Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 279

Antes de considerar la iniciación cristiana y los lugares de formación de los discípulos misioneros, se nos presentas algunos criterios generales del proceso de formación.

Se consideran tres aspectos de la formación: integral, kerygmática y permanente. Nunca se puede perder de vista que el punto central de la catequesis de la Iglesia, que aquello que le da sentido a su misión, es Jesucristo. Podemos decir que la Iglesia no nos comunicar algo, sino que nos lleva al encuentro de ‘Alguien’; no se trata de aprender unos mandamientos o normas de conducta que tranquilizan la conciencia, se trata de llegar a conocer siempre con más profundidad a Jesucristo, y de este conocimiento, de este encuentro la vida tiene que tomar un rumbo determinado. Es aquello que encontramos en el Evangelio y en los demás libros del Nuevo Testamento, es aquello que ha dado fuerza a los mártires, que ha llevado a muchos por el camino de la santidad.

A partir de aquí, se puede pensar en lo demás: si con el Bautismo hemos sido insertados a la muerte y resurrección de Cristo, quiere decir que la vida del bautizado se convierte en un ‘caminar con Cristo’ que me ha amado y ha dado su vida por mí; que se me ha revelado el gran amor que Dios nos tiene, pues ha dado a su Hijo en rescate por todos.

El bautismo es el comienzo de un caminar. Es necesario llegar a la meta del Camino, y para eso, la Iglesia nos ofrece los medios para no desmayar. Este es el sentido del estar siempre en ‘sintonía’ con la Iglesia, de frecuentar la Iglesia, para vivir este caminar como comunidad. Creo que quien ha descubierto la necesidad la formación integral -cosa que es lo más normal, querer conocer mejor la fe-, puede ayudar a que otros vivan mejor su fe cristiana.

febrero 9, 2009 - Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , ,

2 comentarios »

  1. A través de los años, luego de ser bautizados, es cierto que comenzamos un camino; un camino no solo desconocido sino inesperado; un camino en el que se nos enfrenta al bien y al mal; al escoger entre el uno y el otro.

    Indudablemente que por la luz de Cristo que recibimos en el bautismo, aunque por largos períodos nos hayamos extraviado de la verdad o enfriado acerca de las tradiciones que nuestra iglesia nos ha enseñado por los siglos de los siglos, esa luz sagrada de Jesús nos retotrae y nos habla profundo a la conciencia; sí, escuchamos el murmullo suave del Espíiritu Santo que nos llama sino a la reflexión, para principiar, al recuerdo de aquellas experiencias maravillosas que tuvimos junto a los pies de Jesús en el Sagrario y a los de María, madre de abundante amor por nosotros.

    El bautismo, pues, no es borrado ni lo será nunca jamás de nuestra conciencia.

    Es por el bautismo que no podemos dejar de caminar con Cristo Jesús; por que andamos con El es que los sufrimientos acaecidos a nuestra vida son tomados con absoluta resignación pero al mismo tiempo con la confianza de que tenemos un Salvador que, como a Pedro, no lo dejó que se hundiera cuando clamó por auxilio cuando se creía ahogar en aquel inmenso mar.

    El inmenso mar por el que nosotros ahora en nuestra actualidad nos parece que también nos ahoga surge del mundo con la representación espantosa de un monstruo que nos amenzada constantemente.

    Pero Cristo Jesús en ningún momento ha dejado de ser quien es. El Hijo del Hombre, el Creador del Universo y cuanto habita en él; el Salvador del mundo.

    El es ese Alguien a quien debemos seguir siempre, sin duda. Porque es El quien busca a sus ovejas y las encuentra, las retoma, les vuelve a enseñar el camino no importando tan lejos hubiesen estado fuera de su redil.

    A Dios Jesús nada se le escapa ni siquiera el día aquél de nuestro bautismo porque ese fue el día bendito en el que imprimió su voz para que recordaramos su voz cuando en El desierto nos volviera a llamar. A partir de ese entonces fuimos llamados a ser santos. Amén.

    Mariabelem

    Comentario por Elizabeth Paz Ligorria/Mariabelem | marzo 3, 2009 | Responder

  2. Me pueden hacer favor de enviarme el comentario
    de Aparecida de primera parte del n. 20 al 40.

    Comentario por ANGEL ROJAS GTZ | abril 16, 2009 | Responder


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