Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 380-381

CAPÍTULO 8 REINO DE DIOS Y PROMOCIÓN DE LA DIGNIDAD HUMANA

380. La misión del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes de la convivencia y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extraño. La Iglesia sabe, por revelación de Dios y por la experiencia humana de la fe, que Jesucristo es la respuesta total, sobreabundante y satisfactoria a las preguntas humanas sobre la verdad, el sentido de la vida y de la realidad, la felicidad, la justicia y la belleza. Son las inquietudes que están arraigadas en el corazón de toda persona y que laten en lo más humano de la cultura de los pueblos. Por eso, todo signo auténtico de verdad, bien y belleza en la aventura humana viene de Dios y clama por Dios.

381. Procurando acercar la vida de Jesucristo como respuesta a los anhelos de nuestros pueblos, destacamos a continuación algunos grandes ámbitos, prioridades y tareas para la misión de los discípulos de Jesucristo en el hoy de América Latina y de El Caribe.

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octubre 29, 2009 Posted by | FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 365-369

A estas alturas del 2009 muchas personas han escuchado hablar de la Misión Continental. Recordemos que el Documento de Aparecida que estamos comentando es fruto de la V Conferencia del Episcopado Latinamericano (CELAM) reunido en mayo de 2007 en Brasil.

Muchos de los laicos que toman parte de nuestras parroquias  habrán escuchado, al obispo diocesano o al párroco, detalles de las tareas inmediatas de cara a la misión diocesana o parroquial.

Pero todavía queda mucha gente, pienso en los católicos que van a Misa, que quizá todavía siguen pregutándose: ¿Cuándo comenzarán con la Misión? Otros que van a la Iglesia para ocasiones especiales quizá comentarán: ¿Qué es eso de la Misión Continental?  ¿A dónde van a ir?

Yo me atrevería a decir que la Misión Continental no va a comenzar sino cuando cada uno de nosotros los bautizados, hombres y mujeres, casados o solteros, comience por reconocer que necesita de la conversión personal. Antes que esperar los frutos externos hay que trabajar la respueta personal. La Misión Continental plantea que cada bautizado, cada católico, se ponga en actitud de conversión, de escucha, de seguimiento de Jesucristo.

¿Cuándo comenzará la Misión? Cuando pongamos al centro de nuestra vida a Jesucristo: su Palabra  y sus sacramentos. Cuando aprendamos a vivir en comunión. Cuando descubramos que la Iglesia somos nosotros y Jesucristo en nuestra Cabeza. Cuando nuestra vida sea más acorde a la voluntad del Padre. Cuando vivamos como hombres y mujeres que han encontrado la Verdad que hace libres. Este es el camino de la Misión. La conversión personal. Solamente depués podremos esperar otros cambios.

octubre 10, 2009 Posted by | IGLESIA | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 286-288

El Documento de Aparecida aporta luz para visualizar mejor algunos aspectos externos e internos de la Iglesia. En esta ocasión se mira ‘ad intra’, es decir, al quehacer pastoral o evangelizar se ha realizado en la Iglesia para formar a los cristianos: la iniciación cristiana.

Si por un momento pensáramos en lo que sucede en el campo del trabajo, de la empresa, de la industria: ¿Por qué exigen al nuevo -al novato-  trabajador  tener o adquirir un mínimo de experiencia? O, ¿Por qué razón lo tienen en un periodo de ‘aprendizaje’? La respuesta diría cualquiera de ustedes es obvia: porque ninguno puede comenzar un trabajo sin saber lo mínimo para realizarlo bien, es necesario un ‘mímino’. De acuerdo.

Esto mismo ocurre en la vida cristiana. A una persona que quiere vivir una vida cristiana necesita ayuda, un tiempo en que va madurando su nueva condición de cristiano.  Normalmente un niño, un adolescente, un joven y en general, cualquier persona debe haber tenido esta oportunidad: la iniciación cristiana. En la antigüedad se le llamaba: neófito. En nuestros días hay una figura que tiene una función importantísima, pero que muchas veces solamente se queda en un nombre: el padrino o la madrina en la fe. No es la presencia de una persona solamente en el día en que se celebra el sacramento, sino que es una persona que está presente a lo largo de la vida del cristiano. La Iglesia pide y exige que haya esta persona y que sea responsable con la misión que está llamada a realizar.

