Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 289-294

Si hemos leído detenidamente estos numerales nos hemos dado cuenta que la iniciación cristiana es algo fundamental. De ella se señala: “La iniciación cristiana da la posibilidad de un aprendizaje gradual en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesucristo”. Quizá hemos reflexionado poco -a nivel personal, comunitario, parroquial o diocesano- en la realidad significada por ‘iniciación cristiana’ pero de ella depende en gran medida el crecimiento eficaz del cristiano.

No hace falta que seamos catequistas, animadores de la comunidad, agentes pastorales o responsables de ministerios, pastorales o sectores dentro de la parroquia para sentirnos directamente responsables de la iniciación cristiana de los demás. Basta con ser padres de familia, o mejor dicho, basta ser un bautizado para tomar conciencia que la iniciación cristiana es fundamental.

Actualmente para algunas familias católicas, y con toda buena intención, luego que ha nacido el hijo y ha sido bautizado, esperan que crezca para que a su debido momento pueda recibir la catequesis básica o ‘la doctrina’ en la parroquia o en la escuela donde estudia, para que haga la Primera Comunión y de este modo cumplen con su deber de padres. Otras familias -también católicas- dejan que el niño o la niña cuando ya esté grandecito(a) pida voluntariamente la recepción de los sacramentos para no ‘obligarlos’. Y otros, se que se preocupan de la catequesis lo hacen porque lo miran como un ‘acto social’ nuestros hijos deben recibir los sacramentos, pues ‘qué va a decir la gente’.

Quizá he exagerado un poco. Espero que la idea se comprenda. Se trata de algo mucho más importante que las simples razones que se han dado. Iniciación cristiana quiere decir: ayudar al bautizado a que ‘viva’ su vida cristiana. Esto era muy claro en los primeros cristianos, cuando ser cristiano no era motivo de gloria sino de desprecio, y se evidencia en los tiempos de persecución: ¿Por qué voy a arriesgar mi vida? Solamente cuando hay conciencia que el cristiano tiene una vida nueva, y que debe ser sal y luz del mundo, y sobre todo, que en Jesucristo se le ha revelado el amor misericordioso del Padre, entonces puede plantearse la vida de un modo nuevo.

En definitiva, es ayudar a los más jóvenes, pero no sólo a ellos, -también a los ‘viejos’- a que vivan con coherencia. Que sean conscientes de porqué es importante vivir de un modo y no de otro. Mirar más a Jesucristo y no tanto ‘al mundo’. El bautizado ha recibido un don tan grande que no lo puede perder, y todos somos responsables de todos: formamos un solo Cuerpo en Cristo Jesús.

marzo 8, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISIÓN, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , | 2 comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 279

6.2.2 Criterios generales

6.2.2.1 Una formación integral, kerygmática y permanente

279. Misión principal de la formación es ayudar a los miembros de la Iglesia a encontrarse siempre con Cristo, y así reconocer, acoger, interiorizar y desarrollar la experiencia y los valores que constituyen la propia identidad y misión cristiana en el mundo. Por eso, la formación obedece a un proceso integral, es decir, que comprende variadas dimensiones, todas armonizadas entre sí en unidad vital. En la base de estas dimensiones está la fuerza del anuncio kerygmático.

El poder del Espíritu y de la Palabra contagia a las personas y las lleva a escuchar a Jesucristo, a creer en Él como su Salvador, a reconocerlo como quien da pleno significado a su vida y a seguir sus pasos. El anuncio se fundamenta en el hecho de la presencia de Cristo Resucitado hoy en la Iglesia, y es el factor imprescindible del proceso de formación de discípulos y misioneros. Al mismo tiempo, la formación es permanente y dinámica, de acuerdo con el desarrollo de las personas y al servicio que están llamadas a prestar, en medio de las exigencias de la historia.

febrero 6, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA, MISIÓN | , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 269-272

María es la gran misionera, continuadora de la misión de su Hijo y formadora de misioneros. Ella, así como dio a luz al Salvador del mundo, trajo el Evangelio a nuestra América. En el acontecimiento guadalupano, presidió junto al humilde Juan Diego el Pentecostés que nos abrió a los dones del Espíritu. Desde entonces son incontables las comunidades que han encontrado en ella la inspiración más cercana para aprender cómo ser discípulos y misioneros de Jesús. Con gozo constatamos que se ha hecho parte del caminar de cada uno de nuestros pueblos, entrando profundamente en el tejido de su historia y acogiendo los rasgos más nobles y significativos de su gente. Las diversas advocaciones y los santuarios esparcidos a lo largo y ancho del Continente testimonian la presencia cercana de María a la gente y, al mismo tiempo, manifiestan la fe y la confianza que los devotos sienten por ella. Ella les pertenece y ellos la sienten como madre y hermana.

