Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 266-268

6.1.4 María, discípula y misionera
266. La máxima realización de la existencia cristiana como un vivir trinitario de “hijos en el Hijo” nos es dada en la Virgen María quien por su fe (cf. Lc 1, 45) y obediencia a la voluntad de Dios (cf. Lc 1, 38), así como por su constante meditación de la Palabra y de las acciones de Jesús (cf. Lc 2, 19.51), es la discípula más perfecta del Señor. Interlocutora del Padre en su proyecto de enviar su Verbo al mundo para la salvación humana, María con su fe llega a ser el primer miembro de la comunidad de los creyentes en Cristo, y también se hace colaboradora en el renacimiento espiritual de los discípulos.

Del Evangelio emerge su figura de mujer libre y fuerte, conscientemente orientada al verdadero seguimiento de Cristo. Ella ha vivido por entero toda la peregrinación de la fe como madre de Cristo y luego de los discípulos, sin que le fuera ahorrada la incomprensión y la búsqueda constante del proyecto del Padre. Alcanzó así a estar al pie de la cruz en una comunión profunda, para entrar plenamente en el misterio de la Alianza.

267. Con ella, providencialmente unida a la plenitud de los tiempos (cf. Gal 4, 4), llega a cumplimiento la esperanza de los pobres y el deseo de salvación. La Virgen de Nazaret tuvo una misión única en la historia de salvación, concibiendo, educando y acompañado a su hijo hasta su sacrificio definitivo. Desde la cruz Jesucristo confió a sus discípulos, representados por Juan, el don de la maternidad de María, que brota directamente de la hora pascual de Cristo: “Y desde aquel momento el discípulo la recibió como suya” (Jn 19, 27).

Perseverando junto a los apóstoles a la espera del Espíritu (cf. Hch. 1, 13-14), cooperó con el nacimiento de la Iglesia misionera, imprimiéndole un sello mariano que la identifica hondamente. Como madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, la familia de Dios. En María nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, como asimismo con los hermanos.

268. Como en la familia humana, la Iglesia-familia se genera en torno a una madre, quien confiere “alma” y ternura a la convivencia familiar. María, Madre de la Iglesia, además de modelo y paradigma de humanidad, es artífice de comunión. Uno de los eventos fundamentales de la Iglesia es cuando el “sí” brotó de María. Ella atrae multitudes a la comunión con Jesús y su Iglesia, como experimentamos a menudo en los santuarios marianos. Por eso la Iglesia, como la Virgen María, es madre. Esta visión mariana de la Iglesia es el mejor remedio para una Iglesia meramente funcional o burocrática.

diciembre 17, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | 2 comentarios

Comentario n. 262-265

La piedad popular es un “imprescindible punto de partida para conseguir que la fe del pueblo madure y se haga más fecunda”. Desde esta perspectiva somos conscientes que la piedad popular es un punto de partida, un comienzo para un camino de fe que se hace maduro y fecundo. A partir de la piedad popular se puede llegar a una consideración más amplia y completa de la fe cristiana.

Aquello que se expresa de modo simple y sin muchos razonamientos, como puede ser la certeza de que Dios nos escucha cuando le dirigimos una oración, una plegaria, con un rosario, nos hace concretizar aquellas palabras que el arcángel Gabriel le dijo a la Virgen María: ‘para Dios no hay nada imposible’.

O también cuando pensamos a aquel pasaje del Evangelio, donde una mujer movida por su fe toca el manto de Jesús, pensando que quedaría curada de su enfermedad, y lo consigue, me parece que puede considerarse como precedente de los gestos de piedad que encontramos en tantos cristiano. Cuando las comunidades se reúnen y ponen al centro una vela, una imagen de Jesucristo, de la Virgen o de un Santo, o la Sagrada Escritura, todo eso nos hace pensar en que Jesucristo, encarnado en el seno de la Virgen María, ha querido habitar en medio a nosotros y recordamos su promesa: ‘donde dos o tres estén reunidos en mi nombre’.

A esto se refiere la espiritualidad encarnada en la cultura de los sencillos, que no por eso es menos espiritual, sino que lo es de otra manera.

