Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 365-369

7.2 Conversión pastoral y renovación misionera de las comunidades

365. Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos, y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe.

366. La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio de la instauración del Reino de vida. Obispos, presbíteros, diáconos permanentes, consagrados y consagradas, laicos y laicas, estamos llamados a asumir una actitud de permanente conversión pastoral, que implica escuchar con atención y discernir “lo que el Espíritu está diciendo a las Iglesias” (Ap 2, 29) a través de los signos de los tiempos en los que Dios se manifiesta.

367. La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. Su vida acontece en contextos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones sociales y culturales representan naturalmente nuevos desafíos para la Iglesia en su misión de construir el Reino de Dios. De allí nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales y también institucionales.

368. La conversión de los pastores nos lleva también a vivir y promover una espiritualidad de comunión y participación, “proponiéndola como principio educativo en todos los lugares donde se forma el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades”. La conversión pastoral requiere que las comunidades eclesiales sean comunidades de discípulos misioneros en torno a Jesucristo Maestro y Pastor. De allí nace la actitud de apertura, de diálogo y disponibilidad para promover la corresponsabilidad y participación efectiva de todos los fieles en la vida de las comunidades cristianas. Hoy más que nunca el testimonio de comunión eclesial y la santidad son una urgencia pastoral. La programación pastoral ha de inspirarse en el mandamiento nuevo del amor (cf. Jn 13, 35).

369. Encontramos el modelo paradigmático de esta renovación comunitaria en las primitivas comunidades cristianas (cf. Hch 2, 42-47), que supieron ir buscando nuevas formas para evangelizar de acuerdo con las culturas y las circunstancias. Asimismo, nos motiva la eclesiología de comunión del Concilio Vaticano II, el camino sinodal en el postconcilio y las anteriores Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano y de El Caribe. No olvidamos, que como nos asegura Jesús, “donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20).

octubre 5, 2009 - Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , ,

4 comentarios »

  1. Evangeliza en todo lugar.

    Comentario por RUBEN GZZ | octubre 6, 2009 | Responder

  2. Tengo 42 años, he servido a nuestra santa madre Iglesia Católica durante mas de 20 años como catequista, predicador, evangelizador, ministro extraordinario de la comunion y misionero. Pertenezco a una comunidad donde me formo de laicos llamada en Jesus por Maria y Jose en la diosecis de Orizaba,ver. Estoy enamorado de Cristo y quisiera consagrarme como diacono laico permanente y se guir acompañando en mi comunidad sirviendo, sin buscar protagonismos. Deseo que me orienten puesto que en mi diocesis no hay lugar de formacion deseo que me oriente y me digan donde puedo consolidar esta vocacion a la cual mi Señor Jesus me llama. Soy feliz mente casado tengo dos hermosos hijos una nena de 2 años y un varoncito de 7 años. Tengo la autorizacion de mi esposa para realizarlo.

    Comentario por pedro merida | febrero 21, 2011 | Responder

    • Estimado Pedro,
      yo segeriría que la primera ayuda se busque al interior de la propia diócesis. Al final es el obispo el que tiene que juzgar de la vocación a la que uno es llamado.
      Siga adelante con su entrega a la Iglesia y a su familia.

      Comentario por Simeón Reyes | marzo 24, 2011 | Responder

  3. Estimado don Pedro: ¡ánimo! Aunque al ser ordenado diácono usted dejaría de ser laico, ¡estoy seguro de que haría mucho bien en su diócesis! En otros países (como en los Estados Unidos) hay muchos hombres casados que han sido ordenados diáconos. Tener más diáconos ayudaría a la iglesia a entender mejor el papel del servicio – ¡que es de todos! Con frecuencia a algunos presbíteros se nos olvida que primero fuimos ordenados diáconos – ¡y nadie nos ha “desordenado”!
    Muchas felicidades por su compromiso. ¡Bendiciones para usted y para su familia!

    Comentario por Hipólito | julio 31, 2011 | Responder


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