorta: En el valiente camino hacia la unidad, la claridad y prudencia de la fe nos llevan a evitar el falso irenismo y el desinterés por las normas de la Iglesia. Inversamente, la misma claridad y la misma prudencia nos recomiendan evitar la tibieza en la búsqueda de la unidad y más aún la posición preconcebida o el derrotismo que tiende a ver todo como negativo.

Benedicto XVI abrió su pontificado diciendo: No bastan las manifestaciones de buenos sentimientos. Hacen falta gestos concretos que penetren en los espíritus y sacudan las conciencias, impulsando a cada uno a la conversión interior, que es el fundamento de todo progreso en el camino del ecumenismo.

septiembre 28, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 225-226

Esta sección: ‘los que han dejado la Iglesia para unirse a otros grupos religiosos’ trata de mostrar algunas de las posibles razones tomadas desde la experiencia pastoral. Nos preguntamos el motivo, la causa,  o la razón que ‘gente sincera’ se haya alejado de la Iglesia y se haya pasado a otros grupos. Quien se haya tomado la molestia de preguntarle a alguien  sobre el motivo del cambio tendrá sin duda una respuesta muy concreta.  Quizá el que se y ha marchado no regrese. Pero podemos reforzar algunos aspectos que salen a la luz cuando nos hacemos estos planteamientos, de modo parecido al doctor que despues de hacer un diagnóstico toma las decisiones pertinentes.

Partimos de gente sincera, es decir, no de quien se ha ido por ‘gustos’, ‘conveniencias’, ‘intereses’, ‘comodidades’, ‘liderazgo personal’, o por tener una experiencia religiosa que le calme la conciencia. Se pueden agregar muchas otras ‘razones’ que uno descubre en la vida cotidiana.  A Cristo mucha gente dejó de seguirlo, cuando escuchó la predicación de la Eucaristía. No es de estrañar que algunos se vayan en nuestros días. Algunos plantean descubrir qué es lo que ofrecen esos grupos religiosos, qué van buscando en ellos la gente que se les acerca, qué vivencia de la fe tuvo esa persona antes…

Qué respuestas obtenemos?: No son problemas doctrinales. En los viente siglos que lleva la Iglesia, muchos se han marchado por que no estaban de acuerdo con la doctrina de la Iglesia. Aquello que los apostoles transmitieron es lo que la Iglesia  mantiene, conserva y enseña.

 No son motivos dogmáticos. Los dogmas son verdades de fe fundamentales. No son inventos humanos. Son frutos de la comprension que el Espíritu Santo hace a la Iglesia. Dogma de fe es creer en un solo Dios, que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Esto sostiene todo lo demás.

No son problemas teológicos. No se puede alegar que no hay razones convicentes para creer, o tampoco se puede decir que  es ‘imposible’conocer a Dios, no se puede sostener que hay contradicciones en la doctrina catolica. Tal vez algunos no sabemos expresarnos correctamente, pero en el Catecismo encontramos una excelente presentación de lo que la Iglesia cree, celebra, vive y ora.

Qué nos queda? Se han marchado por lo que vieron en otros grupos, por motivos vivenciales. Buscaron respuestas a sus inquietudes, respuesta a sus aspiraciones y no las encontraron en la Iglesia.

Encontramos también un ‘relativimos religioso’. Algunos se conforman con un argumento muy sencillo: ‘Dios está en todas partes’. Es verdad, Dios está en todas partes, pero no del mismo modo. Otros se justifican diciendo que ‘basta con leer la Palabra de Dios’, cosa que tambien es buena, pero hay que dejarnos guiar en su lectura e interpretación. Otro quizá podra decir que cada uno lo debe buscar a su modo… y la lista podría continuar.

Pero quien busca con sinceridad a Dios, y no solo calmar su conciencia, o  comportarse mas  o menos bien, se plantea el tema con más seriedad y profundadid. La verdad se puede encontrar, y en la verdad se puede vivir  en libertad. En libertad Dios hizo al hombre, para que libremente le conozca, se siga, le adore, le ame y viva en comunión.

 

 

 

septiembre 25, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 225-226

5.4 Los que han dejado la Iglesia para unirse a otros grupos religiosos.

 

225. Según nuestra experiencia pastoral, muchas veces, la gente sincera que sale de nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino, fundamentalmente, por lo que ellos viven; no por razones doctrinales, sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmáticos, sino pastorales; no por problemas teológicos, sino metodológicos de nuestra Iglesia. Esperan encontrar respuestas a sus inquietudes. Buscan, no sin serios peligros, responder a algunas aspiraciones que quizás no han encontrado, como debería ser, en la Iglesia.

