Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 74-82

La situación socio-política en América Latina viene presentada en términos de consolidación de procesos democráticos. Y al mismo tiempo viene señalado un camino a seguir: pasar de una democracia puramente formal a una democracia participativa, basada en la promoción de los derechos humanos.

Es necesario que más ciudadanos tomen conciencia de su rol en la vida de un país o de una sociedad democrática. A veces se tiene miedo de participar, otras veces se piensa que no hay nada que hacer. Pero todo esto no contribuya a un desarrollo político de los pueblos.

Participar en la vida política debe ser algo normal, una exigencia del bien común, un deber de ciudadanos responsables. Si muchos ciudadanos abdican de su deber de participar en la vida pública” podemos decir que se vuelven cómplices de los que otros hacen, proponen, aprueban. Omisiones al día. No basta con dar el voto el día de las elecciones y quedarse tranquilos.

Los “buenos católicos” se quedan al margen de muchas formas de participación. Quizá tenemos recordar y animar a tener más presencia en la vida civil. Los partidos políticos son modos concretos de estar presente, otras son las diferentes asociaciones, agrupaciones, entidades civiles, ONGs… Si una persona se guía por los criterios del Evangelio, por el bien común, por el respeto y promoción de los derechos humanos, tiene algo importante que ofrecer, proponer, luchar.

Quizá conviene recordar aquellas palabras de Jesús donde dice “los hijos de este mundo son más listos que los hijos de la luz“, hace falta tomar conciencia que los laicos, tienen como lugar propio de su vocación el transformar las realidades temporales. Aquí hay una gran tarea a la cual no se puede, o mejor, no se debería renunciar. Muchos se ocupan de cuestiones técnicas, científicas, empresariales y está muy bien. Pero no se debe olvidar  que es necesario tener presencia en la vida social, comenzando desde los lugares donde cada uno vive: las comités o directivas de vecinos, de los barrios, colonias, urbanizaciones, pueblos…

No es que sea un campo fácil. Pero se puede aportar mucho. La historia de nuestros pueblos ha estado marcada por muchas contradicciones, y mientras no se sienta un verdadero interés por dar la cara, por proponer un liderazgo, podemos estar seguro que “otros” sí lo harán.

Así como tenemos que tener muy clara la dimensión trascendente de nuestra vocación cristiana, no por eso tiene que disminuir el interés por los asuntos temporales: “Dad al césar lo que es del césar, y a Dios  lo que es de Dios“. Los lectores  estarán de acuerdo que aquí hay una gran tarea, no sólo en El Salvador, Colombia, México, Ecuador… sino en todo el continente.

mayo 3, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , ,

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