Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 319-327

Debo comenzar este comentario diciendo que esta semana he recibido la noticia que un joven ha tomado la decisión de ingresar al seminario. También he participado de la ordenación de nueve diáconos. Gracias a Dios. Todos somos responsables de las vocaciones en la Iglesia, por eso mantenemos constante la oración por las vocaciones. Me centraré en el proceso que hace un joven cuando decide entrar al seminario.

En las familias se debe procurar el ambiente para que  se pueda responder a la llamada del Señor. Se ayudará a madurar la respuesta y a sostenerla. A veces, algunas veces, en la misma familia puede darse la incomprensión ante la vocación religiosa, pero en una familia debería pedir luz para comprender la voluntad del Señor en la vida de los hijos, así como la necesidad de sacerdotes para bien de la Iglesia.

En la diócesis, normalmente, hay una pastoral vocacional que se encarga de establecer el proceso a seguir para que los jóvenes que tienen inquietud vocacional. En cada lugar pueden variar los procedimientos, pero es común que se dé un acompañamiento a los jóvenes donde se les ayuda a plantear la vocación sacerdotal. Pueden ser convivencias mensuales, retiros, charlas de formación… a través de los cuales se prepara el ingreso al seminario. El obispo diocesano es el encargado de los jóvenes que entran al seminario.

Una cosa que conviene recordar es que el Seminario es lugar de formación y discernimiento, de manera que si durante este periodo se descubre que un joven no tiene la vocación sacerdotal puede abandonar tranquilamente aquel lugar. No podemos olvidar que la respuesta se da libremente. Antes de dar un “sí” definitivo al Señor, mediante la consagración sacerdotal, se tiene que ser libre y consciente del compromiso que se adquiere.

El seminario diocesano, desde la reforma del Concilio de Trento, es el lugar donde se forman los sacerdotes. Los formadores, aquellos que se encargan de guiar el proceso de formación de los seminaristas, son elegidos por el obispo para desempeñar este importante servicio eclesial. Como hemos leído en el Documento de Aparecida (n. 319) el proyecto formativo debe ser integral, y normalmente se pone énfasis en la  dimensión espiritual, humano-comunitaria, intelectual y pastoral.

La formación del sacerdote debe ser permanente para poder servir mejor al pueblo de Dios. El sacerdote es llamado a servir a toda la Iglesia. El sacerdote diocesano, a diferencia del sacerdote religioso, -normalmente- colabora directamente con el obispo diocesano en la atención del pueblo de Dios en un lugar concreto de la diócesis. Reitero la petición de oración por las vocaciones y por la promoción en la familia y parroquia.

mayo 1, 2009 - Posted by | ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , ,

1 comentario »

  1. Hola solo para saludar decir que Dios te Bendiga!!! después checo tu blog con mas tiempo.

    Comentario por catholicsolutions | agosto 16, 2009 | Responder


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