Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 458

Las acciones pastorales que se proponen no son las únicas que podrían enumerarse pero considero que no sea objetivo del Documento de Aparecida, ser exhaustivos en este tipo de recomendaciones. Ante todo, será la diócesis y las parroquias a concretizar y realizar esta dimensión de la evangelización.

Hace algunos años se publicó un documento que regulaba la participación de los laicos en el ministerio de los presbíteros. De cara a la tarea evangelizadora es importante que cada uno realice aquello que le es propio según su condición y estado: de modo que el laico –hombre o mujer- se empeñe en sus tareas seculares. Allí está su tarea principal en la misión continental: llevando el fermento de Cristo a los más variados lugares y ocupaciones humanas nobles. Este punto no se puede pasar por alto.

La maternidad nunca puede ser considerada un obstáculo para el desarrollo de la mujer. Tendrían que ser las mismas mujeres quienes descubren la verdadera finalidad de ciertas asociaciones o entidades que dicen defender y promover los derechos de la mujer, para evitar ser instrumentalizadas por discursos atrayentes o por eslóganes vacíos, que en la vida real no buscan una verdadera promoción de la mujer en sus distintas dimensiones humanas.

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noviembre 7, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , | 2 comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 458

458. Proponemos algunas acciones pastorales:

a)         Impulsar la organización de la pastoral de manera que ayude a descubrir y desarrollar en cada mujer y en ámbitos eclesiales y sociales el “genio femenino” y promueva el más amplio protagonismo de las mujeres.

b)         Garantizar la efectiva presencia de la mujer en los ministerios que en la Iglesia son confiados a los laicos, así como también en las instancias de planificación y decisión pastorales, valorando su aporte.

c)         Acompañar a asociaciones femeninas que luchan por superar situaciones difíciles, de vulnerabilidad o de exclusión.

d)        Promover el diálogo con autoridades para la elaboración de programas, leyes y políticas públicas que permitan armonizar la vida laboral de la mujer con sus deberes de madre de familia.

noviembre 4, 2010 Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 451-457

Los numerales recogen una síntesis muy profunda sobre la dignidad de la mujer en el plan de salvación de Dios. Este es el fundamento de la antropología cristiana, es decir, la visión que sobre el hombre y la mujer –creados a imagen y semejanza de Dios-  la Iglesia ha recibido.

Algunos grupos en su afán de desprestigiar a la Iglesia o de ganar algún tipo de relevancia social, política o económica, suelen acusarla de discriminar a la mujer. Lo cual no es verdad. Tampoco se sostiene históricamente.  Mucho antes que asociaciones – que no tienen ni un siglo de fundadas- tomen la bandera de los derechos de las mujeres, es la Iglesia la que ha proclamado la igual dignidad de la mujer y del hombre. Lo peor de algunas organizaciones – ideológicamente declaradas- es buscar solamente “algunos derechos” sin querer la promoción integral de las mujeres. Fue Jesucristo quien puso de relieve la identidad y la dignidad de la mujer. El Evangelio ha sido anunciado por igual a hombres y mujeres.

En nuestra sociedad latinoamericana la Iglesia debe continuar con esta promoción humana. Pero no puede limitarse a una acción puramente humana. Es necesario reconocer el valioso aporte en el campo de la evangelización. En primer lugar, como señala el numeral 455, las mujeres: “son las primeras transmisoras de la fe y colaboradoras de los pastores, quienes deben atenderlas, valorarlas y respetarlas”. La misión continental necesita de mujeres evangelizadas,  en todos los campos de la sociedad, para que sean fermento del Reino de Dios. Mujeres jóvenes, solteras o casadas, que tengan en el corazón el deseo de vivir con coraje su testimonio de fe.

