Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 209-212

Llega el momento de comentar la ‘identidad y misión’ de los laicos. Estos numerales que van del 209-215 merecen ser leídos, releídos, meditados y estudiados continuamente por los laicos. Existe una Exhortación postsinodal que lleva por títulos “Los fieles laicos” allí encontramos una exposición completa y detallada de la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. También podemos completar con una lectura del Catecismo o el Compendio en aquello que se refiere a los laicos. Por material a disposición creo que no hay mayores dificultades.

Por ejemplo, la síntesis que hace el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica:

188. ¿Cuál es la vocación de los fieles laicos? Los fieles laicos tienen como vocación propia la de buscar el Reino de Dios, iluminando y ordenando las realidades temporales según Dios. Responden así a la llamada a la santidad y al apostolado, que se dirige a todos los bautizados

La frase que se recuerda del Documento de Puebla, es ilustrativa: “hombres de la Iglesia en el corazón del mundo, y hombres del mundo en el corazón de la Iglesia”. Las dos dimensiones vividas sin fracturas: el ser hombres y mujeres de la Iglesia, con todo lo que esto implica, y también, ser hombres y mujeres del mundo con todas las responsabilidades.

Lo afirmó el Concilio Vaticano II, que un cristiano no puede ignorar o descuidar sus responsabilidades que tiene como ciudadano de este mundo sin poner en peligro su salvación eterna. Tener una clara comprensión de las realidades temporales ayuda a dar una respuesta adecuada a las diferentes realidades del día a día. Ni ruptura, ni oposición sino distinción. De un laico se espera que sepa compaginar su vida como ‘cristiano ciudadano’.

Gaudium et spes n. 39: “Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien aliviar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios”.

Y en el n. 40: “Esta compenetración de la ciudad terrena y de la ciudad eterna sólo puede percibirse por la fe; más aún, es un misterio permanente de la historia humana que se ve perturbado por el pecado hasta la plena revelación de la claridad de los hijos de Dios. Al buscar su propio fin de salvación, la Iglesia no sólo comunica la vida divina al hombre, sino que además difunde sobre el universo mundo, en cierto modo, el reflejo de su luz, sobre todo curando y elevando la dignidad de la persona, consolidando la firmeza de la sociedad y dotando a la actividad diaria de la humanidad de un sentido y de una significación mucho más profundos. Cree la Iglesia que de esta manera, por medio de sus hijos y por medio de su entera comunidad, puede ofrecer gran ayuda para dar un sentido más humano al hombre a su historia”.

septiembre 6, 2008 - Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , ,

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