Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 104-113

Esta primera parte presenta de modo sintético aquello que la revelación cristiana aporta como “buena nueva”. En primer lugar la “buena nueva de la dignidad humana”: cómo a la luz de Jesucristo se puede descubrir el “misterio de la creatura humana”, en el “origen” de la dignidad de toda persona humana se encuentra la bondad de un Dios creador. Es importante reconocer que Dios ha querido que el hombre pueda realizar una actividad en la creación: lo ha dotado de inteligencia y voluntad, lo ha creado a su imagen y semejanza. Así como es verdad que el pecado ha entrado en el mundo, también se debe reconocer que la redención ha sido realizada por Jesucristo, y el hombre tiene la puerta abierta a la comunión con Dios Padre.

Al preguntarnos: ¿Cómo debemos vivir la vida? encontramos diversidad de respuestas, que se sintetizan en algunas modos concretos: “la vida no tiene sentido”, “no hay esperanza”, “basta con las cosas materiales”, “busca sólo el placer”, “preocúpate sólo de ti mismo”, “triunfa sobre los demás”, “que no te importen los demás”… ante estas propuestas ilusorias, egoístas, superficiales, irresponsables, se proclama “el Evangelio de la Vida“: en Jesucristo se nos descubre el sentido último de nuestra existencia: Dios ama de tal modo al hombre que le promete “Vendremos a él y viviremos en él” (Jn 14, 23),  Jesús nos ofrece la resurrección y la vida eterna en la que Dios será todo en todos (cf. 1Cor 15, 28), presenta la vida en Dios como valor supremo “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo, si pierde su vida?” (Mc 8, 36), Jesús propone entregar la vida para ganarla, porque “quien aprecie su vida terrena, la perderá” (Jn 12, 25), “uno es su maestro, y todos ustedes son hermanos” (Mt 23, 8), Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano, “Yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud” (Jn 10, 10). Quien escucha, medita y profundiza en esta palabra se da cuenta que hay otro modo de vivir la vida.

Como conclusión se nos invita a reconocer que “la propia vocación, la propia libertad y la propia originalidad son dones de Dios para la plenitud y el servicio del mundo“.

mayo 30, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , , , ,

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