Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

CUARTO DOMINGO DE PASCUA

Las lecturas de este Cuarto Domingo de Pascua están tomas de Hch 2,14.36-41, Sal 22; 1Pe 2,20-25; Jn10,1-10

En este Domingo estamos invitados a unirnos a la Jornada de Oración por las Vocaciones, que el Señor suscite en medio de su Iglesia la respuesta generosa para estar a su servicio.

La primera lectura de hoy nos lleva al día de Pentecostés, cuando Pedro toma la palabra y comienza a anunciar todo lo que significa la Resurrección de Cristo: “Dios lo ha constituido Señor y Mesías”. Parte de este capítulo 2 lo hemos escuchado en los domingos anteriores. Y hoy viene las palabras finales y la reacción de aquellos que escucharon al apóstol: ¿Qué debemos hacer? Y a continuación nos dice: “Los que aceptaron sus palabras se bautizaron y aquel día se les agregaron unos tres mil”. Digamos que con estos que se bautizaron (Bautismo) y recibieron el Espíritu Santo (Confirmación) la Iglesia ha comenzado en extenderse, hasta nosotros.

El Salmo nos pone delante el tema del domingo y no podría ser  otro texto que el que habla de Dios como Pastor de Israel. “El Señor es mi pastor, Aleluya” Cuando veces tendríamos que volver sobre estas palabras del Salmo, para meditarlas y hacerlas parte de nuestra vida.

En la segunda lectura podemos encontrar una respuesta más concreta a la pregunta hecha el día de Pentecostés: ¿Qué debemos hacer?, y en pocas palabras nos dice el Apóstol, imitar a Cristo. Aunque breve, pero muy sugerente es la respuesta que debe empeñar toda nuestra vida. Este texto viene reconocido como un canto a Cristo. “Han vuelto ustedes al pastor y guardián de sus vidas” esto es la vida cristiana, un volver continuamente al Señor presente ahora en la Iglesia, en los sacramentos, en su palabra, en la comunidad… “Para que sigan sus huellas” esta es nuestra identidad, seguir a Cristo.

“Yo soy el buen Pastor, dice el Señor, conozco a mis ovejas y ellas me siguen a mí” ésta es la antífona al Evangelio, y nos permite acoger de un mejor modo las palabras de Jesús, el Buen Pastor.

La imagen del pastor, utilizada por Jesús, nos ayuda a comprender un aspecto más de su vida divina. Jesús, Buen Pastor, es el que guía, el que va por delante, el que cuida, el que está  atento de su rebaño. ¿Quiénes son del rebaño? La primera lectura nos da una respuesta, aquellos que oyendo la predicación apostólica, se dejan tocar y responden desde la fe: ¿Qué debemos hacer?, yo diría que toda la predicación de la Iglesia es ponernos delante de Nuestro Señor y hacerle a Él mismo la pregunta, y escuchar su respuesta en aquellos en quienes ha dejado la misión. ¿Qué es la Iglesia? A partir de estos textos, respondemos: la Iglesia es el rebaño de Jesús, donde Jesús puede decir: conozco a mis ovejas y ellas me siguen a mí.

abril 13, 2008 - Posted by | LITURGIA | , , ,

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