Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 43-51

Una mirada a la “situación sociocultural” y una valoración sobre esta realidad. “Vivimos un cambio de época cuyo nivel más profundo es el cultural” esta frase puede servirnos para comprender esta parte del Documento, y ayuda a situarnos dentro de lo que aquí se señala.

¿Qué es la cultura?, ¿Qué elementos la conforman?, ¿la cultura es algo estable o abierta a los cambios?, ¿Qué es una imposición cultural o una cultura artificial? Como en otro momento se ha dicho, el Documento de Aparecida no pretende ser un estudio sociológico, o un análisis de todos los factores socioculturales de nuestro tiempo, más bien, ofrece una valoración de la época actual, a la luz de una visión cristiana, a la luz de la fe recibida, que ha sido capaz de orientar y transformar la vida de nuestros pueblos.

Lo que hoy es patente y generalizado es la influencia siempre mayor de la ciencia y de la técnica en la vida de los pueblos. Esto ha hecho posible el desarrollo muchos instrumentos, y de modo especial de los medios de comunicación. A través de estos nuevos instrumentos se transmite un modo de pensar, de ver la vida, la familia, el trabajo, el descanso, y se esconden otros aspectos no menos importantes.

Una invitación que se nos hace es a  detenernos a reflexionar sobre aquello que acontece a nuestro alrededor y tratar, en la medida de nuestras posibilidades, de responder a aquellas situaciones que aparecen como “nuevas” en nuestro entorno. Muchas veces vemos solamente los efectos, o cuando ya “todo mundo” da por “aceptada” una nueva realidad. La cultura se vive con la comunidad a la que pertenezco pero también es algo que cada uno la lleva consigo, la aumenta, la enriquece, la mejora, o lamentablemente un simple reflejo de la moda del momento.

Uno de los signos empobrecedores del presente es dejarse “cautivar por la apariencia”, por lo “superficial”, por la “lógica del espectáculo”, por aquello que no tiene peso, que no llena la vida, que en definitiva me pide la renuncia al sentido de la vida. No podemos caer en esta trampa. Vivir “sólo” el momento, sin plantearse la “unidad de mi vida”, de mi historia personal, de mi existencia, de las cosas fundamentales, lleva a “dejarse llevar por los vientos del momento”.

Ante esta propuesta la fe cristiana nos ofrece un sentido de vida, nos da una luz para cada momento de nuestra existencia, y nos descubre que la persona no puede realizarse plenamente, sino en la medida que se abre a la voz de Dios, al plan de Dios, al llamado en Jesucristo Camino, Verdad y Vida. Nos da una luz para nuestra existencia, para tener motivos firmes e inamovibles responder en cada circunstancia como hijo de Dios. Y nuestra cultura latinoamericana lleva la impronta mariana, de experimentar la presencia siempre cercana de la Mujer que se respondió con fidelidad. Esta fe es capaz de generar vida, fraternidad, alegría, unidad, concordia, comunión…

abril 20, 2008 - Posted by | IGLESIA | , ,

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