Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 60-73

Situación económica. Un elemento que está en clara referencia con la economía es la “globalización”, y hasta cierto punto, el aspecto económico es lo más conocido y extendido de la globalización.

Aquí nos podríamos preguntar, ¿qué han dicho los obispos sobre la globalización?, o ¿cuál es la visión que se tiene de ella?  Yo diría que no se puede tener una idea completa de qué cosa sea la globalización, puesto que es una realidad que está en estos momentos desarrollándose todavía. Es evidente que no es una realidad unidimensional, tiene aspectos positivos y negativos.

Pero puede describirse, y así viene presentado en el documento, como un fenómeno de “relaciones de nivel planetario”, un “logro de la familia humana”, que comporta el “riesgo de monopolios y de convertir el lucro en el valor supremo”.

Ante esta concepción de la globalización, la Iglesia propone ir más lejos, de ampliar  el sentido de la globalización, y desde años presenta la propuesta de globalizar la solidaridad, la justicia y el respeto a los derechos humanos.

Son diversas las realidades que tienen que ver con la globalización. Aquí hemos podido leer algunos de los frutos de poner “el lucro como valor supremo” y las huellas que deja tras de sí en un continente como el nuestro, donde es difícil encontrar países con economías estables.

Hay una cuestión todavía más profunda, a mi modo de ver, ¿quiénes son los que hacen posible la globalización? Viene facilitado por las nuevas tecnologías y modos de comunicarse. Pero de fondo nos encontramos con el sujeto de estas actividades: la persona humana. Hombres y mujeres que hacen posible este conjunto de relaciones. Como en toda realidad humana conviene considerar al que realiza tal actividad. Conviene recordar que las acciones de cada uno son las que van forjando la sociedad en que vivimos. Con el trabajo cotidiano, con las iniciativas en este gran campo.

Si aquí se apela al sentido ético de la globalización, quiere decir que ésta debe ponerse al servicio de la persona humana. Ésta guía es la que ofrece la Iglesia: dar a la persona la prioridad, no tergiversar el valor de cada hombre o mujer, que la sociedad en su conjunto pueda permitir el desarrollo de sus miembros. Esta parte de la enseñanza de la Iglesia la encontramos en la llamada “Doctrina Social de la Iglesia” donde encontramos los principios y criterios de acción que se desprenden del evangelio y de la tradición cristiana. Lastimosamente pocos son los que conocen esta parte de la enseñanza social. No son recetas, son principios que iluminan el actuar de los cristianos.

No podemos esperar una “respuesta” sobre el modo de “hacer” la globalización. Esto es un campo de las ciencias humanas, de la economía por ejemplo. Y yendo  a fondo, esto es un campo de trabajo propio de los laicos, que están en medio de todos los afanes sociales.

Si la lectura de esta parte no nos mueve a hacer la parte que nos corresponde sea cultural, económica, política… no podemos quejarnos que la situación siga como hasta el momento. Quien se ha detenido a leer esta parte, 60-73, puede darse cuenta de los grandes retos que supone la globalización, a nivel personal, social y de país. Algunos por la situación personal tienen la posibilidad de interactuar más en este campo. De cada uno la Iglesia de América Latina espera una respuesta. Y es muy importante tomar conciencia de esto.

abril 29, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , , , ,

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