Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 358-359

7.1.3 Al servicio de una vida plena para todos

358. Pero las condiciones de vida de muchos abandonados, excluidos e ignorados en su miseria y su dolor, contradicen este proyecto del Padre e interpelan a los creyentes a un mayor compromiso a favor de la cultura de la vida. El Reino de vida que Cristo vino a traer es incompatible con esas situaciones inhumanas.

Si pretendemos cerrar los ojos ante estas realidades no somos defensores de la vida del Reino y nos situamos en el camino de la muerte: “Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte” (1Jn 3, 14). Hay que subrayar “la inseparable relación entre amor a Dios y amor al prójimo”, que “invita a todos a suprimir las graves desigualdades sociales y las enormes diferencias en el acceso a los bienes”. Tanto la preocupación por desarrollar estructuras más justas como por transmitir los valores sociales del Evangelio, se sitúan en este contexto de servicio fraterno a la vida digna. 

359. Descubrimos así una ley profunda de la realidad: la vida sólo se desarrolla plenamente en la comunión fraterna y justa. Porque “Dios en Cristo no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los seres humanos”. Ante diversas situaciones que manifiestan la ruptura entre hermanos, nos apremia que la fe católica de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños se manifieste en una vida más digna para todos.

El rico magisterio social de la Iglesia nos indica que no podemos concebir una oferta de vida en Cristo sin un dinamismo de liberación integral, de humanización, de reconciliación y de inserción social.

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septiembre 18, 2009 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | 1 comentario

Comentario n. 355-357

La vida humana es una vida recibida, se nos ha dado a cada unos de nosotros. Nos somos los creadores de nuestra existencia. Dios nos ha dado la vida. Dios es la fuente de la vida. Él es la Vida. En el plan de Dios está que los hombres puedan vivir en comunión con Él eternamente. Sabemos que este plan lo quiso llevar a plenitud  de modo  inimaginable por medio de la Encarnación del Verbo. Quiso revelarnos a su Hijo, quien nació de Santa María, y por sus palabras, gestos y milagros, nos ha mostrado el amor del Padre.

Tenemos presente también con el pecado original y los pecados personales el camino de encuentro y comunión con Dios se oscurece, y no es muy viva la conciencia de buscar y amar a Dios sobre todas las cosas. Se pierde un poco en la conciencia la dimensión de una vida eterna. ¿Qué nos queda?  “Comamos y bebamos que mañana moriremos”. Una vida sin horizontes eternos queda reducida a poca cosa. Y hoy nos damos cuenta cómo se presentan distintos “profetas y maestros” diciendo o mostrando cómo deben vivir los hombres de hoy.  En muchas esferas sociales prevalece una dimensión individualista y consumista: “busco solamente lo mío y aquello que me gusta. Los demás no me interesan”. A esto se le llama ‘caminos de muerte’.

No es verdad que quien sigue a Jesucristo se desinteresa por el mundo que le rodea. Tampoco es verdad que quien busca la vida eterna se desentiende de la vida temporal. No se puede acusar a la Iglesia de no buscar el progreso de los pueblos. Recientemente se ha publicado la tercera encíclica del Papa, allí nos encontramos de nuevo con aquella preocupación de impulsar un progreso o desarrollo humano integral. Dios mismo quiere el desarrollo de los hombres, de “todo hombre y de todos los hombres”.

Quien vive su vida cristiana está llamado a vivir en plenitud su vida humana. La condición humana ha sido elevada y ha recibido una dignidad por encima de cualquier otra realidad humana.

agosto 24, 2009 Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , | Deja un comentario

Comentario n. 347-352

He tenido algunas dificultades para actualizar el blog, sin embargo ahora quiero retomar el hilo conductor. En primer lugar debo decir que hemos llegado a la “tercera parte” del documento de Aparecida. En esta tercera parte vamos a encontrar algunas sugerencias y orientaciones que vienen a concretar algunos de los aspectos señalados anteriormente y que van a ser elementos a tomar en cuenta para impulsar la misión continental: el servicio a la vida, la promoción de la dignidad humana, la cultura…

La vida de Jesucristo para nuestros pueblos: desde esta perspectiva se van a presentar las distintas realidades. Después de centrarnos en la “vida de Jesucristo en los discípulos misioneros” ahora queremos que esta Buena Noticia de Jesucristo tenga sus manifestaciones no sólo en la vida personal de sus fieles, ni sólo en las pequeñas comunidades o parroquias, sino también que tengan un reflejo vitalizador en la sociedad en que vivimos.

Desde que el Evangelio fue anunciado en nuestras tierras ha dado sus frutos en el formarse la identidad y culturas de nuestros pueblos. Algunos años atrás hemos celebrados el V centenario de este acontecimiento. Ahora que estamos al comienzo del tercer milenio nos planteamos de nuevo el lugar y la misión que los discípulos de Jesucristo están llamados a vivir en los contextos cambiantes como los actuales.

La fe no puede quedarse solo en la intimidad de la persona. La fe profesada es una fe que madura y que se convierte también en cultura. Puesto que la gracia no destruye la naturaleza sino que la sana y la eleva, debemos considerar las distintas dimensiones de la persona creyente como lugares donde la fe exige una respuesta.

Si Jesucristo ha venido para que en Él tengamos vida, los discípulos suyos tienen que distinguirse también porque aman la vida, respetan la vida y quieren ponerse al servicio de la vida plena. Esta característica es fruto del hacer propia la misión de Jesucristo. Esta es la misión de la Iglesia.

agosto 7, 2009 Posted by | DOCUMENTO DE APARECIDA, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, MISION CONTINENTAL | , , , , , | Deja un comentario