Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

DOMINGO XI DEL TIEMPO ORDINARIO

Las lecturas propuestas para este domingo XI del Tiempo Ordinario, Ciclo A, son las siguientes: Ex 19, 2-6; Sal 99; Rom 5,6-11; Mt 9,36-38; 10,1-8

Serán para mí un reino de sacerdote y una nación consagrada. La primera lectura viene a ser un alto en el camino por el desierto, y una explicación del sentido de la liberación de Egipto: una elección de Dios. Ahora se trata que los israelitas den una respuesta consciente y quieran vivir según los mandamientos de Dios. Cada uno de nosotros debemos renovar las promesas bautismales de vivir para Dios, como “un reino de sacerdotes y nación santa”. Esto comporta vivir, no “solo cumplir”, los mandamientos.

El Señor es nuestro Dios, y nosotros su pueblo. Este salmo es una invitación a la alabanza universal al Señor, porque nos ha creado y somos sus criaturas. “Reconozcamos que el Señor es Dios“, “sirvamos al Señor con alegría“: estas dos breves frases del salmo nos llevan a recordar la señoría de Dios en nuestra vida, y que servir al Señor debe ser motivo de alegría.

Si la muerte de Cristo nos reconcilió con Dios, mucho más nos reconciliará su vida. Un breve resumen del significado de la redención obrada por Jesucristo: no puede ser otra cosa que una manifestación del amor de Dios. “Cuando todavía éramos pecadores“: ahora la situación del bautizado es otra, ha recibido el perdón de sus pecados y ha entrado a formar parte del Cuerpo de Cristo por medio del Espíritu Santo. Quien se mantenga en esta comunión debe estar seguro de la ayuda del Señor.

Jesús envió a sus doce apóstoles con instrucciones. La mirada de Jesús llega al fondo de las personas, las mira y sabe que andan sin rumbo ni dirección, en pocas palabras “como ovejas que no tienen pastor”. “Rueguen al dueño de la mies” este es el camino propuesto por el Señor: orar para que el Señor suscite “trabajadores para sus campos“. La llamada de Dios siempre es un misterio, pero por otro tenemos respuesta humana: Dios llama, sí, pero si no hay quien responda afirmativamente, no tendremos trabajadores en la viña. Oremos insistentemente, y pongamos los medios, para que esta voz resuene en los jóvenes. De ellos, el Señor llamará, como lo hizo con Pedro, Santiago, Juan…

junio 15, 2008 - Posted by | DISCÍPULOS, LITURGIA | , , ,

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