Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 235-239

Los últimos numerales de este capítulo se dedican al diálogo interreligioso, es decir, la relación con los creyentes de otras religiones monoteístas, que creen en ‘un sólo’ Dios. Normalmente se reconocen como religiones monoteístas: el judaísmo y el islam. Se pueden considerar monoteístas algunos prácticas de pueblos autóctonos  latinoamericanos.

Jesucristo nació en el seno del pueblo judío, vivió según las tradiciones de sus padres, anunció el cumplimiento de las promesas de Dios –el Dios de Abraham, Isaac y Jacob- y con su Cuerpo y Sangre selló la Nueva Alianza, en donde todo hombre está llamado a entrar en Comunión con el Padre, por Jesucristo en el Espiritu Santo.  Los primeros discípulos del Señor fueron judíos, luego se abrieron a la fe en Jesucristo otros pueblos. No cabe duda que con el pueblo judío hay mucho elementos en común – por ejemplo, casi todo el Antiguo Testamento-. Son nuestros ‘hermanos mayores’ como decía Juan Pablo II.

Luego tenemos el Islam, quienes creen en un solo Dios. Se guían según el Corán. Geográficamente son mayoría casi absoluta en muchos países asiáticos. Sin embargo también están presentes en diversos países occidentales, donde tienen una presencia notable. No hay que aceptar generalizaciones cuando se les etiqueta de ‘fundamentalistas’, un pequeña parte quiere imponerse a la fuerza, por el terrorismo, pero esto es una desviación religiosa, no es algo positivo. Es cierto que los católicos que viven en países de mayoría islámica sufren diversas restricciones o amenazas y muchas veces se les exige un testimonio heróico.  A pesar de todo, la actitud nuestra debe ser de diálogo.

El diálgo interreligioso no pone  en duda la  centralidad y unicidad del ‘plan de salvación’ de Dios, quien ‘quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocimiento de la Verdad’; Dios quiere reunir a toda la humanidad como una sola familia, puesto que a todos los ha creado a su ‘imagen y semejanza’; por esto en ‘la plenitud de los tiempos envió a su Hijo’, y Jesucristo confió ‘su’ misión a los apóstoles para que anunciaran a todos los puebos la salvación y el perdón de los pecados. Este plan salvífico de Dios es lo que mueve a la Iglesia a estar en continua misión, en continuo anuncio de la Buena Nueva y en diálgo con los creyentes de otras religiones. Anuncio y diálogo no pueden faltar en la vida y mentalidad de un discípulo misionero.

octubre 6, 2008 - Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , ,

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