 

226. Hemos de reforzar en nuestra Iglesia cuatro ejes:

 

a) La experiencia religiosa. En nuestra Iglesia debemos ofrecer a todos nuestros fieles un “encuentro personal con Jesucristo”, una experiencia religiosa profunda e intensa, un anuncio kerigmático y el testimonio personal de los evangelizadores, que lleve a una conversión personal y a un cambio de vida integral.

 

b) La vivencia comunitaria. Nuestros fieles buscan comunidades cristianas, en donde sean acogidos fraternalmente y se sientan valorados, visibles y eclesialmente incluidos. Es necesario que nuestros fieles se sientan realmente miembros de una comunidad eclesial y corresponsables en su desarrollo. Eso permitirá un mayor compromiso y entrega en y por la Iglesia.

 

c) La formación bíblico-doctrinal. Junto con una fuerte experiencia religiosa y una destacada convivencia comunitaria, nuestros fieles necesitan profundizar el conocimiento de la Palabra de Dios y los contenidos de la fe, ya que es la única manera de madurar su experiencia religiosa. En este camino, acentuadamente vivencial y comunitario, la formación doctrinal no se experimenta como un conocimiento teórico y frío, sino como una herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento espiritual, personal y comunitario.

 

d) El compromiso misionero de toda la comunidad. Ella sale al encuentro de los alejados, se interesa por su situación, a fin de reencantarlos con la Iglesia e invitarlos a volver a ella.

septiembre 22, 2008 Posted by | IGLESIA | , , , , , | 5 comentarios

Comentario n. 221-224

La vida religiosa supone testimoniar la centralidad de Dios en la vida de cada persona. Algunos de ellos llevan una vida contemplativa. La Iglesia tiene dos ‘patronos’ de la Misión.

Uno san Francisco Javier, sacerdote jesuita, quien fue a tierras lejanas, al oriente, a los países que entonces no habían recibido el anuncio de la fe. Y según él mismo escribe, hubiera querido contar con muchas más personas para llevar adelante esta tarea. Murió exhausto de tanto trabajo apostólico.

El otro patrono de la misión es santa Teresa del Niño Jesús, esta religiosa carmelita, ingresó a una temprana edad al monasterio, y no volvió a salir de allí. Sin embargo, desde aquel lugar supo descubrir que si ella podía hacer mucho con su oración, su penitencia, su enfermedad por aquellos que estaban en la misión. El conocimiento de Dios y su amor  por la Iglesia la llevaron a darse completamente por esta causa. Y todo, sin salir del monasterio. Los padres de esta santa están en proceso de beatificación.

Por esta razón se insiste en la necesidad de este tipo de vida contemplativa. Es fundamentar para sostener la vida de la Iglesia. Pero también tiene un aspecto profético, en el sentido que este modo de vivir, denuncia que la vida no puede encontrar plenitud sólo en las cosas materiales. Cuánta gente vive sólo para su trabajo; cuántos piensan solamente en ir acumulando las cosas más recientes en la medida que éstas aparecen en el mercado; cuántos han reducido su horizonte vital o han decidido vivir para tener más, cuántos se han dejado seducir por aquel atrayente eslogan de la publicidad…

“Sólo Dios basta para llenar la vida de sentido y de gozo”. Este es el testimonio que muchas veces pasa oculto en la vida cotidiana, y que es necesario recordarlo: la primacía de Dios en nuestra vida. Descubrir también tantos valores del Evangelio que pueden configurar la vida de los cristianos partiendo de la pobreza, castidad, obediencia, alegría, desprendimiento, disponibilidad, solidaridad, compasión…

La Iglesia viene enriquecida con estos carismas que el Espíritu Santo suscita en su interior y que son para la edificación de toda la comunidad. Los pastores de la Iglesia disciernen sobre cada nueva realidad eclesial que se forma en las iglesias particulares, para que sea auténtica expresión de comunión.

En la Iglesia hay una gran variedad y modos de vivir la vida consagrada. Se distinguen por  el carisma fundacional. Esto quiere decir, que ‘el fundador’, o ‘la fundadora’, quien comenzó aquel modo de vida, recibió un carisma particular, vislumbró una llamada particular del Señor, y lo llevó adelante. Quien entra a formar parte de aquel modo de vivir se compromete a seguir aquel carisma propio durante toda su vida.

