Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 27-32

En estos numerales se acentúa una característica muy propia del tiempo de Pascua: la Alegría. La alegría en un cristiano es fruto del encuentro con Jesucristo, consecuencia de estar en comunión con Él.  La fe cristiana nos da un modo de ver y comprender el mundo, de ver y actuar dentro del mismo, y mucho más que eso, nos revela el sentido último de nuestra vida. El mundo creado por Dios es bueno. Lo entregó al hombre para que lo cuidara. Pero a nadie se le oculta  que el mal también está presente a nuestro alrededor, sin embargo, gracias a la Cruz, los hombres y el mundo han sido redimidos, es decir, liberado del mal, del pecado.

Y desde esta perspectiva nos encontramos con la misión de la Iglesia: “Anunciamos a nuestros pueblos que Dios nos ama, que su existencia no es una amenaza para el hombre, que está cerca con el poder salvador y liberador de su Reino, que nos acompaña en la tribulación, que alienta incesantemente nuestra esperanza en medio de todas las pruebas. Los cristianos somos portadores de buenas noticias para la humanidad y no profetas de desventuras”.

Viene a recordarse que para realizar cabalmente la misión, la Iglesia, es decir, todos los bautizados, los renacidos a una vida nueva por el Bautismo, debe imitar a Jesucristo: siguiendo los pasos de Jesús y adoptando sus actitudes (cf. Mt 9, 35-36). Y aquí encontramos una de las razones de por qué el Evangelio, la Palabra de Dios debe estar no sólo en nuestros labios, sino en nuestro corazón. Claro que para seguir los pasos de Jesús tenemos que hacer la experiencia de los discípulos, que le escucharon, lo siguieron, se preguntaban qué querían decir sus enseñanzas…

La alegría del discípulo es antídoto frente a un mundo atemorizado por el futuro y agobiado por la violencia y el odio” una vez más nos pone delante algo que los demás pueden alcanzar gracias a la alegría de los discípulos. Y si nos preguntamos: ¿se nota nuestra alegría?, tengo yo la certeza que en medios de tantos afanes, dificultades, enfermedades, preocupaciones Dios me está cercano?, ¿encuentro en las palabras de Jesús la guía para mi vida personal, familiar, comunitaria?, ¿soy yo un portador de buenas noticias?… tomando conciencia de estas pequeñas cosas, -o grandes, depende cómo se vean- nos  ponemos en camino de dar testimonio del Señor Resucitado.

Una cosa más, cuando dice: la misión de la Iglesia es evangelizar, debo entender, la misión mía es evangelizar, ¿soy consciente de esto?

 

abril 5, 2008 - Posted by | IGLESIA

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