Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 178-180

Después de exponer el lugar y la misión de la parroquia en el camino de formación de los “discípulos misioneros”, y después de definir la parroquia como “comunidad de comunidades” ahora nos presenta un tipo de esas comunidades: “las Comunidades Eclesiales de Base” (CEBs), que en América Latina han “ayudado a formar cristianos comprometidos con su fe”.

Probablemente algunos han escuchado hablar de las Comunidades Eclesiales de Base en un sentido negativo, como algo que está fuera de la comunión eclesial, o se les suele aplicar “etiquetas” que brotan de su desconocimiento. Hace más de cuarenta años se reconoció su importancia –en Medellín– como una “célula inicial”, más tarde –Puebla– habló de los frutos que habían aportado, aunque también señaló los errores de alguno de sus miembros al salirse de la comunión eclesial.

¿En qué se fundan las CEBs?, ¿Cuál es su inspiración?, ¿A qué responden? “Ellas recogen la experiencia de las primeras comunidades, como están descritas en los Hechos de los apóstoles. ¿Van por su cuenta? No pues ellas tienen la Palabra de Dios como fuente de su espiritualidad y la orientación de sus Pastores como guía que asegura la comunión eclesial”. Quien lee Hechos de los Apóstoles y medita la vida de aquellos primeros cristianos, se da cuenta que “eran asiduos a la oración, a la enseñanza de los apóstoles, a la fracción del pan y a la convivencia”, “cada día se reunían en el templo y partían el pan en sus casas”, “tenían un solo corazón y una sola alma”… todo esto lleva plantearse la vida cristiana de un modo más profundo. La Eucaristía del Domingo es esencial, y un día a la semana se reúnen para reflexionar la Palabra de Dios. En la medida que se conoce la Palabra se invita a vivir y actuar en consecuencia. Y así como entre los primeros cristianos había temor de dar la vida por el Señor, así muchos de los miembros de estas comunidades han llegado hasta derramar la sangre por el Señor.

A este breve esquema inicial, hay que añadir la diversidad de situaciones en que se han desarrollado las CEBs. No se trata de un esquema rígido, la meta es vivir mejor la vida cristiana. Hay parroquias donde han dado más frutos que en otras; de un país a otro pueden tener diferencias grandes. Algunos han preparado materiales que ayudan a orientar el trabajo e insertarlos en el quehacer parroquial o diocesano. Recordemos que todo esto tiene lugar dentro de la comunión eclesial, sólo así pueden dar frutos y enriquecer a la Iglesia. Del conocimiento de la Palabra de Dios se pasa al conocimiento del Magisterio de la Iglesia, auténtico intérprete de la Palabra divina. Quien esté interesado en conocer un poco más, puedo dejar un material para descargarlo.

Junto a las CEBs hay otras “Pequeñas Comunidades” que dependen directamente del trabajo pastoral parroquial. Son aquellas comunidades que surgen de la misión en los diversos sectores de la parroquia, se reúnen semanalmente, hay coordinadores que preparan las catequesis bajo la guía del párroco. Con el tiempo los miembros de las comunidades realizan diversos ministerios laicales en la propia parroquia. De este modo nos encontramos “pequeñas comunidades” de adultos, de jóvenes, de matrimonios…

En lo personal, he participado durante muchos años en la “pequeña comunidad” de mi barrio en mi parroquia, y puedo asegurar que me ayudó a crecer en la fe.

agosto 2, 2008 - Posted by | IGLESIA | , , , , ,

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