Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 314-318

Promover la pastoral vocacional es una prioridad dentro de la pastoral ordinaria de la Iglesia. Es parte de la evangelización integral presentar a los jóvenes la vocación a la vida religiosa o sacerdotal.  Pero no basta con una promoción vocacional entendida sólo en momentos específicos. Considero que sea más importante tener la conciencia que la vida cristiana es fundamental. Cuando en las familias se pueda hablar, o más todavía, ayudar a los hijos a responder a aquello que Dios espera de cada uno de ellos, entonces habrá la posibilidad que la llamada de Dios encuentre acogida y respuesta generosa.
Muchos de nosotros hemos tenido experiencia, o hemos escuchado tantas veces, como los adultos preguntan a los niños o a los estudiantes: ¿qué quieres ser cuando seas grande?, ¿qué has pensado estudiar?  La pregunta es importante.  Tiene que ver con aquello que será el rol en la sociedad. Partimos del hecho que cada persona es libre para plantearse la pregunta de sí mismo: ¿qué quiero hacer con mi vida?
En las familias se va configurando la conciencia de cada uno para que pueda hacer la elección de su vida. No es de extrañar que los padres se hacen “sueños” con la vida de sus hijos: “que mi hijo sea esto o aquello”. También en la escuela se va madurando la perspectiva de aquello que cada uno será en el futuro. Esto forma parte del proceso natural que hemos vivido cada uno de nosotros.
Situándonos en una perspectiva cristiana podemos decir que es importante guiar y orientar a los jóvenes para que puedan encontrar la vocación de su vida, y de este modo, puedan  meter ‘alma, vida y corazón’ en sus actividades cotidianas. Pero no puede quedar al margen la pregunta por la pregunta: has pensado ¿qué quiere Dios de tu vida?, ¿no será que Dios te llama a consagrarte en la vida sacerdotal o religiosa? No tener miedo a responder con valentía y generosidad.
La conciencia de la Iglesia es que Dios llama a quien quiere: “no son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido”. Jesús ha dicho: “rueguen al dueño de la mies, para que envíe obreros a su mies”. Por esto no puede faltar la oración por las vocaciones en las parroquias ni mucho menos en las familias.
Dios sigue llamando. Pero hay que ayudar a los jóvenes a que puedan responder a esta llamada de Dios. Y esto es el objetivo de la pastoral vocacional. No podemos ignorar el rol fundamental que tienen las familias en este sentido. Una comunidad que vive su fe con coherencia tendrá siempre las vocaciones. Ahora que se habla de la misión continental es un buen momento para recordar esta misión que tienen los padres de familia para ayudar a sus hijos a responder a Dios sobre todas las cosas.

abril 23, 2009 - Posted by | DISCÍPULOS, ENCUENTRO CON JESUCRISTO, FAMILIA CRISTIANA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , ,

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