Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 136-142

Una vez que Jesús ha llamado  y escogido a sus discípulos para que le sigan, sabiendo que se trata de un llamado totalmente nuevo y distinto del que hacían los maestros de aquel tiempo, les va revelando progresivamente el misterio de su Persona: es el Hijo del Padre.

Después de vivir con Jesús durante unos tres años, escuchar sus predicaciones que llegaban al corazón, ver los milagros que realizaba, acompañarlo en sus continuos viajes, verlo orar tan frecuentemente, su cercanía hacia los pecadores, los pobres, los marginados, los pequeños, los enfermos; su modo de enseñar, de hablar, de vivir era algo que a los discípulos les hacía reflexionar: “La admiración por la persona de Jesús, su llamada y su mirada de amor”.

De aquí surge la respuesta: una respuesta consciente y libre, una determinación a seguirlo, una adhesión a su Persona, y por consiguiente a su misión.

Este es el segundo momento que representa la respuesta del discípulo: las palabras de Jesús fueron: “Sígueme” ahora responde el discípulo y esta respuesta es vital, afecta toda la esfera del discípulo. Se plantea su vida a partir de esta nueva amistad: la de Jesucristo.

En ocasiones esta respuesta en el Evangelio está como escondida: “lo siguió“, “dejó todo“; otras veces también está la negación: “se fue triste“, “le suplicaron que se fuera“…

Quien dice: “te seguiré” compromete su vida presente y futura. “Es un “sí” que compromete radicalmente la libertad del discípulo a entregarse a Jesucristo, Camino, Verdad y Vida“. Te seguiré quiere decir estar dispuestos a “identificarse” con el Maestro, querer llegar a tener la misma “identidad” de Jesucristo.

También para nosotros, el seguimiento de Jesús, como discípulos suyos, miembros de la misma Iglesia, supone comprometer nuestra vida y aprender de la vida de Jesucristo Camino, Verdad y Vida. Sencillamente no podemos seguir “cualquier camino”, ni debemos temer a la verdad, ni aferrarnos a nuestro modo de concebir la “vida”.

¿Qué significa para un discípulo creer en Jesús Camino, Verdad y Vida? Camino: abrirse a su misterio de salvación para que seamos hijos suyos y hermanos unos de otros; Verdad: renunciar a nuestras mentiras y propias ambiciones; Vida: abrazar su plan de amor y entregarnos para que otros “tengan vida en Él”.

En el proceso de identificación con el Maestro, la Eucaristía ocupa un lugar central, es la gran transformación que realiza desde el interior que tiene su reflejo en el exterior. La Eucaristía es Cristo en mí, y yo en Cristo.

junio 15, 2008 - Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , , , , ,

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