Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 301-303

La familia es una institución de una gran relevancia a nivel humano, y por consiguiente también para la formación cristiana.

La familia es “fuente de valores humanos y cívicos“: es en el seno familiar donde la persona adquiere la formación para vivir y convivir en la sociedad. Dado que la persona es un ser social por naturaleza, es decir, no puede realizar su existencia, su vida, su proyecto personal por sí mismos, sino que siempre es necesario contar con un ambiente, con unas personas, con otros que le ayudan en el crecimiento personal.

La familia tiene su fundamento en el matrimonio. Hombre y mujer deciden realizar un proyecto juntos, se comprometen a vivir de modo estable el uno para el otro. El matrimonio es ese compromiso establecido sobre la base del amor y la libertad, entre dos personas que libremente aceptan el vínculo que les une de modo indisoluble.

En la medida que la familia cumple su función la sociedad se fortalece y se enriquece.  Es por esto que la Iglesia proclama con claridad la  verdad del matrimonio y la familia, como instituciones que solo pueden estar a disposición del bien de la persona, de su desarrollo y crecimiento integral.

Creo que todos somos conscientes que crecer en una familia unida es la mejor escuela de la vida. Cuando papá y mamá saben estar a la altura de sus responsabilidades, ellos mismos experimentan la alegría de entregarse mutuamente y por sus hijos.

Y por otra parte también nos damos cuenta que cuando un matrimonio se rompe, es un mal y sufrimiento para todos. Dentro del plan de Dios, está que hombre y mujer vivan su “alianza” de amor durante toda la vida. El paradigma de este amor lo encontramos en Dios mismo, que ha querido hacer una “Alianza con los hombres” y Dios es fiel a esta Alianza. En el fondo, y como causa última, es el pecado el que rompe esta unidad entre Dios y los hombres, y como consecuencia también entro los hombres entre sí. El divorcio no puede ser una bien  ni para los esposos ni para los hijos. Es sobre la unidad del amor que se funda la persona.

Tener matrimonios fuertes, sólidos, bien constituidos, hogares donde se acoge generosa y responsablemente, familias que educan a sus hijos es algo que entra dentro de la misión de la Iglesia. En la medida que papá y mamá viven su fe, se ponen en disposición de transmitir la fe. Este es el mejor modo de cumplir la gran misión continental que la Iglesia quiere impulsar. En la experiencia diaria es donde se realiza la formación cristiana de los hijos, y no sólo en los momentos aislados.

La pastoral familiar tiene un lugar importantísimo para hacer descubrir a los matrimonios que no pueden olvidar o poner en segundo plano la formación cristiana de los hijos. Todo esto viene facilitado cuando hay conciencia de la dignidad del matrimonio.

marzo 21, 2009 - Posted by | FAMILIA, FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISIÓN, MISION CONTINENTAL | , , , , , , ,

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