Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario 256-257

Recordando los numerales anteriores, hemos comentado que encontramos a Jesucristo en la Iglesia, en la Sagrada Escritura, en los sacramentos, particularmente en la Eucaristía. Ahora nos queda por comentar que también se hace presente en la comunidad creyente, ‘allí donde hay dos o tres’. Jesús había prometido a sus discípulos que iba a estar siempre con ellos. Y lo hemos experimentado que así es. Él vive con nosotros.

Un discípulo del Señor vive su existencia unido a una comunidad, que se convierte en su nueva familia: la familia cristiana. Desde que Jesucristo llamó a sus discípulos, éstos comenzaron a vivir de un modo que ha llegado hasta nosotros: en comunidad. Vivir en comunidad significa ayudarse unos a otros a crecer en la fe, a sostenerse mutuamente en las dificultades, empeñarse en vivir según los valores del Reino. Significa reconocer que la comunidad es importante para mí. Que no soy un creyente aislado, sino que pertenezco a una comunidad viva, fraterna, y solidaria. La fuente y vitalidad de una comunidad se encuentra en la Palabra y la Eucaristía. Una comunidad es por ejemplo la parroquia, pero ésta a su vez, puede tener muchas ‘pequeñas comunidades’, no importa el número, ni la edad, ni el lugar: nos reunimos para compartir nuestra fe y retomar nuestro compromiso.

Consecuencia de esta comunidad es que el interés mutuo. De ahí la necesidad de estar atentos, especialmente a los más débiles: pobres, afligidos, enfermos. En ellos también está Jesucristo. Qué claras son las palabras sobre el juicio final: ‘cada vez que lo hicieron con uno de éstos más pequeños, conmigo lo hicieron’. Es la llave para entrar en el Reino de los cielos. ¿Por qué es así tan importante? Diría que en estas ‘obras de caridad’ se pone de manifiesta lo específicamente cristiano: el amor al prójimo que nace del acoger el don de Dios. Es imitar la misericordia de Dios en nuestras vidas. Es acercarnos a aquel gesto de Jesucristo en la Última Cena: le lavó los pies a sus discípulos, y les dijo: ‘hagan ustedes lo mismo’. Una vez más se nos recuerda: no basta con decir ‘Señor, Señor’.

noviembre 23, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , ,

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