Un aspecto más a considerar es la crítica que viene de los no católicos. Las diversas expresiones de fe vienen calificadas como algo ‘contrario a la Biblia’ o como ‘adoración a los ídolos’ o cosas similares. Todo no es sino una visión parcial de la realidad. Si lo que hacemos viene movido por el amor de Dios, inspirado del Espíritu que actúa en los creyentes, cómo va a aceptarse esa crítica. No tiene fundamento. Además todo esto brota de la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sería como poner el propio criterio personal subjetivo como regla para los demás.

Se tiene que descubrir en la piedad popular su aspecto misionero: gestos evangelizadores por el cual el pueblo cristiano se evangeliza a sí mismo y cumple la vocación misionera de la Iglesia.

diciembre 14, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 258-261

Religiosidad popular o piedad popular. De los precedentes numerales se desprende la necesidad de prestar más atención a la religiosidad popular. Si en años anteriores, se pensó que las diversas manifestaciones de la piedad popular se deberían reducir al mínimo, ahora se anima a promoverlas y sostenerlas.

La religiosidad popular reviste una gran diversidad de expresiones en las diversas iglesias locales. En grandes sectores de la población ha arraigado profundamente y forma parte del modo normal de vivir y expresar la fe.

Considero que la piedad popular ha tenido un papel fundamental en sostener la identidad cristiana de los pueblos, en dar unidad y promover la integración cultural, en plasmar costumbres que tienen su raíz en la Escritura y en trasmitir en forma sencillas las verdades perennes de la fe.

La religiosidad popular ha sido como un ‘catecismo’ para muchos cristianos que quizá no han tenido la oportunidad de una formación doctrinal, o no han participado en los procesos evangelizadores de las parroquias, o bien sea que por falta de sacerdotes, por lo vivir en zonas retiradas de las parroquias, o por las razones que sean, han encontrado una continuidad en las diversas expresiones de fe.

Para cada tiempo y lugar podemos enumerar distintas iniciativas que mantiene el sentido de la fe. Basta pensar en Adviento, como tiempo que prepara a la Navidad, las diversas actividades que van desde las posadas a las pastorelas, de los villancicos a los encuentros comunitarios… son expresiones que brotan de la fe y sostienen la fe. En el mes de mayo abundan las expresiones de amor a María nuestra Madre.

Habrá que decir algo más. A veces se ha criticado que la piedad popular está mezclada con supersticiones o con elementos que no van con auténtica vida cristiana. Está en manos de los pastores ayudar a clarificar, purificar y enderezar aquello que con el tiempo se haya confundido. Si hay cosas que aclarar se tienen que hacer, puesto que es parte de la evangelización el suscitar una revisión de las prácticas de fe. No se deben quitar sin dar nada a cambio. La piedad popular debe llevar a la liturgia y desde la liturgia debe brotar una nueva y renovada piedad popular.

En el documento se mencionan: las fiestas patronales, las novenas, los rosarios y via crucis, las procesiones, las danzas y los cánticos del folclore religioso, el cariño a los santos y a los ángeles, las promesas, las oraciones en familia, las peregrinaciones.

Es oportuno descubrir el sentido que tiene la piedad popular en esta nueva etapa de la Iglesia en América Latina. Valorizar adecuadamente estas expresiones es un camino que nos ayudará en la tarea evangelizadora.

noviembre 30, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 256-257

256. Jesús está presente en medio de una comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. Allí Él cumple su promesa: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). Está en todos los discípulos que procuran hacer suya la existencia de Jesús, y vivir su propia vida escondida en la vida de Cristo (cf. Col 3, 3). Ellos experimentan la fuerza de su resurrección hasta identificarse profundamente con Él: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 20).

Está en los Pastores, que representan a Cristo mismo (cf. Mt 10, 40; Lc 10, 16). “Los Obispos han sucedido, por institución divina, a los Apóstoles como Pastores de la Iglesia, de modo que quien los escucha, escucha a Cristo, y quien los desprecia, desprecia a Cristo y a quien le envío” (Lumen Gentium, 20).

Está en los que dan testimonio de lucha por la justicia, por la paz y por el bien común, algunas veces llegando a entregar la propia vida, en todos los acontecimientos de la vida de nuestros pueblos, que nos invitan a buscar un mundo más justo y más fraterno, en toda realidad humana, cuyos límites a veces nos duelen y agobian.