270. Hoy, cuando en nuestro continente latinoamericano y caribeño se quiere enfatizar el discipulado y la misión, es ella quien brilla ante nuestros ojos como imagen acabada y fidelísima del seguimiento de Cristo. Ésta es la hora de la seguidora más radical de Cristo, de su magisterio discipular y misionero al que nos envía el Papa Benedicto XVI: “María Santísima, la Virgen pura y sin mancha es para nosotros escuela de fe destinada a conducirnos y a fortalecernos en el camino que lleva al encuentro con el Creador del cielo y de la tierra. El Papa vino a Aparecida con viva alegría para decirnos en primer lugar: Permanezcan en la escuela de María. Inspírense en sus enseñanzas. Procuren acoger y guardar dentro del corazón las luces que ella, por mandato divino, les envía desde lo alto”.

271. Ella, que “conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón” (Lc 2, 19; cf. 2, 51), nos enseña el primado de la escucha de la Palabra en la vida del discípulo y misionero. El Magnificat está enteramente tejido por los hilos de la Sagrada Escritura, los hilos tomados de la Palabra de Dios. Así se revela que en Ella la Palabra de Dios se encuentra de verdad en su casa, de donde sale y entra con naturalidad. Ella habla y piensa con la Palabra de Dios; la Palabra de Dios se le hace su palabra, y su palabra nace de la Palabra de Dios. Además así se revela que sus pensamientos están en sintonía con los pensamientos de Dios, que su querer es un querer junto con Dios. Estando íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, Ella puede llegar a ser madre de la Palabra encarnada”. Esta familiaridad con el misterio de Jesús es facilitada por el rezo del Rosario, donde: “el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Mediante el Rosario, el creyente obtiene abundantes gracias, como recibiéndolas de las mismas manos de la madre del Redentor”.

272. Con los ojos puestos en sus hijos y en sus necesidades, como en Caná de Galilea, María ayuda a mantener vivas las actitudes de atención, de servicio, de entrega y de gratuidad que deben distinguir a los discípulos de su Hijo. Indica, además, cuál es la pedagogía para que los pobres, en cada comunidad cristiana, “se sientan como en su casa”. Crea comunión y educa a un estilo de vida compartida y solidaria, en fraternidad, en atención y acogida del otro, especialmente si es pobre o necesitado. En nuestras comunidades, su fuerte presencia ha enriquecido y seguirá enriqueciendo la dimensión materna de la Iglesia y su actitud acogedora, que la convierte en “casa y escuela de la comunión”, y en espacio espiritual que prepara para la misión.

enero 8, 2009 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , | 5 comentarios

LOS APÓSTOLES MISIONEROS

El Documento de Aparecida es la gran invitación de los obispos de América Latina y el Caribe para que todos los bautizados vivan un camino formativo de discípulos para que sean auténticos misioneros.

Lo podemos entender como el gran desafío que los bautizados tienen en este comienzo de milenio: profundizar en su vida cristiana de modo que Cristo viva en ellos. En realidad es una consecuencia del Bautismo y la Confirmación: hemos recibido un encargo, una tarea, una misión que o la podemos dejar sin respuesta.

Si lo vemos con más profundidad podemos decir que es la “llamada de Jesucristo” a través de sus pastores para que sean sus testigos, los testigos de su Resurrección, los testigos de su amor y perdón.

Quizá muchos de nosotros hemos nacido en un hogar católico, nuestros padres, y familiares han sido católicos; otros tal vez han tenido un camino personal de búsqueda, inquietudes, interrogantes, estudio hasta llegar a la fe católica; otros probablemente han considerado la fe como algo superficial, como algo de poca importancia o para cuando “hay tiempo libre”.

¿Cómo es posible superar una visión reduccionista de la fe cristiana?, ¿Por qué encontramos cristianos tan apostólicos junto a otros tan apáticos? ¿Será que a algunos Jesús no les da los dones y talentos y en cambio a otros sí? ¿O será porque seguimos al Señor como la “muchedumbre” sin acercarnos mucho no sea que el Señor nos pida algo?

Considero oportuno meditar en la vida de aquellos hombres que fueron llamados por el Señor, aquellos “Doce” primeros discípulos que hicieron un camino de formación “del Bautismo de Juan hasta Jerusalén”; hombres comunes y corrientes, muy diversos entre sí, de modos de pensar diferentes, pero que cuando sintieron la llamada del Señor y a medida que fueron entrando en su intimidad descubrieron el sentido de sus vidas y aquello que debían hacer.