De modo que la familia tiene un lugar fundamental en la transmisión de la fe. Papá y mamá se comprometen el día del Matrimonio a educar cristianamente a sus hijos. Son ellos los que viven con sus hijos en la vida de cada día. Luego viene la figura del padrino en la fe, que asegura al ‘ahijado’ que se preocupará por la atención en la fe.

Y por supuesto, tenemos la parroquia, que como comunidad de fe, está llamada a fortalecer la fe recibida, a dar la instrucción necesaria en este camino, a cada uno según su estado. La presencia de la Iglesia se puede diversificar a través de las diversas manifestaciones de vida eclesial: grupos, comunidades, movimientos, fraternidades… la finalidad es la misma: ayudar a vivir en plenitud la fe.

A todo esto se refiere la iniciación cristiana, a esos esfuerzos por transmitir la fe. Que quien ha sido bautizado, luego pueda recibir la confirmación y la Eucaristía, porque son los fundamentos para un vivir cristiano. Y el Documento de Aparecida señala que esta parte se ha descuidado en muchos lugares y por lo tanto es un reto: dar sólidos fundamentos para que se pueda vivir la fe cristiana, esa vida nueva recibida por los sacramentos tiene que germinar y crecer. En otras palabras es necesario revisar el modo en que se transmite y se educa a los bautizados para que vivan cristianamente. Esto es parte de la Misión Continental.

marzo 1, 2009 Posted by | FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 225-226

5.4 Los que han dejado la Iglesia para unirse a otros grupos religiosos.

 

225. Según nuestra experiencia pastoral, muchas veces, la gente sincera que sale de nuestra Iglesia no lo hace por lo que los grupos “no católicos” creen, sino, fundamentalmente, por lo que ellos viven; no por razones doctrinales, sino vivenciales; no por motivos estrictamente dogmáticos, sino pastorales; no por problemas teológicos, sino metodológicos de nuestra Iglesia. Esperan encontrar respuestas a sus inquietudes. Buscan, no sin serios peligros, responder a algunas aspiraciones que quizás no han encontrado, como debería ser, en la Iglesia.

 

226. Hemos de reforzar en nuestra Iglesia cuatro ejes:

 

a) La experiencia religiosa. En nuestra Iglesia debemos ofrecer a todos nuestros fieles un “encuentro personal con Jesucristo”, una experiencia religiosa profunda e intensa, un anuncio kerigmático y el testimonio personal de los evangelizadores, que lleve a una conversión personal y a un cambio de vida integral.

 

b) La vivencia comunitaria. Nuestros fieles buscan comunidades cristianas, en donde sean acogidos fraternalmente y se sientan valorados, visibles y eclesialmente incluidos. Es necesario que nuestros fieles se sientan realmente miembros de una comunidad eclesial y corresponsables en su desarrollo. Eso permitirá un mayor compromiso y entrega en y por la Iglesia.

 

c) La formación bíblico-doctrinal. Junto con una fuerte experiencia religiosa y una destacada convivencia comunitaria, nuestros fieles necesitan profundizar el conocimiento de la Palabra de Dios y los contenidos de la fe, ya que es la única manera de madurar su experiencia religiosa. En este camino, acentuadamente vivencial y comunitario, la formación doctrinal no se experimenta como un conocimiento teórico y frío, sino como una herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento espiritual, personal y comunitario.

 

d) El compromiso misionero de toda la comunidad. Ella sale al encuentro de los alejados, se interesa por su situación, a fin de reencantarlos con la Iglesia e invitarlos a volver a ella.

septiembre 22, 2008 Posted by | IGLESIA | , , , , , | 5 comentarios

Comentario n. 114-119

Con gran claridad se expone en pocos numerales “la buena nueva de la familia“, señalándola como “uno de los tesoros  más importantes de los pueblos latinoamericanos”. La raíz última del amor familiar se encuentra en Dios, dado que Dios es Amor. Y al vivir en la familia de Nazaret ha elevado la familia a la dignidad de “Iglesia Doméstica“.

En la base del matrimonio se encuentra la reciprocidad y complementariedad entre varón y mujer. Dios ha creado a cada ser humano a su imagen y semejanza. Por razones ideológicas en muchos lugares se intenta “vender“, “hacer ver“, “imponer” una visión equivocada hombre y mujer como algo que depende de cada uno: “una opción más”.

El amor humano crece y llega a plenitud cuando se abre al amor de Dios: el amor que es entrega, donación. Y el amor de los esposos -amor conyugal- es un tipo de amor fiel, exclusivo, fecundo, abierto a la vida. Como Sacramento significa el amor de Cristo por la Iglesia (amor sin límites: da la vida).

