Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 39-42

Una de las primeras constataciones de nuestro tiempo actual: “Nuestras tradiciones culturales ya no se transmiten de una generación a otra con la misma fluidez que en el pasado”. América Latina comparte una misma herencia cultural, en muchos lugares se ha desarrollado una cultura, un modo de vivir, unas referencias que tienen sus raíces en la fe cristiana. Aquí no se refiere solamente a una religiosidad popular, sino a algo mucho más grande, algo que ha quedado plasmado en las Constituciones de nuestros países.

Pero el Documento señalar que hasta la experiencia religiosa, es decir, la trasmisión de la fe “resulta ahora igualmente difícil de transmitir” porque la familia  ha dejado de ser lugar del diálogo y de la solidaridad.

Es evidente que la familia “había sido uno de los vehículos más importantes de la transmisión de la fe”. Cada uno puede recordar dónde o de quién ha recibido un impulso y fuerza, empuje y sostén, para vivir su fe cristiana, y en mayor o menor medida nos encontraremos con la familia: nuestros padres, los abuelos, una tía, un tío, quién haya estado más cerca de nosotros… Durante muchos años, éste ha sido el cauce normal de la transmisión de la fe para la gran mayoría de cristianos. Luego fue la parroquia, una escuela, un colegio, una comunidad, una pastoral, un movimiento… pero de algo comenzamos, algo que fue nuestro hogar. Algunos podrán decir esto todavía se vive, y tienen razón, sólo que ahora con mayor dificultad, si es dentro o fuera de la ciudad.

Sólo quiero mencionar tres ejemplos sobre la transmisión de la fe en familia: aquellos que cuenta Santa Teresita del Niño Jesús de su familia, recomiendo el libro escrito por ella (Historia de un alma), Juan Pablo II, dice que su preparación al sacerdocio fue precedida por lo el ejemplo de sus padres, “quedé solo con mi padre (había muerto su madre) que era un hombre profundamente religioso… sucedía a veces que me despertaba de noche y encontraba a mi padre arrodillado, igual que lo veía siempre en la iglesia” (Don y Misterio) y el tercero, bien podría ser de cualquiera de una parroquia; pero se trata de Claudia Lars, una mujer que ha escrito poesía, en sus recuerdos de infancia cuenta de su abuela cuando la visitaba en su enfermedad, (Tierra de Infancia): “Fue en el periodo de esa dolencia cuando la enferma me contó la vida ejemplar de muchos santos de la Iglesia: la de Santa Marta, sirvienta de Jesús de Jeús en la casa de Betania; la del pequeño Tarcisio, que dió su vida de niño fervoroso por salvar al Santísimo Sacramento; la de Santa Cecilia, con su música incomparable; la de Santa Rosa de Lima, representante de América en la Corte celestial. Yo escuchaba cada palabra con el oído embelesado y el corazón palpitante, deseaba convertirme yo también en una santita. Sabía o presentía que si “el amor divino” penetraba en mi corazón y se apoderaba  de mi vida, yo podría hacer grandes milagros. El santoral católico-romano me iba entregando sus altos ejemplos y sus leyendas cautivadoras, hasta en el último día de diciembre San Silvestre… con su tiara de pontífice y su mano ungida y luminosa, que bendecía el año nuevo… Ahora estoy convencida de que en esas narraciones yo recibí como gracia especial la más pura esencia del cristianismo… una vibrante plegaria, que en esos días me había enseñado, me situaba entre las fuerzas del bien y me libraban de cualquier peligro: “Santo, santo, santo, Señor Dios de los ejércitos luminosos; llenos están los cielos y la tierra del poder y de la majestad de tu gloria”… “el rosario que rezábamos todas las noches en familia”  Y otras muchas referencias que se podrían citar. Todo eso trasmitido por una abuela. Muchas de estas cosas eran aprendidas a memoria, y pasaban así de una generación a otra. Algunas veces era una fe que le faltaba profundizar, pero era certeza para la vida.

Si la familia  en algunas situaciones ya no trasmite la fe, podemos preguntarnos ¿qué pasa con la familia?, ¿porqué  deja de ser lugar del diálogo y de la solidaridad intergeneracional?

Ante esta situación cultural nueva, hablaremos más delante de esto, se afirma: “la cultura puede volver a encontrar su centro y profundidad en Cristo, Sabiduría de Dios“.

abril 17, 2008 - Posted by | IGLESIA, MISIÓN | , , ,

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