Conviene recordar la importancia que tiene la vida consagrada para la misión de la Iglesia. En algunos lugares se dice que ‘hay pocas vocaciones’ o que ‘ya no salen’ o que ‘la juventud de hoy prefiere otras cosas’… en realidad se trata de familias o parroquias que han venido a menos en su testimonio cristiano. Una comunidad viva da frutos.

septiembre 18, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 221- 224

221. De manera especial, América Latina y El Caribe necesitan de la vida contemplativa, testigo de que sólo Dios basta para llenar la vida de sentido y de gozo. “En un mundo que va perdiendo el sentido de lo divino, ante la supervaloración de lo material, ustedes queridas religiosas, comprometidas desde sus claustros en ser testigos de unos valores por los que viven, sean testigos del Señor para el mundo de hoy, infundan con su oración un nuevo soplo de vida en la Iglesia y en el hombre actual”.

222. El Espíritu Santo sigue suscitando nuevas formas de vida consagrada en la Iglesia, las cuales necesitan ser acogidas y acompañadas en su crecimiento y desarrollo en el interior de las Iglesias locales. El Obispo ha de hacer un discernimiento serio y ponderado sobre su sentido, necesidad y autenticidad. Los Pastores valoran como un inestimable don la virginidad consagrada, de quienes se entregan a Cristo y a su Iglesia con generosidad y corazón indiviso, y se proponen velar por su formación inicial y permanente. 

223. Las Confederaciones de Institutos Seculares (CISAL) y de religiosas y religiosos (CLAR) y las Conferencias Nacionales son estructuras de servicio y de animación que, en auténtica comunión con los Pastores y bajo su orientación, en un diálogo fecundo y amistoso, están llamadas a estimular a sus miembros a realizar la misión como discípulos y misioneros al servicio del Reino de Dios.

224. Los pueblos latinoamericanos y caribeños esperan mucho de la vida consagrada, especialmente del testimonio y aporte de las religiosas contemplativas y de vida apostólica que, junto a los demás hermanos religiosos, miembros de Institutos Seculares y Sociedades de Vida Apostólica, muestran el rostro materno de la Iglesia. Su anhelo de escucha, acogida y servicio, y su testimonio de los valores alternativos del Reino, muestran que una nueva sociedad latinoamericana y caribeña, fundada en Cristo, es posible.

septiembre 16, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 216-220

“La vida consagrada es un don del Padre a la Iglesia… es un elemento decisivo para la misión”. No podía faltar una valoración de aquellos hombres y mujeres que siguen un camino especial de seguimiento de Cristo “asumiendo la forma de vida que Cristo escogió para venir a este mundo: una vida virginal, pobre y obediente”. Ellos guían su vida observando de un modo radical los consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia.

¿Quiénes forman parte de la vida consagrada? Tenemos aquí una gran diversidad: “la vida monástica, contemplativa y activa, los institutos seculares, a los que se añaden las sociedades de vida apostólica y otras nuevas formas”.

Todos los bautizados hemos sido consagrados, ungidos por el Espíritu Santo mediante el santo Crisma. Pero algunos de estos bautizados descubren que Dios Padre les llama a una vida nueva, para dedicarse a Él con corazón indiviso. Es entonces que se da la respuesta libre, consciente y generosa al Señor: para toda la vida al servicio de Dios y de los demás hermanos. Y esta respuesta a Dios puede encauzarse a través de diversos caminos que son expresión de los dones y carismas con los cuales Dios enriquece a su Iglesia.

Un paréntesis. No todos tienen vocación a la vida religiosa. Pero quien siente este llamado debe recibir la ayuda, apoyo y acompañamiento necesarios para discernir sobre su vocación. Algunas veces es fácil para los jóvenes dar este paso, otras veces no. Las dificultades pueden ser de diverso tipo y provenir de distintas personas, hasta de la misma familia. Por eso es importante que las familias sean los primeros lugares donde se ayude, anime y oriente para discernir la vocación cristiana.

La vida religiosa es también un signo: signo de la absoluta primacía de Dios y de su Reino. Estos hombres y mujeres con su modo de vivir testimonian que sólo Dios puede llenar el corazón humano. Y algunos, por su carisma propio, se entregan a los demás: los más pobres, los niños abandonados, los enfermos, los encarcelados… Este tipo de vida ha dado muchos frutos en la historia de la Iglesia, hombres y mujeres que olvidándose de sí mismos, han dejado todo, y se han marchado a otros lugares para ser expresión del Dios misericordioso, de Jesús compasivo.

