Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 168-169

Estos dos numerales son claves para entender la misión en el ámbito de nuestras diócesis. Este Documento presenta líneas de acción pastoral para las diócesis de América Latina, haciendo énfasis en la misión de cada bautizado.

Si nos preguntamos: ¿dónde debemos comenzar con la misión?, ¿Cuál es mi territorio de msión? La respuesta que obtenemos de los anteriores numerales es: en la propia diócesis. Es necesario “robustecer la conciencia misionera” de la diócesis, que se traduce en anunciar a Jesucristo a aquellos que todavía no creen. No basta con identificar a un grupo, hay que tener la audacia de llegar hasta ellos. La otra acción tiene que ver con los bautizados que se han quedado al margen de las comunidades cristianas. En este sector quizá son muchos los que podemos reconocer.

Con los bautizados que no han seguido su camino de crecimiento en la fe, sino que por razones diversas sólo llegan a la Iglesia “cuando les nace o sienten necesidad”, “cuando algún familiar recibe algún sacramento o se muere”, “por alguna devoción particular”… pero sin llegar a tomarse en serio la vida cristiana, para todos ellos se abren  las diversas iniciativas de la “Nueva Evangelización”. Cuando superemos esta tarea, que no es nada fácil, podremos esperar mejores frutos.

Se trata, por tanto, de “comunicar vida al propio territorio”.  Una diócesis donde cada uno pueda sentirse llamado a vivir su vocación cristiana, urgido a trasmitir la fe recibida y alentado por su misma Iglesia particular. Este encargo de “comunicar vida” puede hacerse de muchas maneras. Las iniciativas personales pueden dar mucho fruto y deben llevarse adelante. Pero no conviene olvidar que si hay “un proyecto”, “un plan diocesano”, “una pastoral orgánica”, “un plan pastoral”, “un lineamento diocesano” o como quiera llamárselo, éste merece ser atendido y apoyado. A esto se le llama pastoral de conjunto, donde se sigue un camino propuesto dentro de la diócesis.

Un ejemplo lo tenemos en el “Plan Pastoral Arquidiocesano” (de San Salvador, que es el que conozco) allí vienen presentadas las diversas realidades que se necesitan atender en esta arquidócesis: un diagnóstico de la realidad, un marco eclesial, unas prioridades pastorales (familia, jóvenes, vocaciones) para que las parroquias lo desarrollen y apliquen en sus realidades concretas. En el actual Plan ya se tenía en cuenta la necesidad de llegar a ser una “comunidad misionera”. Ejemplos similares existen en otras diócesis.

La pastoral Orgánica supone que las diversas realidades presentes dentro de la diócesis enfocan sus prioridades en una dirección. Es  necesario integrarse activamente en la pastoral orgánica de cada diócesis. Así concretamos la comunión y la misión. ¿Estamos dispuestos a “conocer” si en nuestra diócesis existe un plan pastoral para apoyarlo?

julio 17, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , ,

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