Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 250 253

Encontramos a Jesucristo en la Sagrada Liturgia. Es necesario descubrir en la sagrada Liturgia la dimensión de ‘encuentro’, no sólo entre los ‘hermanos’ sino principalmente con el Señor. Conviene tener presente que cada asamblea litúrgica celebra el misterio pascual de Jesucristo, la comunidad se reúne en torno Su presencia, al misterio Pascual. La Sagrada Liturgia es, ante todo, una acción ‘sagrada’, que tiene como autor a Jesucristo. Así como en el Antiguo Testamento Dios convocaba a su pueblo, así también en el tiempo de la Iglesia, Él continúa llamando-convocando al nuevo pueblo de Dios para que ofrezca el ‘sacrificio agradable’, a gloria de Dios y salvación de los hombres.

Se puede decir que el corazón de la sagrada liturgia lo constituye la celebración de la Eucaristía. De ahí el lugar central que tiene y debe tener en la vida de todo cristiano: Jesús al centro, la Eucaristía como fundamento de todo el vivir cristiano. No es posible vivir sin la Eucaristía, no es posible ser un auténtico creyente el Jesucristo ‘creer’ en su presencia Eucarística. En la Eucaristía encontramos a Jesús; si estamos en comunión con Él podemos caminar cada día con la fuerza de aquel alimento, esta celebración nos da la posibilidad de crecer en la fe y vivir de la fe celebrada.

De la centralidad de la Eucaristía se desprende la centralidad del Domingo, el día del Señor. El Domingo tiene como centro a Jesucristo Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte; Cristo Resucitado que va al encuentro de sus discípulos y se reúne con ellos, vuelve a hacer la ‘fracción del Pan’; el Domingo nos hace entrar en la dinámica de la Pascua, nos hace participar de sus frutos. La alegría que tuvieron los apóstoles al ver al Señor, le hizo comprender su entrega en la cruz y su participación en la misión. Quien pierde el sentido del Domingo, pierde la dimensión fundamental de su vida. De aquí la insistencia de la Iglesia, en recordarnos que el Domingo nos es un día cualquiera, es el día más importante.

Siendo más concretos, un discípulo no podrá ser un misionero si no pone al centro de su tiempo el Domingo, y como centro de este día la celebración de la Eucaristía. En los lugares donde no se pueda celebrar por falta de sacerdotes, la comunidad está llamada a reunirse con el mismo sentido, a la escucha de su Palabra, y si es posible, a recibir la sagrada Eucaristía. Oremos por las vocaciones.

noviembre 9, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , ,

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: