Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 301-303

6.4 Lugares de formación para los discípulos misioneros

301. A continuación consideraremos brevemente algunos espacios de formación de discípulos misioneros.

6.4.1 La Familia, primera escuela de la fe

302. La familia, “patrimonio de la humanidad”, constituye uno de los tesoros más valiosos de los pueblos latinoamericanos. Ella ha sido y es espacio y escuela de comunión, fuente de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente. Para que la familia sea “escuela de la fe” y pueda ayudar a los padres a ser los primeros catequistas de sus hijos, la pastoral familiar debe ofrecer espacios formativos, materiales catequéticos, momentos celebrativos, que le permitan cumplir su misión educativa. La familia está llamada a introducir a los hijos en el camino de la iniciación cristiana. La familia, pequeña Iglesia, debe ser junto con la Parroquia el primer lugar para la iniciación cristiana de los niños. Ella ofrece a los hijos un sentido cristiano de existencia y los acompaña en la elaboración de su proyecto de vida, como discípulos misioneros.

303. Es además un deber de los padres, especialmente a través de su ejemplo de vida, la educación de los hijos para el amor como don de sí mismos y la ayuda que ellos le presten para descubrir su vocación de servicio, sea en la vida laical como en la consagrada. De este modo, la formación de los hijos como discípulos de Jesucristo, se opera en las experiencias de la vida diaria en la familia misma. Los hijos tienen  el derecho de poder contar con el padre y la madre para que cuiden de ellos y los acompañen hacia la plenitud de vida. La “catequesis familiar”, implementada de diversas maneras, se ha revelado como una ayuda exitosa a la unidad de las familias, ofreciendo además, una posibilidad eficiente de formar a los padres de familia, los jóvenes y los niños, para que sean testigos firmes de la fe en sus respectivas comunidades.

marzo 18, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 295-300

6.3.3 Catequesis permanente

295. En cuanto a la situación actual de la catequesis, es evidente que ha habido un gran progreso. Ha crecido el tiempo que se le dedica a la preparación para los sacramentos. Se ha tomado mayor conciencia de su necesidad tanto en las familias como entre los pastores. Se comprende que es imprescindible en toda formación cristiana. Se han constituido ordinariamente comisiones diocesanas y parroquiales de catequesis. Es admirable el gran número de personas que se sienten llamadas a hacerse catequistas, con gran entrega. A ellas esta Asamblea les manifiesta un sincero reconocimiento.

296. Sin embargo, a pesar de la buena voluntad, la formación teológica y pedagógica de los catequistas no suele ser la deseable. Los materiales y subsidios son con frecuencia muy variados y no se integran en una pastoral de conjunto; y no siempre son portadores de métodos pedagógicos actualizados. Los servicios catequísticos de las parroquias carecen con frecuencia de una colaboración cercana de las familias. Los párrocos y demás responsables no asumen con mayor empeño la función que les corresponde como primeros catequistas.

297. Los desafíos que plantea la situación de la sociedad en América Latina y El Caribe requieren una identidad católica más personal y fundamentada. El fortalecimiento de esta identidad  pasa por una catequesis adecuada que promueva una adhesión personal y comunitaria a Cristo, sobre todo en los más débiles en la fe. Es una tarea que incumbe a toda la comunidad de discípulos pero de manera especial a quienes, como obispos, hemos sido llamados a servir a la Iglesia, pastoreándola, conduciéndola al encuentro con Jesús y enseñándole a vivir todo lo que nos ha mandado (cf. Mt. 28, 19-20).

298. La catequesis no debe ser sólo ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a la iniciación cristiana, sino más bien “un itinerario catequético permanente”. Por esto, compete a cada Iglesia particular, con la ayuda de las Conferencias Episcopales, establecer un proceso catequético orgánico y progresivo que se extienda por todo el arco de la vida, desde la infancia hasta la ancianidad, teniendo en cuenta que el Directorio General de Catequesis considera la catequesis de adultos como la forma fundamental de la educación en la fe. Para que, en verdad, el pueblo conozca a fondo a Cristo y lo siga fielmente, debe ser conducido especialmente en la lectura y meditación de la Palabra de Dios, que es el primer fundamento de una catequesis permanente.

299. La catequesis no puede limitarse a una formación meramente doctrinal sino que ha de ser una verdadera escuela de formación integral. Por tanto, se ha de cultivar la amistad con Cristo en la oración, el aprecio por la celebración litúrgica, la vivencia comunitaria, el compromiso apostólico mediante un permanente servicio a los demás. Para ello, resultarían útiles algunos subsidios catequéticos elaborados a partir del Catecismo de la Iglesia Católica y del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, estableciendo cursos y escuelas de formación permanente para catequistas.

300. Debe darse una catequesis apropiada que acompañe la fe ya presente en la religiosidad popular. Una manera concreta puede ser el ofrecer un proceso de iniciación cristiana en visitas a las familias, donde no sólo se les comunique los contenidos de la fe, sino que se las conduzca a la práctica de la oración familiar, a la lectura orante de la Palabra de Dios y al desarrollo de las virtudes evangélicas, que las consoliden cada vez más como iglesias domésticas. Para este crecimiento en la fe también es conveniente aprovechar pedagógicamente el potencial educativo que encierra la piedad popular mariana. Se trata de un camino educativo que, cultivando el amor personal a la Virgen, verdadera “educadora de la fe” que nos lleva a asemejarnos cada vez más a Jesucristo, provoque la apropiación progresiva de sus actitudes.

marzo 12, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 289-294

Si hemos leído detenidamente estos numerales nos hemos dado cuenta que la iniciación cristiana es algo fundamental. De ella se señala: “La iniciación cristiana da la posibilidad de un aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesucristo”. Quizá hemos reflexionado poco -a nivel personal, comunitario, parroquial o diocesano- en la realidad significada por ‘iniciación cristiana’ pero de ella depende en gran medida el crecimiento eficaz del cristiano.

No hace falta que seamos catequistas, animadores de la comunidad, agentes pastorales o responsables de ministerios, pastorales o sectores dentro de la parroquia para sentirnos directamente responsables de la iniciación cristiana de los demás. Basta con ser padres de familia, o mejor dicho, basta ser un bautizado para tomar conciencia que la iniciación cristiana es fundamental.

Actualmente para algunas familias católicas, y con toda buena intención, luego que ha nacido el hijo y ha sido bautizado, esperan que crezca para que a su debido momento pueda recibir la catequesis básica o ‘la doctrina’ en la parroquia o en la escuela donde estudia, para que haga la Primera Comunión y de este modo cumplen con su deber de padres. Otras familias -también católicas- dejan que el niño o la niña cuando ya esté grandecito(a) pida voluntariamente la recepción de los sacramentos para no ‘obligarlos’. Y otros, se que se preocupan de la catequesis lo hacen porque lo miran como un ‘acto social’ nuestros hijos deben recibir los sacramentos, pues ‘qué va a decir la gente’.

Quizá he exagerado un poco. Espero que la idea se comprenda. Se trata de algo mucho más importante que las simples razones que se han dado. Iniciación cristiana quiere decir: ayudar al bautizado a que ‘viva’ su vida cristiana. Esto era muy claro en los primeros cristianos, cuando ser cristiano no era motivo de gloria sino de desprecio, y se evidencia en los tiempos de persecución: ¿Por qué voy a arriesgar mi vida? Solamente cuando hay conciencia que el cristiano tiene una vida nueva, y que debe ser sal y luz del mundo, y sobre todo, que en Jesucristo se le ha revelado el amor misericordioso del Padre, entonces puede plantearse la vida de un modo nuevo.

En definitiva, es ayudar a los más jóvenes, pero no sólo a ellos, -también a los ‘viejos’- a que vivan con coherencia. Que sean conscientes de porqué es importante vivir de un modo y no de otro. Mirar más a Jesucristo y no tanto ‘al mundo’. El bautizado ha recibido un don tan grande que no lo puede perder, y todos somos responsables de todos: formamos un solo Cuerpo en Cristo Jesús.

marzo 8, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISIÓN, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , | 2 comentarios

Comentario n. 286-288

El Documento de Aparecida aporta luz para visualizar mejor algunos aspectos externos e internos de la Iglesia. En esta ocasión se mira ‘ad intra’, es decir, al quehacer pastoral o evangelizar se ha realizado en la Iglesia para formar a los cristianos: la iniciación cristiana.

Si por un momento pensáramos en lo que sucede en el campo del trabajo, de la empresa, de la industria: ¿Por qué exigen al nuevo -al novato-  trabajador  tener o adquirir un mínimo de experiencia? O, ¿Por qué razón lo tienen en un periodo de ‘aprendizaje’? La respuesta diría cualquiera de ustedes es obvia: porque ninguno puede comenzar un trabajo sin saber lo mínimo para realizarlo bien, es necesario un ‘mímino’. De acuerdo.