257. También lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos (cf. Mt 25, 37­40), que reclaman nuestro compromiso y nos dan testimonio de fe, paciencia en el sufrimiento y constante lucha para seguir viviendo. ¡Cuántas veces los pobres y los que sufren realmente nos evangelizan! En el reconocimiento de esta presencia y cercanía, y en la defensa de los derechos de los excluidos se juega la fidelidad de la Iglesia a Jesucristo.

El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con Él en los afligidos y marginados, cuya inmensa dignidad Él mismo nos revela, surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino.

noviembre 20, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 249

249. Entre las muchas formas de acercarse a la Sagrada Escritura hay una privilegiada al que todos estamos invitados: la Lectio divina o ejercicio de lectura orante de la Sagrada Escritura. Esta lectura orante, bien practicada, conduce al encuentro con Jesús-Maestro, al conocimiento del misterio de Jesús-Mesías, a la comunión con Jesús-Hijo de Dios, y al testimonio de Jesús-Señor del universo.

Con sus cuatro momentos (lectura, meditación, oración, contemplación), la lectura orante favorece el encuentro personal con Jesucristo al modo de tantos personajes del evangelio:

Nicodemo y su ansia de vida eterna (cf. Jn 3, 1-21),

la Samaritana y su anhelo de culto verdadero (cf. Jn 4, 1-42),

el ciego de nacimiento y su deseo de luz interior (cf. Jn 9),

Zaqueo y sus ganas de ser diferente (cf. Lc 19, 1-10)…

Todos ellos, gracias a este encuentro, fueron iluminados y recreados porque se abrieron a la experiencia de la misericordia del Padre que se ofrece por su Palabra de verdad y vida. No abrieron su corazón a algo del Mesías, sino al mismo Mesías, camino de crecimiento en “la madurez conforme a su plenitud” (Ef 4, 13), proceso de discipulado, de comunión con los hermanos y de compromiso con la sociedad.

octubre 29, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | Deja un comentario

COMENTARIO N. 240-242

El capítulo 6 que ahora presentamos es como una gran propuesta de formación cristiana: “itinerario de formativo de los discípulos misioneros”. Y para esto es necesario tener en cuenta que el punto de partida de todo camino de conversión cristiana comienza por el encuentro con Jesucristo. Así viene presentado en los Evangelios, y así vino proclamado por los apóstoles.

Por esto, en primer lugar nos presenta los “lugares” del encuentro con Jesucristo, luego el proceso de formación, la iniciación cristiana, la catequesis y finalmente los lugares de formación donde el discípulo aprende a seguir con fidelidad a Jesucristo.

Quien lea detenidamente este capítulo encontrará muchas herramientas para el crecimiento personal o comunitario; quien quiera hacer una exposición sobre el Documento de Aparecida, creo que no puede prescindir de esta parte. Si la primera parte nos invitaba a mirar a nuestro alrededor para comprender la realidad de la cual tomamos parte, este último capítulo de la segunda parte hace la propuesta formativa. Si al final de la primera parte había dicho que necesitamos discípulos misioneros que impregnen con el espíritu evangélico nuestra realidad ahora se nos ofrece unas propuestas para que cada uno pueda ser un discípulo misionero. En la tercer parte, se concretiza en los diversos campos donde esta misión es urgente y necesaria.

El encuentro con Jesucristo “debe establecerse sobre el sólido fundamento de la Trinidad-Amor”. Desde la perspectiva Trinitaria entendemos que el encuentro con Jesucristo nos permite entrar en  la Comunión Trinitaria, donde nos reconocemos hijos de un mismo Padre, quien sale al encuentro de cada hombre y mujer en la situación concreta en que se encuentran; por medio de Jesucristo, hecho hombre por nuestra salvación hace perenne la “nueva y definitiva Alianza”.

octubre 13, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | 1 comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 240-242

CAPÍTULO 6 EL ITINERARIO FORMATIVO DE LOS DISCÍPULOS MISIONEROS

6.1 Una espiritualidad trinitaria del encuentro con Jesucristo

240. Una auténtica propuesta de encuentro con Jesucristo debe establecerse sobre el sólido fundamento de la Trinidad-Amor. La experiencia de un Dios uno y trino, que es unidad y comunión inseparable, nos permite superar el egoísmo para encontrarnos plenamente en el servicio al otro. La experiencia bautismal es el punto de inicio de toda espiritualidad cristiana que se funda en la Trinidad.

