Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOCUMENTO DE APARECIDA N. 314-318

6.4.5 Los Seminarios y Casas de formación religiosa

314. En lo que se refiere a la formación de los discípulos y misioneros de Cristo ocupa un puesto particular la pastoral vocacional, que acompaña cuidadosamente a todos los que el Señor llama a servirle a la Iglesia en el sacerdocio, en la vida consagrada o en el estado laical. La pastoral vocacional, que es responsabilidad de todo el pueblo de Dios, comienza en la familia y continúa en la comunidad cristiana, debe dirigirse a los niños y especialmente a los jóvenes para ayudarlos a descubrir el sentido de la vida y el proyecto que Dios tenga para cada uno, acompañándolos en su proceso de discernimiento. Plenamente integrada en el ámbito de la pastoral ordinaria, la pastoral vocacional es fruto de una sólida pastoral de conjunto, en las familias, en la parroquia, en las escuelas católicas y en las demás instituciones eclesiales. Es necesario intensificar de diversas maneras la oración por las vocaciones, con la cual también se contribuye a crear una mayor sensibilidad y receptividad ante el llamado del Señor; así como promover y coordinar diversas iniciativas vocacionales. Las vocaciones son don de Dios, por lo tanto en cada diócesis no deben faltar especiales oraciones al “Dueño de la mies”.

315. Ante la escasez en muchas parte de América Latina y El Caribe de personas que respondan a la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada en América Latina y El Caribe, es urgente dar un cuidado especial a la promoción vocacional, cultivando los ambientes en los que nacen las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, con la certeza de que Jesús sigue llamando discípulos y misioneros para estar con Él y para enviarlos a predicar el Reino de Dios. Esta V Conferencia hace un llamado urgente a todos los cristianos y especialmente a los jóvenes para que estén abiertos a una posible llamada de Dios al sacerdocio o a la vida consagrada; les recuerda que el Señor les dará la gracia necesaria para responder con decisión y generosidad, a pesar de los problemas generados por una cultura secularizada, centrada en el consumismo y el placer. A las familias las invitamos a reconocer la bendición de un hijo llamado por Dios a esta consagración y a apoyar su decisión y su camino de respuesta vocacional. A los sacerdotes les alentamos a dar testimonio de vida feliz, alegría, entusiasmo y santidad en el servicio del Señor.

316. Un espacio privilegiado, escuela y casa para la formación de discípulos y misioneros, lo constituyen sin duda los seminarios y las casas de formación. El tiempo de la primera formación es una etapa donde los futuros presbíteros comparten la vida a ejemplo de la comunidad apostólica en torno a Cristo Resucitado: oran juntos, celebran una misma liturgia que culmina en la Eucaristía, a partir de la Palabra de Dios reciben las enseñanzas que van iluminando su mente y moldeando su corazón para el ejercicio de la caridad fraterna y de la justicia, prestan servicios pastorales periódicamente a diversas comunidades, preparándose así para vivir una sólida espiritualidad de comunión con Cristo Pastor y docilidad a la acción del Espíritu, convirtiéndose en signo personal y atractivo de Cristo en el mundo, según el camino de santidad propio del ministerio sacerdotal.

317. Reconocemos el esfuerzo de los formadores de los Seminarios. Su testimonio y preparación son decisivos para el acompañamiento de los seminaristas hacia una madurez afectiva que los haga aptos para abrazar el celibato sacerdotal y capaces de vivir en comunión con sus hermanos en la vocación sacerdotal; en este sentido, los cursos de formadores que se han implementado son un medio eficaz de ayuda a su misión.

318. La realidad actual nos exige mayor atención a los proyectos formativos de los Seminarios, pues los jóvenes son víctimas de la influencia negativa de la cultura postmoderna, especialmente de los medios de comunicación social, trayendo consigo la fragmentación de la personalidad, la incapacidad de asumir compromisos definitivos, la ausencia de madurez humana, el debilitamiento de la identidad espiritual, entre otros, que dificultan el proceso de formación de auténticos discípulos y misioneros. Por eso, es necesario antes del ingreso al Seminario, que los formadores y responsables hagan una esmerada selección que tenga en cuenta el equilibro psicológico de una sana personalidad, una motivación genuina de amor a Cristo, a la Iglesia, a la vez que capacidad intelectual adecuada a las exigencias del ministerio en el tiempo actual.

abril 20, 2009 - Posted by | DISCÍPULOS, DOCUMENTO DE APARECIDA, FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , , , ,

2 comentarios »

  1. Oremos por los seminaristas y sacerdotes no los critiquemos tanto, porque son seres humanos que pueden caer, son seres sensibles como nosotros.

    Comentario por M. Eugenia | mayo 19, 2009 | Responder

    • El 19 de junio comienza el Año sacerdotal,
      una muy buena oportunidad para rezar por los sacerdotes.
      Gracias por todos los que oran y promueven las vocaciones.

      Saludos,
      P. Simeón

      Comentario por Simeón Reyes | junio 5, 2009 | Responder


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