Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 129-135

Las presentes consideraciones  de Aparecida  se centran en la vocación a la santidad de los discípulos misioneros. Este es el marco amplio donde se sitúan aspectos esenciales de la vida cristiana: la llamada al seguimiento de Jesucristo, la configuración con el Maestro, el envío para anunciar el Evangelio y cómo todo esto es posible porque lo anima el Espíritu Santo.

Es de una centralidad enorme, la convicción que el discípulo de Jesucristo está llamado a la santidad. Esta es la clave para entender todo lo demás, desde esta perspectiva se debe entender el caminar cristiano. La meta a la que debe llegar es la santidad. En el Concilio Vaticano II se resaltó esta dimensión: la llamada universal a la santidad. Más recientemente, un documento programático  de Juan Pablo II lo vuelve a proponer a toda la Iglesia, – Nuevo Milenio Ineunte–  caminar desde  Cristo, “la perspectiva en la que debe situarse el camino pastoral es el de la santidad” (n.30).

Una vez señalada la meta – la santidad- ahora se nos van a señalar los caminos para llegar a ella. Esta gran llamada se compone de otras “llamadas”, como lo veremos a continuación.

La primera afirmación que encontramos es: Dios Padre sale de sí para llamarnos a participar de su vida y de su gloria. Todo el sentido del auto revelarse de Dios, la primera manifestación la encontramos  en la creación, luego en un pueblo determinado, y en la plenitud de los tiempos en su Hijo Jesucristo, apunta a: poder participar de su vida y de su gloria. Por esto se afirma que estamos llamados a la santidad, puesto que Dios es Santo, -el tres veces Santo, “mi Padre es Santo”- participar de su vida, quiere decir participar de su santidad. Dios Padre no sólo ha creado al hombre a su imagen y semejanza, también le quiere dar algo más; no sólo le dio un espíritu para que sea un ser viviente, sino para que pueda estar en comunión con Él.  Toda la misión de Nuestro Señor se encamina a esto: que la Vida suya, la puedan tener también sus discípulos.

Ya tendremos oportunidad para comentar más detenidamente este aspecto de la vida de los discípulos con Cristo. De momento sólo quiero decir, que ser discípulo es entrar en la esfera, en la vida del Señor. Y de ahora en adelante, podemos sustituir “discípulo” por nuestro nombre.

junio 12, 2008 - Posted by | DISCÍPULOS, IGLESIA | , , , ,

1 comentario »

  1. Primeramente deseo muchas felicidades y bendiciones en este año nuevo, ademas les felicito por el trabajo que realizan.
    pues yo le pediría que me ayuden sobre el tema:
    releer a san Pablo desde Aparecida.
    se lo agradezco de todo corazón
    gracias

    Comentario por elva | enero 2, 2009 | Responder


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