Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 286-288

El Documento de Aparecida aporta luz para visualizar mejor algunos aspectos externos e internos de la Iglesia. En esta ocasión se mira ‘ad intra’, es decir, al quehacer pastoral o evangelizar se ha realizado en la Iglesia para formar a los cristianos: la iniciación cristiana.

Si por un momento pensáramos en lo que sucede en el campo del trabajo, de la empresa, de la industria: ¿Por qué exigen al nuevo -al novato-  trabajador  tener o adquirir un mínimo de experiencia? O, ¿Por qué razón lo tienen en un periodo de ‘aprendizaje’? La respuesta diría cualquiera de ustedes es obvia: porque ninguno puede comenzar un trabajo sin saber lo mínimo para realizarlo bien, es necesario un ‘mímino’. De acuerdo.

Esto mismo ocurre en la vida cristiana. A una persona que quiere vivir una vida cristiana necesita ayuda, un tiempo en que va madurando su nueva condición de cristiano.  Normalmente un niño, un adolescente, un joven y en general, cualquier persona debe haber tenido esta oportunidad: la iniciación cristiana. En la antigüedad se le llamaba: neófito. En nuestros días hay una figura que tiene una función importantísima, pero que muchas veces solamente se queda en un nombre: el padrino o la madrina en la fe. No es la presencia de una persona solamente en el día en que se celebra el sacramento, sino que es una persona que está presente a lo largo de la vida del cristiano. La Iglesia pide y exige que haya esta persona y que sea responsable con la misión que está llamada a realizar.

De modo que la familia tiene un lugar fundamental en la transmisión de la fe. Papá y mamá se comprometen el día del Matrimonio a educar cristianamente a sus hijos. Son ellos los que viven con sus hijos en la vida de cada día. Luego viene la figura del padrino en la fe, que asegura al ‘ahijado’ que se preocupará por la atención en la fe.

Y por supuesto, tenemos la parroquia, que como comunidad de fe, está llamada a fortalecer la fe recibida, a dar la instrucción necesaria en este camino, a cada uno según su estado. La presencia de la Iglesia se puede diversificar a través de las diversas manifestaciones de vida eclesial: grupos, comunidades, movimientos, fraternidades… la finalidad es la misma: ayudar a vivir en plenitud la fe.

A todo esto se refiere la iniciación cristiana, a esos esfuerzos por transmitir la fe. Que quien ha sido bautizado, luego pueda recibir la confirmación y la Eucaristía, porque son los fundamentos para un vivir cristiano. Y el Documento de Aparecida señala que esta parte se ha descuidado en muchos lugares y por lo tanto es un reto: dar sólidos fundamentos para que se pueda vivir la fe cristiana, esa vida nueva recibida por los sacramentos tiene que germinar y crecer. En otras palabras es necesario revisar el modo en que se transmite y se educa a los bautizados para que vivan cristianamente. Esto es parte de la Misión Continental.

marzo 1, 2009 - Posted by | FAMILIA CRISTIANA, IGLESIA, MISION CONTINENTAL | , , , , , ,

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