Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 149-153

¿Qué lugar tiene el Espíritu Santo en la misión de la Iglesia, en la vida de los discípulos misioneros?

En primer lugar tenemos que decir que la revelación del Espíritu Santo es progresiva, se le conoce en la medida que se conoce la misión de Jesucristo. El Espíritu Santo existe desde siempre, es el Amor del Padre y del Hijo; prepara la venida del Salvador, y acompaña en todo momento la existencia terrena de Jesús.

Hay momentos especiales en que el Espíritu Santo sea hace más “visible”: en el bautismo del Señor en el Jordán.  Había llegado el momento de pasar de la “vida oculta” a la “vida pública”, o sea de hacer visible la misión para la que se había venido.

Conocemos al Espíritu Santo por Jesucristo. Esta revelación se hace más intensa en la medida que Jesús con sus discípulos “suben a Jerusalén”. Jesús les anuncia a los discípulos que serán “revestidos” por la fuerza de lo alto, que les “llevará” a la verdad completa.

Pero previo a que los discípulos puedan “recibir” al Espíritu Santo, tiene que pasar algo que ellos todavía no comprenden: “es necesario que yo me vaya”. Sabemos que Jesús está hablando de su Pasión, Muerte y Resurrección. Solamente después de la Pascua viene el Espíritu Santo, como gran fruto de la Cruz.

Visiblemente se cumple la promesa de Jesús “cincuenta días después de la Pascua”, es decir, durante la fiesta de Pentecostés. Allí, de un modo totalmente nuevo, irrumpe el Espíritu en aquellos que habían acompañada a Jesús desde su bautismo hasta Jerusalén, y se convierten de este modo, en sus testigos.

Con Pentecostés comienza el camino visible e histórico de lo que llamamos “Iglesia”. Aquellos discípulos se convierten ahora en “testigos”, son partícipes de la misma misión de Jesucristo. Y a medida que la comunidad de los creyentes va creciendo, así surgen los diversos carismas, ministerios y oficios. El Espíritu Santo no deja de suscitar en medio de la comunidad hombres y mujeres que con su vida enriquecen la vida de la comunidad. El Espíritu Santo siempre acompaña a la Iglesia, realiza en ella la unidad, la comunión y la misión.

junio 21, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , ,

1 comentario »

  1. Gracias por el comentario, esta interesante. estoy interesada principalmente en el capitulo 6 de Aparecida.

    Agradeceria si me ayudan

    Clara Luz

    Comentario por Clara Luz de Siliezar | septiembre 8, 2008 | Responder


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