241. Es Dios Padre quien nos atrae por medio de la entrega eucarística de su Hijo (cf. Jn 6, 44), don de amor con el que salió al encuentro de sus hijos, para que, renovados por la fuerza del Espíritu, lo podamos llamar Padre: “Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su propio Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo el dominio de la ley, para liberarnos del dominio de la ley y hacer que recibiéramos la condición de hijos adoptivos de Dios. Y porque ya somos sus hijos, Dios mandó el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y el Espíritu clama: ¡Abbá! ¡Padre!” (Gal 4, 4-5).

Se trata de una nueva creación, donde el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, renueva la vida de las criaturas.

242. En la historia de amor trinitario, Jesús de Nazaret, hombre como nosotros y Dios con nosotros, muerto y resucitado, nos es dado como Camino, Verdad y Vida. En el encuentro de fe con el inaudito realismo de su Encarnación, hemos podido oír, ver con nuestros ojos, contemplar y palpar con nuestras manos la Palabra de vida (cf. 1Jn 1, 1), experimentamos que “el propio Dios va tras la oveja perdida, la humanidad doliente y extraviada. Cuando Jesús habla en sus parábolas del pastor que va tras la oveja descarriada, de la mujer que busca la dracma, del padre que sale al encuentro de su hijo pródigo y lo abraza, no se trata sólo de meras palabras, sino de la explicación de su propio ser y actuar”.

Esta prueba definitiva de amor tiene el carácter de un anonadamiento radical (kénosis), porque Cristo “se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Flp 2, 8).

octubre 7, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 227-234

El ecumenismo  retoma con urgencia el llamado a la unidad entre los cristianos. Se pone al centro la necesidad de construir juntos un camino de ‘comunión’  como respuesta a la intensa oración del Señor “que todos sean uno”. Las divisiones entre los cristianos no es algo positivo, en cambio la unidad es un signo ‘para que el mundo crea’.  Ecumenismo es relación ‘entre los cristianos’: entre aquellos que creen en Jesucristo, como Señor, Salvador y Redentor. Si por razones diversas, a lo largo de la historia, han surgido las divisiones, hoy tenemos conciencia que debemos buscar la unidad. El peligro puede ser pensar que ‘todo es lo mismo’, ‘el falso irenismo’, o perder interés por lo que enseña la Iglesia.

 

Es probable que en muchos lugares no haya presencia de hermanos y hermanas bautizados de otras iglesias y comunidades eclesiales, pero conviene saber que existe un interés por vivir el diálogo, la compresión y la comunión. 

El ecumenismo no es lo mismo que el diálogo interreligioso. Cuando se habla de los ‘bautizados en otras iglesias y comunidades eclesiales’ –igleisa ortodoxa, iglesias orientales, comunidades nacidas de la reforma protestante, anglicanos…-  no debemos confundirlos con los llamados ‘nuevos grupos religiosos’.

 

Qué puede hacer un discipulo misionero por el ecumenismo?. En primer lugar, quien conoce su fe, puede explicarla a los demas, quien vive su fe puede atraer a otros de modo convincente, quien ama a su hermano debe hablar con caridad y verdad.

 

El ecumenismo nos lleva plantearnos la apologética: la defensa de la fe.  Implica la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice san Pablo “haciendo la verdad en la caridad” (Ef. 4, 15) Defender la fe es una consecuencia lógica para el discipulo misionero. Quien provoca nuevas divisiones en el seno de la Iglesia, va contra el deseo del Señor: ‘habrá un sólo rebaño y un sólo Pastor’.

octubre 1, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 221- 224

221. De manera especial, América Latina y El Caribe necesitan de la vida contemplativa, testigo de que sólo Dios basta para llenar la vida de sentido y de gozo. “En un mundo que va perdiendo el sentido de lo divino, ante la supervaloración de lo material, ustedes queridas religiosas, comprometidas desde sus claustros en ser testigos de unos valores por los que viven, sean testigos del Señor para el mundo de hoy, infundan con su oración un nuevo soplo de vida en la Iglesia y en el hombre actual”.