Para llevar adelante un tipo de vida así, deben estar cimentados en la oración, la contemplación, la Eucaristía, la propia espiritualidad. No son hombres y mujeres que huyen del mundo, son hombres y mujeres que testimonian ante el mundo el amor de Dios Padre. En esta etapa de Misión, la vida consagrada tiene mucho que aportar.

septiembre 14, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 216-220

5.3.5 Los consagrados y consagradas, discípulos misioneros de Jesús Testigo del Padre

216. La vida consagrada es un don del Padre por medio del Espíritu a su Iglesia, y constituye un elemento decisivo para su misión. Se expresa en la vida monástica, contemplativa y activa, los institutos seculares, a los que se añaden las sociedades de vida apostólica y otras nuevas formas. Es un camino de especial seguimiento de Cristo, para dedicarse a Él con un corazón indiviso, y ponerse, como Él, al servicio de Dios y de la humanidad, asumiendo la forma de vida que Cristo escogió para venir a este mundo: una vida virginal, pobre y obediente.

217. En comunión con los Pastores, los consagrados y consagradas son llamados a hacer de sus lugares de presencia, de su vida fraterna en comunión y de sus obras, espacios de anuncio explícito del Evangelio, principalmente a los más pobres, como lo han hecho en nuestro continente desde el inicio de la evangelización. De este modo colaboran, según sus carismas fundacionales, con la gestación de una nueva generación de cristianos discípulos y misioneros, y de una sociedad donde se respete la justicia y la dignidad de la persona humana.

218. Desde su ser, la vida consagrada está llamada a ser experta en comunión, tanto al interior de la Iglesia como de la sociedad. Su vida y su misión deben estar insertas en la Iglesia particular y en comunión con el Obispo. Para ello, es necesario crear cauces comunes e iniciativas de colaboración, que lleven a un conocimiento y valoración mutuos y a un compartir la misión con todos los llamados a seguir a Jesús.

219. En un continente, en el cual se manifiestan serias tendencias de secularización, también en la vida consagrada, los religiosos están llamados a dar testimonio de la absoluta primacía de Dios y de su Reino. La vida consagrada se convierte en testigo del Dios de la vida en una realidad que relativiza su valor (obediencia), es testigo de libertad frente al mercado y a las riquezas que valoran a las personas por el tener (pobreza), y es testigo de una entrega en el amor radical y libre a Dios y a la humanidad frente a la erotización y banalización de las relaciones (castidad).

220. En la actualidad de América Latina y El Caribe, la vida consagrada está llamada a ser una vida discipular, apasionada por Jesús-camino al Padre misericordioso, por lo mismo, de carácter profundamente místico y comunitario. Está llamada a ser una vida misionera, apasionada por el anuncio de Jesús-verdad del Padre, por lo mismo, radicalmente profética, capaz de mostrar a la luz de Cristo las sombras del mundo actual y los senderos de vida nueva, para lo que se requiere un profetismo que aspire hasta la entrega de la vida, en continuidad con la tradición de santidad y martirio de tantas y tantos consagrados a lo largo de la historia del Continente. Y al servicio del mundo, apasionada por Jesús-vida del Padre, que se hace presente en los más pequeños y en los últimos a quienes sirve desde el propio carisma y espiritualidad.

septiembre 12, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 213-215

En días anteriores nos han llegado noticias de diversas conferencias episcopales que han comenzado “la gran misión”. Son una forma de concretar la propuesta de Aparecida, poco a poco tiene que ir llegando cada vez a más personas. Toda la Iglesia de América Latina quiere ponerse en “estado de misión”.

Los laicos tienen un lugar importante en esta “gran misión”. Misión que tiene doble perspectiva: una eclesial y otra temporal. En las dos direcciones se debe animar “el ser y el hacer” de los laicos. Como dice al final del 215: “La construcción de ciudadanía en el sentido más amplio y la construcción de eclesialidad en los laicos, es uno solo y único movimiento”.

Los frutos de esta nueva perspectiva tienen que llegar, pero quizá no de forma inmediata. Sino en la medida que esta forma de pensar y de vivir vaya impregnado a más personasy de modo particular a las nuevas generaciones. Se recuerda a las “variadas asociaciones laicales, movimientos apostólicos eclesiales e itinerarios de formación cristiana, y comunidades eclesiales y nuevas comunidades” que ayudan a los bautizados a tomar conciencia de su identidad cristiana. Son un signo esperanzador. Esta variedad de expresiones eclesiales dará frutos abundantes cuando sepan vivir en la “espiritualidad de comunión”, cuando se inserten en la pastoral de conjunto, cuando dejen de lado las pequeñas diferencias para vivir la unidad: “un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo”.

