Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 278

En el proceso de formación de los discípulos se destacan los aspectos de encuentro con Jesucristo, Conversión, Discipulado, Comunión y Misión. Claro que no se deben entender como momentos separados, desconectado el uno del otro, sino como dimensiones de un mismo caminar, efectos de una misma respuesta, frutos de una misma experiencia que tiene su origen en el encuentro con Jesucristo.

Toda persona se plantea en su vida las grandes cuestiones existenciales, tarde o temprano se tienen que responder en primera persona, no se pueden ignorar durante mucho tiempo y tampoco se pueden dejar sin respuesta. En primer lugar nos enfrentamos al sentido de la vida: ¿por qué vivimos?, ¿para qué vivimos?, ¿qué sentido tiene lo que hacemos?, ¿hay algo después de esta vida?

Quien ha crecido en la fe cristiana ha encontrado en la enseñanza revelada por Dios, un respuesta segura, que no depende de la sabiduría humana, sino que es algo recibido como revelación del Dios creador, quien se ha comunicado con el hombre, que en Jesucristo, el Verbo encarnado, ha mostrado el gran amor para cada persona y la Iglesia ha nacido para continuar con esta misión de mostrar a todo hombre y mujer la respuesta cristiana, y para  que vivan en comunión con Jesucristo. Y a cada uno de nosotros, llegada la edad y recibida una formación, se nos ha pedido de dar esta respuesta de fe consciente y libremente: Creo en Dios Padre, en Jesucristo, en el Espíritu Santo…

Quien no ha recibido esta fe, probablemente tendrá sus razones o motivos para vivir. Pero no bastan las fuerzas humanas para salvarse y llegar a una vida plena. El hombre está necesitado de redención, de perdón y de modo particular del amor de Dios.

De parte nuestra tenemos la responsabilidad de mostrar que sea con nuestra vida -testimonio-, sea con la palabra -evangelización- de modo personal o comunitario que quien ha encontrado a Jesucristo ha encontrado un tesoro, que  Él sale en busca de toda persona, que no quiere que ninguno se pierda… Todo esto brota de nuestra adhesión a Jesucristo, de aquella elección divina de quien nos ha amado tanto de dar su propia vida, de aquel encuentro en la fe que se vigoriza en los sacramentos, de la respuesta de amor que nos lleva a amar al prójimo. Quien cree en Jesucristo, busca vivir según Él lo ha enseñado.

febrero 2, 2009 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , ,

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