222. El Espíritu Santo sigue suscitando nuevas formas de vida consagrada en la Iglesia, las cuales necesitan ser acogidas y acompañadas en su crecimiento y desarrollo en el interior de las Iglesias locales. El Obispo ha de hacer un discernimiento serio y ponderado sobre su sentido, necesidad y autenticidad. Los Pastores valoran como un inestimable don la virginidad consagrada, de quienes se entregan a Cristo y a su Iglesia con generosidad y corazón indiviso, y se proponen velar por su formación inicial y permanente. 

223. Las Confederaciones de Institutos Seculares (CISAL) y de religiosas y religiosos (CLAR) y las Conferencias Nacionales son estructuras de servicio y de animación que, en auténtica comunión con los Pastores y bajo su orientación, en un diálogo fecundo y amistoso, están llamadas a estimular a sus miembros a realizar la misión como discípulos y misioneros al servicio del Reino de Dios.

224. Los pueblos latinoamericanos y caribeños esperan mucho de la vida consagrada, especialmente del testimonio y aporte de las religiosas contemplativas y de vida apostólica que, junto a los demás hermanos religiosos, miembros de Institutos Seculares y Sociedades de Vida Apostólica, muestran el rostro materno de la Iglesia. Su anhelo de escucha, acogida y servicio, y su testimonio de los valores alternativos del Reino, muestran que una nueva sociedad latinoamericana y caribeña, fundada en Cristo, es posible.

septiembre 16, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 216-220

“La vida consagrada es un don del Padre a la Iglesia… es un elemento decisivo para la misión”. No podía faltar una valoración de aquellos hombres y mujeres que siguen un camino especial de seguimiento de Cristo “asumiendo la forma de vida que Cristo escogió para venir a este mundo: una vida virginal, pobre y obediente”. Ellos guían su vida observando de un modo radical los consejos evangélicos: pobreza, castidad y obediencia.

¿Quiénes forman parte de la vida consagrada? Tenemos aquí una gran diversidad: “la vida monástica, contemplativa y activa, los institutos seculares, a los que se añaden las sociedades de vida apostólica y otras nuevas formas”.

Todos los bautizados hemos sido consagrados, ungidos por el Espíritu Santo mediante el santo Crisma. Pero algunos de estos bautizados descubren que Dios Padre les llama a una vida nueva, para dedicarse a Él con corazón indiviso. Es entonces que se da la respuesta libre, consciente y generosa al Señor: para toda la vida al servicio de Dios y de los demás hermanos. Y esta respuesta a Dios puede encauzarse a través de diversos caminos que son expresión de los dones y carismas con los cuales Dios enriquece a su Iglesia.

Un paréntesis. No todos tienen vocación a la vida religiosa. Pero quien siente este llamado debe recibir la ayuda, apoyo y acompañamiento necesarios para discernir sobre su vocación. Algunas veces es fácil para los jóvenes dar este paso, otras veces no. Las dificultades pueden ser de diverso tipo y provenir de distintas personas, hasta de la misma familia. Por eso es importante que las familias sean los primeros lugares donde se ayude, anime y oriente para discernir la vocación cristiana.

La vida religiosa es también un signo: signo de la absoluta primacía de Dios y de su Reino. Estos hombres y mujeres con su modo de vivir testimonian que sólo Dios puede llenar el corazón humano. Y algunos, por su carisma propio, se entregan a los demás: los más pobres, los niños abandonados, los enfermos, los encarcelados… Este tipo de vida ha dado muchos frutos en la historia de la Iglesia, hombres y mujeres que olvidándose de sí mismos, han dejado todo, y se han marchado a otros lugares para ser expresión del Dios misericordioso, de Jesús compasivo.

Para llevar adelante un tipo de vida así, deben estar cimentados en la oración, la contemplación, la Eucaristía, la propia espiritualidad. No son hombres y mujeres que huyen del mundo, son hombres y mujeres que testimonian ante el mundo el amor de Dios Padre. En esta etapa de Misión, la vida consagrada tiene mucho que aportar.

septiembre 14, 2008 Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | Deja un comentario