Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 411-416

8.6.2 Migrantes

411. Es expresión de caridad, también eclesial, el acompañamiento pastoral de los migrantes. Hay millones de personas concretas que por distintos motivos están en constante movilidad. En América Latina y El Caribe constituyen un hecho nuevo y dramático los emigrantes, desplazados y refugiados sobre todo por causas económicas, políticas y de violencia.

412. La Iglesia, como Madre, debe sentirse a sí misma como Iglesia sin fronteras, Iglesia familiar, atenta al fenómeno creciente de la movilidad humana en sus diversos sectores. Considera indispensable el desarrollo de una mentalidad y una espiritualidad al servicio pastoral de los hermanos en movilidad, estableciendo estructuras nacionales y diocesanas apropiadas, que faciliten el encuentro del extranjero con la Iglesia particular de acogida. Las Conferencias Episcopales y las Diócesis deben asumir proféticamente esta pastoral específica con la dinámica de unir criterios y acciones que ayuden a una permanente atención también a los migrantes, que deben llegar a ser también discípulos y misioneros.

413. Para lograr este objetivo se hace necesario reforzar el diálogo y la cooperación entre las Iglesias de salida y de acogida, en orden a dar una atención humanitaria y pastoral a los que se han movilizado, apoyándolos en su religiosidad y valorando sus expresiones culturales en todo aquello que se refiera al Evangelio. Es necesario que en los Seminarios y Casas de formación se tome conciencia sobre la realidad de la movilidad humana, para darle una respuesta pastoral. También se requiere promover la preparación de laicos que con sentido cristiano, profesionalismo y capacidad de comprensión, puedan acompañar a quienes llegan, como también en los lugares de salida a las familias que dejan. Creemos que “la realidad de las migraciones no se ha de ver nunca sólo como un problema, sino también y sobre todo, como un gran recurso para el camino de la humanidad”.

414. Entre las tareas de la Iglesia a favor de los migrantes está indudablemente la denuncia profética de los atropellos que sufren frecuentemente, como también el esfuerzo por incidir, junto a los organismos de la sociedad civil, en los gobiernos de los países, para lograr una política migratoria que tenga en cuenta los derechos de las personas en movilidad. Debe tener presente también a los desplazados por causa de la violencia. En los países azotados por la violencia se requiere la acción pastoral para acompañar a las víctimas y brindarles acogida y capacitarlos para que puedan vivir de su trabajo. Asimismo, deberá ahondar su esfuerzo pastoral y teológico para promover una ciudadanía universal en la que no haya distinción de personas.

415. Los migrantes deben ser acompañados pastoralmente por sus Iglesias de origen y estimulados a hacerse discípulos y misioneros en las tierras y comunidades que los acogen, compartiendo con ellos las riquezas de su fe y de sus tradiciones religiosas. Los migrantes que parten de nuestras comunidades pueden ofrecer un valioso aporte misionero a las comunidades que los acogen.

416. Las generosas remesas enviadas desde Estados Unidos, Canadá, países europeos y otros, por los inmigrantes latinoamericanos, evidencia la capacidad de sacrificio y amor solidario a favor de las propias familias y patrias de origen. Es, por lo general, ayuda de los pobres a los pobres.

febrero 18, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 407-410

Al enumerar los “rostros sufrientes que nos duelen” el primer grupo que se menciona son las personas que viven en la calle en las grandes urbes. Luego se hará mención de los migrantes, enfermos, adictos dependientes y detenidos en las cárceles. Situaciones concretas en las que viven muchas personas y que reclaman una atención especial de parte de la Iglesia.

Quizá estas situaciones, de personas que viven en las calle, tenga poca resonancia para muchas personas que no viven en grandes ciudades y que no signifique una acción concreta como discípulos de Jesucristo. Pero una cosa importante es darse cuenta, -ser conscientes- de las diversas situaciones que hoy viven muchas personas y ante las cuales no se pude ser indiferentes. Señalar estos problemas no quiere decir que la Iglesia sea la responsable directa para la solución de realidades que no le competen directamente.

Ante todo corresponde a las autoridades locales, a los gobiernos de cada país encontrar soluciones y combatir las causas que producen este “flagelo”. Es parte de la participación democrática el pedir que se atiendan a estas personas con políticas adecuadas y evitando tomar caminos que discriminan o eliminan a estas personas. De parte de la Iglesia no puede faltar la acción caritativa y de promoción humana.

febrero 13, 2010 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , | 1 comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 407-410

8.6 Rostros sufrientes que nos duelen

8.6.1 Personas que viven en la calle en las grandes urbes

407. En las grandes urbes es cada vez mayor el número de las personas que viven en la calle. Requieren especial cuidado, atención y trabajo promocional por parte de la Iglesia, de modo tal que mientras se les proporciona ayuda en lo necesario para la vida, se los incluya en proyectos de participación y promoción en los que ellos mismos sean sujetos de su reinserción social.

408. Queremos llamar la atención de los gobiernos locales y nacionales para que diseñen políticas que favorezcan la atención de estos seres humanos, al igual que atiendan las causas que producen este flagelo que afecta a millones de personas en toda nuestra América Latina y El Caribe.

409. La opción preferencial por los pobres nos impulsa, como discípulos y misioneros de Jesús, a buscar caminos nuevos y creativos a fin de responder otros efectos de la pobreza. La situación precaria y la violencia familiar con frecuencia obliga a muchos niños y niñas a buscar recursos económicos en la calle para su supervivencia personal y familiar, exponiéndose también a graves riesgos morales y humanos.

410. Es deber social del Estado crear una política inclusiva de las personas de la calle. Nunca se aceptará como solución a esta grave problemática social la violencia e incluso el asesinato de los niños y jóvenes de la calle, como ha sucedido lamentablemente en algunos países de nuestro continente.

febrero 9, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , | 1 comentario

Comentario n. 406

Es probable que quien lee los numerales precedentes piense que, hacer esta reflexión en un documento de la Iglesia, sea como tomar campo en la política partidaria. No se trata de esto. Simplemente es proponer a los creyentes los principios del Evangelio en la construcción de la sociedad.  La tarea actual es: la sociedad la construimos todos los que formamos parte de ella, y nosotros, tenemos mucho que aportar a favor de la persona. El Evangelio ilumina la vida del hombre y ayuda a que se reconozca sus valores fundamentales.

Ante todo estas sugerencias se refieren a los católicos laicos. A esa gran mayoría de hombres y mujeres que forman el tejido social. A los hombres y mujeres que cada día se empeñan en distintas tareas y ocupaciones humanas. Y por supuesto, a todo hombre de buena voluntad.

Es necesario que los valores del evangelio sean vividos en la familia y en la sociedad. Se vuelve necesario que ninguno renuncia a ser protagonista desde su condición en que vive. Ser protagonista en el mundo de hoy, participando en la vida democrática. Ninguno tendría que sentirse ajeno a proponer la solidaridad humana y la justicia social como caminos de progreso y libertad. Quizá convendría recordar aquella recomendación de san Pablo: “todo lo bueno, noble y justo” tienen que apoyarlo.

febrero 7, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , | Deja un comentario