En la familia (esposos, hijos) se continúa la transmisión no sólo de los valores culturales y humanos sino también la educaci de la fe y en esto se puede -se debería- mejorar mucho. Algo evidente.

¿En qué consiste educación en la fe en la familia? “consiste en la experiencia de una vida familiar que recibe la fe, la conserva, la celebra, la transmite y testimonia“. Me parece una muy buena síntesis de “pastoral familiar”, ¿en qué medida lo hacemos? No se trata sólo de “mandar“, “permitir“, “obligar“, a los hijos para que vayan a la catequesis, a la formación, a la comunidad,… se trata de dar seguimiento al camino de la fe comenzado en casa: creer, conservar, celebrar, transmitir y como consecuencia testimoniar la fe cristiana.

Y ante las dificultades que podrían, -a veces muy a menudo- pasar los matrimonios, tantas veces son normales, siempre está la posibilidad de brindar una ayuda como hermanos, sea a título personal o como una  pastoral. Luego se recuerda algo esencial: “la oración en familia“. Familia que reza unida, permanece unida -decía Madre Teresa.

junio 2, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 39-42

Una de las primeras constataciones de nuestro tiempo actual: “Nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez que en el pasado”. América Latina comparte una misma herencia cultural, en muchos lugares se ha desarrollado una cultura, un modo de vivir, unas referencias que tienen sus raíces en la fe cristiana. Aquí no se refiere solamente a una religiosidad popular, sino a algo mucho más grande, algo que ha quedado plasmado en las Constituciones de nuestros países.

Pero el Documento señalar que hasta la experiencia religiosa, es decir, la trasmisión de la fe “resulta ahora igualmente difícil de transmitir” porque la familia  ha dejado de ser lugar del diálogo y de la solidaridad.

Es evidente que la familia “había sido uno de los vehículos más importantes de la transmisión de la fe”. Cada uno puede recordar dónde o de quién ha recibido un impulso y fuerza, empuje y sostén, para vivir su fe cristiana, y en mayor o menor medida nos encontraremos con la familia: nuestros padres, los abuelos, una tía, un tío, quién haya estado más cerca de nosotros… Durante muchos años, éste ha sido el cauce normal de la transmisión de la fe para la gran mayoría de cristianos. Luego fue la parroquia, una escuela, un colegio, una comunidad, una pastoral, un movimiento… pero de algo comenzamos, algo que fue nuestro hogar. Algunos podrán decir esto todavía se vive, y tienen razón, sólo que ahora con mayor dificultad, si es dentro o fuera de la ciudad.

Sólo quiero mencionar tres ejemplos sobre la transmisión de la fe en familia: aquellos que cuenta Santa Teresita del Niño Jesús de su familia, recomiendo el libro escrito por ella (Historia de un alma), Juan Pablo II, dice que su preparación al sacerdocio fue precedida por lo el ejemplo de sus padres, “quedé solo con mi padre (había muerto su madre) que era un hombre profundamente religioso… sucedía a veces que me despertaba de noche y encontraba a mi padre arrodillado, igual que lo veía siempre en la iglesia” (Don y Misterio) y el tercero, bien podría ser de cualquiera de una parroquia; pero se trata de Claudia Lars, una mujer que ha escrito poesía, en sus recuerdos de infancia cuenta de su abuela cuando la visitaba en su enfermedad, (Tierra de Infancia): “Fue en el periodo de esa dolencia cuando la enferma me contó la vida ejemplar de muchos santos de la Iglesia: la de Santa Marta, sirvienta de Jesús de Jeús en la casa de Betania; la del pequeño Tarcisio, que dió su vida de niño fervoroso por salvar al Santísimo Sacramento; la de Santa Cecilia, con su música incomparable; la de Santa Rosa de Lima, representante de América en la Corte celestial. Yo escuchaba cada palabra con el oído embelesado y el corazón palpitante, deseaba convertirme yo también en una santita. Sabía o presentía que si “el amor divino” penetraba en mi corazón y se apoderaba  de mi vida, yo podría hacer grandes milagros. El santoral católico-romano me iba entregando sus altos ejemplos y sus leyendas cautivadoras, hasta en el último día de diciembre San Silvestre… con su tiara de pontífice y su mano ungida y luminosa, que bendecía el año nuevo… Ahora estoy convencida de que en esas narraciones yo recibí como gracia especial la más pura esencia del cristianismo… una vibrante plegaria, que en esos días me había enseñado, me situaba entre las fuerzas del bien y me libraban de cualquier peligro: “Santo, santo, santo, Señor Dios de los ejércitos luminosos; llenos están los cielos y la tierra del poder y de la majestad de tu gloria”… “el rosario que rezábamos todas las noches en familia”  Y otras muchas referencias que se podrían citar. Todo eso trasmitido por una abuela. Muchas de estas cosas eran aprendidas a memoria, y pasaban así de una generación a otra. Algunas veces era una fe que le faltaba profundizar, pero era certeza para la vida.