Conocieron a Jesucristo, lo siguieron, lo escucharon, entraron en comunión y se les abrió un panorama mucho más grande de lo que se hubieran podido imaginar. Jesucristo les habló como “hermano” y como “amigo”, les mostró la verdad de su existencia y les abrió el camino a la esperanza y a la vida plena.

Lo mejor será que cada uno pueda tomar unos minutos para detenerse en la vida de estos primeros “apóstoles misioneros” y tomar de ellos un impulso para ser también un discípulo misionero. El Papa Benedicto XVI fue comentando la vida de estos discípulos en el 2006, y son un valioso material de reflexión personal, comunitaria, parroquial.

“Los Apóstoles eran compañeros de camino de Jesús, amigos de Jesús, y su camino con Jesús no era sólo un camino exterior, desde Galilea hasta Jerusalén, sino un camino interior, en el que aprendieron la fe en Jesucristo, no sin dificultad, pues eran hombres como nosotros..” Se trata del Apóstol Pedro –pescador, apóstol, roca-; Andrés el protóclito, Santiago el mayor, Santiago el menor, Juan –hijo del Zebedeo, el teólogo, el vidente de Patmos-; Mateo; Felipe; Tomás; Bartolomé; Simón el Cananeo y Judas Tadeo; Judas Iscariote y Matías.

Se pueden descargar estas catequesis. He subrayado algunos aspectos importantes de las catequesis.

junio 21, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , | 2 comentarios

X DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Las lecturas propuestas para este Domingo son las siguientes: Os 6, 3-6; Sal 49; Rom 4,18-25; Mt 9,9-13

Yo quiero misericordia y no sacrificios. La invitación del profeta en esta primera lectura conserva un valor perenne, y  cuántos frutos daría en nuestra vida si la tomáramos en toda su profundidad: “esforcémonos por conocer al Señor“, ésta será la gran tarea de nuestra vida cristiana, Dios se ha acercado a un pueblo, es más, se ha encarnado para que todos le podamos conocer, ha “hablado con palabras humanas” para que le podamos entender, se ha hecho “nuestro compañero de viaje“, se ha quedado con nosotros. Frente a actuar exterior -holocaustos y sacrificios que ofrecían a Dios- Él quiere que aprendamos a imitarle en su misericordia.

Dios salva al que cumple su voluntad. El salmo presenta un reclamo de Dios a su pueblo, -“mejor ofrece a Dios gratitud y cumple tus promesas“- palabras que son una muestra más de cómo Dios mira el corazón y no se deja engañar por lo externo. En concreto se refieren a los sacrificios prescritos por la ley, los presentaban en el Templo, pero no eran expresión de un cambio de vida. Los sacrificios conservan su valor, cuando son  frutos del buscar el perdón del Señor. Algo similar sucede cuando hacemos las cosas y nos olvidamos de lo que significan, hasta lo más sagrado se puede volver rutina.

Su fe se robusteció y dio con ello gloria a Dios. San Pablo para instruir a los cristianos les trae a la memoria el ejemplo del patriarca Abraham, cómo su vida y su caminar se convierten en un modelo de fe -“creyó contra toda esperanza“, de quien convencido en la promesa de Dios, se pone en camino. Leer, releer, meditar y dejarnos interpelar por los testimonios que encontramos en la Sagrada Escritura, es un camino seguro para fortalecernos y dar una respuesta más decida a Dios, que en Jesucristo nos ha dado todo.

No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. El pasaje del Evangelio nos presenta la llamada de Jesús -“sígueme“- a Mateo, un hombre que pasó de cobrador de impuestos, éste era su trabajo, a un discípulo del Señor -“se levantó y lo siguió“- , y más tarde en apóstol; se dejó conquistar por la llamada de Jesús a seguirlo y darlo a conocer como misionero. Habría que decir en primer lugar que la llamada del Señor no hace distinciones, llama a quien quiere, no importa las clasificaciones que en la sociedad se suelen hacer. En el grupo de los Doce había una gran variedad. A partir de este llamado viene un malestar de parte de los que “decían” conocer a Dios. Critican a Jesús -“come con los pecadores“- por llamar a un hombre que estaba mal visto por su trabajo que hacía. Pero en este momento viene la gran enseñanza: “yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores“, esto quiere decir que para comenzar a seguir al Señor basta con escuchar su llamado a la conversión y estar dispuesto a seguirlo por un camino nuevo. ¡A cuántos más de los que están cercano a nosotros el Señor les llama a una vida nueva! La misericordia la experimentamos cuando arrepentidos buscamos su perdón, así también nosotros podremos testimoniarla: “misericordia quiero”. ¡Sígueme!, Mateo -“se levantó y lo siguió“- ¿y tú?

junio 8, 2008 Posted by | DISCÍPULOS, LITURGIA | , , , , , , | Deja un comentario