Esto mismo ocurre en la vida cristiana. A una persona que quiere vivir una vida cristiana necesita ayuda, un tiempo en que va madurando su nueva condición de cristiano.  Normalmente un niño, un adolescente, un joven y en general, cualquier persona debe haber tenido esta oportunidad: la iniciación cristiana. En la antigüedad se le llamaba: neófito. En nuestros días hay una figura que tiene una función importantísima, pero que muchas veces solamente se queda en un nombre: el padrino o la madrina en la fe. No es la presencia de una persona solamente en el día en que se celebra el sacramento, sino que es una persona que está presente a lo largo de la vida del cristiano. La Iglesia pide y exige que haya esta persona y que sea responsable con la misión que está llamada a realizar.

De modo que la familia tiene un lugar fundamental en la transmisión de la fe. Papá y mamá se comprometen el día del Matrimonio a educar cristianamente a sus hijos. Son ellos los que viven con sus hijos en la vida de cada día. Luego viene la figura del padrino en la fe, que asegura al ‘ahijado’ que se preocupará por la atención en la fe.

Y por supuesto, tenemos la parroquia, que como comunidad de fe, está llamada a fortalecer la fe recibida, a dar la instrucción necesaria en este camino, a cada uno según su estado. La presencia de la Iglesia se puede diversificar a través de las diversas manifestaciones de vida eclesial: grupos, comunidades, movimientos, fraternidades… la finalidad es la misma: ayudar a vivir en plenitud la fe.

A todo esto se refiere la iniciación cristiana, a esos esfuerzos por transmitir la fe. Que quien ha sido bautizado, luego pueda recibir la confirmación y la Eucaristía, porque son los fundamentos para un vivir cristiano. Y el Documento de Aparecida señala que esta parte se ha descuidado en muchos lugares y por lo tanto es un reto: dar sólidos fundamentos para que se pueda vivir la fe cristiana, esa vida nueva recibida por los sacramentos tiene que germinar y crecer. En otras palabras es necesario revisar el modo en que se transmite y se educa a los bautizados para que vivan cristianamente. Esto es parte de la Misión Continental.

marzo 1, 2009 Posted by | FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 286-288

6.3 Iniciación a la vida cristiana y catequesis permanente

6.3.1 Iniciación a la vida cristiana

286. Son muchos los creyentes que no participan en la Eucaristía dominical ni reciben con regularidad los sacramentos, ni se insertan activamente en la comunidad eclesial. Sin olvidar la importancia de la familia en la iniciación cristiana, este fenómeno nos interpela profundamente a imaginar y organizar nuevas formas de acercamiento a ellos para ayudarles a valorar el sentido de la vida sacramental, de la participación comunitaria y del compromiso ciudadano. Tenemos un alto porcentaje de católicos sin conciencia de su misión de ser sal y fermento en el mundo, con una identidad cristiana débil y vulnerable.

287. Esto constituye un gran desafío que cuestiona a fondo la manera como estamos educando en la fe y como estamos alimentando la vivencia cristiana; un desafío que debemos afrontar con decisión, con valentía y creatividad, ya que en muchas partes la iniciación cristiana ha sido pobre o fragmentada. O educamos en la fe, poniendo realmente en contacto con Jesucristo e invitando a su seguimiento, o no cumpliremos nuestra misión evangelizadora. Se impone la tarea irrenunciable de ofrecer una modalidad operativa de iniciación cristiana que además de marcar el qué, dé también elementos para el quién, el cómo y el dónde se realiza. Así asumiremos el desafío de una nueva evangelización, a la que hemos sido reiteradamente convocados.

288. La iniciación cristiana, que incluye el kerygma, es la manera práctica de poner en contacto con Jesucristo e iniciar en el discipulado. Nos da también la oportunidad de fortalecer la unidad de los tres sacramentos de la iniciación y profundizar en su rico sentido. La iniciación cristiana propiamente hablando, se refiere a la primera iniciación en los misterios de la fe, sea en la forma de catecumenado bautismal para los no bautizados, sea en la forma de catecumenado postbautismal para los bautizados no suficientemente catequizados. Este catecumenado está íntimamente unido a los sacramentos de la iniciación: bautismo, confirmación y eucaristía, celebrados solemnemente en la Vigilia Pascual. Habría que distinguirla, por tanto, de otros procesos catequéticos y formativos que pueden tener la iniciación cristiana como base.

febrero 26, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , | Deja un comentario