¿Qué significa que la Iglesia viva en “estado de Misión”? ¿Cómo se traduce en la diócesis y en las parroquias el “estado de Misión”? ¿Qué implica para las familias –papá, mamá, hijos- vivir en “estado de Misión”?, ¿Cuál es mi lugar y mi tarea en el “estado de Misión”?

septiembre 10, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 213-215

213. Hoy toda la Iglesia en América Latina y El Caribe quiere ponerse en estado de misión. La evangelización del Continente, nos decía el papa Juan Pablo II, no puede realizarse hoy sin la colaboración de los fieles laicos. Ellos han de ser parte activa y creativa en la elaboración y ejecución de proyectos pastorales a favor de la comunidad. Esto exige, de parte de los pastores, una mayor apertura de mentalidad para que entiendan y acojan el “ser” y el “hacer” del laico en la Iglesia, quien por su bautismo y su confirmación, es discípulo y misionero de Jesucristo. En otras palabras, es necesario que el laico sea tenido muy en cuenta con un espíritu de comunión y participación.

214. En este contexto, el fortalecimiento de variadas asociaciones laicales, movimientos apostólicos eclesiales e itinerarios de formación cristiana, y comunidades eclesiales y nuevas comunidades, que deben ser apoyados por los pastores, son un signo esperanzador. Ellos ayudan a que muchos bautizados y muchos grupos misioneros asuman con mayor responsabilidad su identidad cristiana y colaboren más activamente en la misión evangelizadora. En las últimas décadas, varias asociaciones y movimientos apostólicos laicales han desarrollado un fuerte protagonismo. Por ello, un adecuado discernimiento, animación, coordinación y conducción pastoral, sobre todo de parte de los sucesores de los Apóstoles, contribuirá a ordenar este don para la edificación de la única Iglesia.

215. Reconocemos el valor y la eficacia de los Consejos parroquiales, Consejos diocesanos y nacionales de fieles laicos, porque incentivan la comunión y la participación en la Iglesia y su presencia activa en el mundo. La construcción de ciudadanía en el sentido más amplio y la construcción de eclesialidad en los laicos, es uno solo y único movimiento.

septiembre 8, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | 3 comentarios

Comentario n. 209-212

Llega el momento de comentar la ‘identidad y misión’ de los laicos. Estos numerales que van del 209-215 merecen ser leídos, releídos, meditados y estudiados continuamente por los laicos. Existe una Exhortación postsinodal que lleva por títulos “Los fieles laicos” allí encontramos una exposición completa y detallada de la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. También podemos completar con una lectura del Catecismo o el Compendio en aquello que se refiere a los laicos. Por material a disposición creo que no hay mayores dificultades.

Por ejemplo, la síntesis que hace el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica:

188. ¿Cuál es la vocación de los fieles laicos? Los fieles laicos tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios. Responden así a la llamada a la santidad y al apostolado, que se dirige a todos los bautizados

La frase que se recuerda del Documento de Puebla, es ilustrativa: “hombres de la Iglesia en el corazón del mundo, y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia”. Las dos dimensiones vividas sin fracturas: el ser hombres y mujeres de la Iglesia, con todo lo que esto implica, y también, ser hombres y mujeres del mundo con todas las responsabilidades.

Lo afirmó el Concilio Vaticano II, que un cristiano no puede ignorar o descuidar sus responsabilidades que tiene como ciudadano de este mundo sin poner en peligro su salvación eterna. Tener una clara comprensión de las realidades temporales ayuda a dar una respuesta adecuada a las diferentes realidades del día a día. Ni ruptura, ni oposición sino distinción. De un laico se espera que sepa compaginar su vida como ‘cristiano ciudadano’.

Gaudium et spes n. 39: “Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien aliviar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios”.

Y en el n. 40: “Esta compenetración de la ciudad terrena y de la ciudad eterna sólo puede percibirse por la fe; más aún, es un misterio permanente de la historia humana que se ve perturbado por el pecado hasta la plena revelación de la claridad de los hijos de Dios. Al buscar su propio fin de salvación, la Iglesia no sólo comunica la vida divina al hombre, sino que además difunde sobre el universo mundo, en cierto modo, el reflejo de su luz, sobre todo curando y elevando la dignidad de la persona, consolidando la firmeza de la sociedad y dotando a la actividad diaria de la humanidad de un sentido y de una significación mucho más profundos. Cree la Iglesia que de esta manera, por medio de sus hijos y por medio de su entera comunidad, puede ofrecer gran ayuda para dar un sentido más humano al hombre a su historia”.

septiembre 6, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , | Deja un comentario