Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario 447-450

Cada uno está llamado a seguir al Señor desde la situación concreta en que se encuentra. De esto hemos tratado muchas veces. Con los ancianos se debe repetir  lo mismo. Ninguno está exento de ser misionero. Ellos también están llamados a incorporarse a la tarea evangelizadora. Algunos puede preguntarse: ¿misioneros en la tercera edad?

Muchas personas han recibido un fuerte impulso  a su vida de fe gracias a la presencia de los abuelos. Ellos han insistido a los nietos, han dedicado tiempo para enseñarle cosas básicas de la fe –que a través de los años han conseguido valorar como verdades fundamentales-  y han rezado con ellos. Cuando los padres de familia tienen, por sus muchas ocupaciones, descuidan la formación cristiana, los abuelos se muestran disponibles  a repetir las verdades básicas del catecismo.

El testimonio de fe por parte de los ancianos es muy importante para la Iglesia. Cuando han participado con frecuencia de los sacramentos puede notarse como su vida se enriquece con los valores del Evangelio. Muchos de ellos muestras virtudes humanas  bien consolidadas junto a la sabiduría de la experiencia. Escucharles es recoger frutos maduros. En la mente de muchos está el ejemplo del siervo de Dios Juan Pablo II que supo darlo todo. Asumió su vejez abrazando la cruz de Cristo.

octubre 25, 2010 - Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , ,

1 comentario »

  1. Ultimamente estoy interesada en pertenecer a la Orden de la Visitacion y buscando sobre la espiritualidad de la misma encontré lo siguiente que me parece interesantísimo ya que considero que San Francisco de Sales con el impulso de las “Santas Misiones” actuales cobrara aun mas importancia su dulce y amable manera de evangelizar a las almas hoy, como entonces, tan necesitadas del Senor Divino Dios y Redentor nuestro.

    Elizabeth Paz Ligorria/Mariabelem

    “San Vicente de Paul
    -Fundador de la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad
    1581-1660
    -Fiesta: 27 de septiembre.”

    “La vocación de la ternura.

    Los Gondi, y con ellos Bérulle, desean que Vicente se reintegre a su puesto y resuma sus funciones de capellán y preceptor. Le llaman a París. Vicente llega a casa de los Gondi la víspera de Navidad de 1617, tras un año decisivo en el que ha encontrado su camino, el camino de la compasión y la ternura para con quienes se hallan sumidos en el abandono. Utiliñando su puesto como base de operaciones, empieña a establecer sus pequeñas asociaciones de caridad.

    En noviembre de 1618 se encuentra en París Francisco de Sales. El Obispo de Annecy, que tiene ya cincuenta y un años, ha publicado dos años antes su Tratado del Amor de Dios. Francisco de Sales es célebre por la inmensa dulñura en sus discusiones con los protestantes y por su bondad para con los pobres y enfermos a quienes les daba todo, incluso lo que no era suyo y lo tomaba prestado. En 1610, el Obispo de Sales funda la Visitación, congregación religiosa femenina y desea que se consagren al cuidado de los enfermos. Las primeras Visitandinas se ocupan de los enfermos de Annecy.

    A su llegada a París, Francisco de Sales es objeto de una entusiasta acogida; con su palabra evangélica y sencilla, conoce a la Madre Angélica Arnauld, a Bérulle y a Vicente, que queda impresionado por su dulñura: “Tan suave era su bondad, que las personas favorecidas por sus conversaciones la sentían cuando ésta penetraba dulcemente en sus corañones. Yo mismo he goñado tales delicias”.

    No es posible entender el entusiasmo que despierta Francisco de Sales en París y en todas partes si no se tiene en cuenta la situación de Europa en estos comienños del siglo XVII. Las poblaciones no han dejado de verse afligidas por grandes males, lo cual ha provocado en ellas un enorme trauma; la angustia y la desesperación se generaliñan, y la Iglesia señala con el dedo los diversos chivos expiatorios: los turcos, las brujas, los judíos, los herejes…; e insiste además continuamente en ese otro peligro, distinto del que aflige al cuerpo: el peligro de perder el alma. Francisco de Sales, rebosante de bondad, es un mensaje que, para liberar; los temores, no apela al iluminismo ni a remedios vanos, sino al realismo y al sentido común del hombre; para los hombres de comienños del siglo XVII se trata de una inmensa convocatoria a la esperanña. Este mensaje y su eficañ puesta en práctica muestran al hombre que la verdadera bondad humana procede de Dios y que, a la veñ, la bondad de Dios es muy superior a toda bondad humana: ahí radica el secreto de la vida de Vicente y de Francisco. Su Dios es un Dios de ternura y de bondad; y al haberlo experimentado así, desean expresarlo por medio de su propia vida. Francisco de Sales será para Vicente un punto de referencia constante. Por su parte, Francisco de Sales, que ha reconocido en Vicente, le pide que se haga cargo de la capellanía de las Visitandinas de París y de la dirección espiritual de Juana de Chantal.”

    Comentario por Elizabeth Paz Ligorria/Mariabelem | abril 4, 2011 | Responder


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