noviembre 1, 2010 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 451-457

9.5 La dignidad y participación de las mujeres

451. La antropología cristiana resalta la igual dignidad entre varón y mujer en razón de ser creados a imagen y semejanza de Dios. El misterio de la Trinidad nos invita a vivir una comunidad de iguales en la diferencia. En una época de marcado machismo, la práctica de Jesús fue decisiva para significar la dignidad de la mujer y su valor indiscutible: habló con ellas (cf. Jn 4, 27), tuvo singular misericordia con las pecadores (cf. Lc 7,36-50; Jn 8,11),  las curó (cf. Mc 5, 25-34), las reivindicó en su dignidad (cf. Jn 8, 1-11), las eligió como primeras testigos de su resurrección (cf. Mt 28, 9-10), e incorporó mujeres a al grupo de personas que le eran más cercanas (cf. Lc 8, 1-3). La figura de María, discípula por excelencia entre discípulos, es fundamental en la recuperación de la identidad de la mujer y de su valor en la Iglesia. El canto del Magnificat muestra a María como mujer capaz de comprometerse con su realidad y de tener una voz profética ante ella.

452. La relación entre la mujer y el varón es de reciprocidad y colaboración mutua. Se trata de armonizar, complementar y trabajar sumando esfuerzos. La mujer es corresponsable, junto con el hombre, por el presente y el futuro de nuestra sociedad humana.

453. Lamentamos que innumerables mujeres de toda condición no sean valoradas en su dignidad, queden con frecuencia solas y abandonadas, no se les reconozca suficientemente su abnegado sacrificio e incluso heroica generosidad en el cuidado y educación de los hijos, ni en la transmisión de la fe en la familia. Tampoco se valora ni promueve adecuadamente su indispensable y peculiar participación en la construcción de una vida social más humana y en la edificación de la Iglesia. A la vez, su urgente dignificación y participación pretende ser distorsionada por corrientes ideológicas, marcadas por la impronta cultural de las sociedades del consumo y el espectáculo, que son capaces de someter a las mujeres a nuevas esclavitudes. Es necesario en América Latina y El Caribe superar una mentalidad machista que ignora la novedad del cristianismo, donde se reconoce y proclama la “igual dignidad y responsabilidad de la mujer respecto al hombre”.

454. En esta hora de América Latina y El Caribe urge escuchar el clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas de exclusión y de violencia en todas sus formas y en todas las etapas de sus vidas. Entre ellas, las mujeres pobres, indígenas y afrodescendientes han sufrido una doble marginación. Urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras que favorezcan una mayor inclusión.

455. Las mujeres constituyen, en general, la mayoría de nuestras comunidades, son las primeras transmisoras de la fe y colaboradoras de los pastores, quienes deben atenderlas, valorarlas y respetarlas.

456. Urge valorar la maternidad como misión excelente de las mujeres. Esto no se opone a su desarrollo profesional y al ejercicio de todas sus dimensiones, lo cual permite ser fieles al plan originario de Dios que da a la pareja humana, de forma conjunta, la misión de mejorar la tierra. La mujer es insustituible en el hogar, la educación de los hijos y la transmisión de la fe. Pero esto no excluye la necesidad de su participación activa en la construcción de la sociedad. Para ello se requiere propiciar una formación integral de manera que las mujeres puedan cumplir su misión en la familia y en la sociedad.

457. La sabiduría del plan de Dios nos exige favorecer el desarrollo de su identidad femenina en reciprocidad y complementariedad con la identidad del varón. Por eso, la Iglesia está llamada a compartir, orientar y acompañar proyectos de promoción de la mujer con organismos sociales ya existentes, reconociendo el ministerio esencial y espiritual que la mujer lleva en sus entrañas: recibir la vida, acogerla, alimentarla, darla a luz, sostenerla, acompañarla y desplegar su ser de mujer, creando espacios habitables de comunidad y de comunión. La maternidad no es una realidad exclusivamente biológica, sino que se expresa de diversas maneras. La vocación materna se cumple a través de muchas formas de amor, comprensión y servicio a los demás. La dimensión maternal también se concreta, por ejemplo, en la adopción de niños, ofreciéndoles protección y hogar. El compromiso de la Iglesia en este ámbito es ético y profundamente evangélico.

octubre 28, 2010 Posted by | DISCÍPULOS, DOCUMENTO DE APARECIDA, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , | Deja un comentario