Si la familia  en algunas situaciones ya no trasmite la fe, podemos preguntarnos ¿qué pasa con la familia?, ¿porqué  deja de ser lugar del diálogo y de la solidaridad intergeneracional?

Ante esta situación cultural nueva, hablaremos más delante de esto, se afirma: “la cultura puede volver a encontrar su centro y profundidad en Cristo, Sabiduría de Dios“.

abril 17, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , | Deja un comentario

APARECIDA N. 39-42

39.      Este fenómeno explica tal vez uno de los hechos más desconcertantes y novedosos que vivimos en el presente. Nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez que en el pasado. Ello afecta, incluso, a ese núcleo más profundo de cada cultura, constituido por la experiencia religiosa, que resulta ahora igualmente difícil de transmitir a través de la educación y de la belleza de las expresiones culturales, alcanzando aun la misma familia que, como lugar del diálogo y de la solidaridad intergeneracional, había sido uno de los vehículos más importantes de la transmisión de la fe. Los medios de comunicación han invadido todos los espacios y todas las conversaciones, introduciéndose también en la intimidad del hogar. Al lado de la sabiduría de las tradiciones se ubica ahora, en competencia, la información de último minuto, la distracción, el entretenimiento, las imágenes de los exitosos que han sabido aprovechar en su favor las herramientas tecnológicas y las expectativas de prestigio y estima social. Ello hace que las personas busquen denodadamente una experiencia de sentido que llene las exigencias de su vocación, allí donde nunca podrán encontrarla.

40.      Entre los presupuestos que debilitan y menoscaban la vida familiar encontramos la ideología de género, según la cual cada uno puede escoger su orientación sexual, sin tomar en cuenta las diferencias dadas por la naturaleza humana. Esto ha provocado modificaciones legales que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida y la identidad de la familia.

41.      Por ello los cristianos necesitamos recomenzar desde Cristo, desde la contemplación de quien nos ha revelado en su misterio la plenitud del cumplimiento de la vocación humana y de su sentido. Necesitamos hacernos discípulos dóciles, para aprender de Él, en su seguimiento, la dignidad y plenitud de la vida. Y necesitamos, al mismo tiempo, que nos consuma el celo misionero para llevar al corazón de la cultura de nuestro tiempo, aquel sentido unitario y completo de la vida humana que ni la ciencia, ni la política, ni la economía ni los medios de comunicación podrán proporcionarle. En Cristo Palabra, Sabiduría de Dios (cf. 1 Cor 1, 30), la cultura puede volver a encontrar su centro y su profundidad, desde donde se puede mirar la realidad en el conjunto de todos sus factores, discerniéndolos a la luz del Evangelio y dando a cada uno su sitio y su dimensión adecuada.

42.      Como nos dijo el Papa en su discurso inaugural: “sólo quien reconoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano“. La sociedad que coordina sus actividades sólo mediante múltiples informaciones, cree que puede operar de hecho como si Dios no existiese. Pero la eficacia de los procedimientos lograda mediante la información, aún con las tecnologías más desarrolladas, no logra satisfacer el anhelo de dignidad inscrito en lo más profundo de la vocación humana. Por ello, no basta suponer que la mera diversidad de puntos de vista, de opciones y, finalmente, de informaciones, que suele recibir el nombre de pluri o multiculturalidad, resolverá la ausencia de un significado unitario para todo lo que existe. La persona humana es, en su misma esencia, aquel lugar de la naturaleza donde converge la variedad de los significados en una única vocación de sentido. A las personas no les asusta la diversidad. Lo que les asusta más bien es no lograr reunir el conjunto de todos estos significados de la realidad en una comprensión unitaria que le permita ejercer su libertad con discernimiento y responsabilidad. La persona busca siempre la verdad de su ser, puesto que es esta verdad la que ilumina la realidad de tal modo que pueda desenvolverse en ella con libertad y alegría, con gozo y esperanza.

abril 15, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, LITURGIA | , , , | Deja un comentario