Discípulos y Misioneros

Documento de Aparecida: Texto y Comentarios

Comentario n. 11-12

La Iglesia no puede replegarse, tiene que relanzar con audacia su misión. Estos dos numerales, me parecen muy incisivos para comprender el documento de Aparecida. Está dando la pauta para entenderlo. El gran proyecto que lanza es  “hombres y mujeres nuevos” en encarnen en su vida el ser discípulos y misioneros de Jesucristo, es decir, que lleven dentro de sí el mandato misionero, aquello que Pablo sentía en su interior: ay de mí si no evangelizo!

Por lo tanto la clave para la renovación y revitalización de nuestra historia se encuentra no en grandes programas o estructuras, sino en la respuesta personal de fe. Allí donde  haya un hombre, una mujer, un joven,  que se sienta discípulo del Señor, allí comenzará a ser protagonista del Reino de Dios, protagonista de vida nueva.

¿Cómo está mi fe católica?, ¿Cómo vivo mi fe? ¿Conozco el contenido de mi fe?, ¿Soy capaz de dar respuesta a quien me lo pregunta?

Esto conviene leerlo bien, no pensando en el esposo, la esposa, los hijos, el vecino, el compañero de  trabajo, en aquella señora, en … sino en nosotros mismos. Nos identificamos en algo de lo que señala el Documento?

 

¿SOY YO DE AQUELLOS QUE:

Ven la fe como un bagaje: algo que llevo pero que lo puedo dejar en cualquier momento, quizá cuando me incomoda, o me exige, o se vuelve difícil de llevar…

La fe como elenco de algunas normas y prohibiciones: piensan en cumplir, en no ir más allá de lo establecido, tranquilizan la conciencia diciendo “no he hecho tal cosa”, “ni tal otra”…

La fe como  prácticas de devoción fragmentadas: como aquello que se decía para el miércoles de ceniza, “no me la pierdo, no sea que me vaya a pasar algo”, y lo aquí se pueden decir mucha cosas…

La fe como  adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe: aquel que piensa que la fe que trasmite la Iglesia es como ir al supermercado: “llevo de esto”, “de aquello”, “de aquello otro no me hace falta”, “aquello ya pasó de moda”, “y hoy está bueno llevar esto”…

La fe como una participación ocasional en algunos sacramentos: quien nunca va a Misa pero el día del patrono nadie le puede quitar la primera silla; quien tiene que ir porque se casa su hija, quien estuvo por última vez por bautizo de su hijo…

La fe como la repetición de principios doctrinales: yo tengo claro que no se debe matar, que se tiene que vivir en paz, que hay que buscar la justicia, que…

La fe como a moralismos blandos o crispados: “no se me permite hacer lo que yo quiero”,  o “no hay que ser tan exagerados”, “un poco de esto no me hace mal”…

 

En definitiva se trata de una fe que no convierte la vida de los bautizados. El problema de todo lo enumerado es que no se pone la atención en el centro: en la Piedra Angular. Todo lo que no se sostenga en Cristo al final aburre y engaña.

Por eso el numeral 12 dice: “Todos tenemos que comenzar desde Cristo“. Aquí está la clave: comenzar desde Cristo, sólo en el encuentro con Cristo la vida se renueva, sólo en el encuentro con Cristo podremos dar frutos abundantes. Todos: no sólo algunos, todos los bautizados tenemos esta llamada.

 

Estos primeros numerales llevan a replantearse la visión cristiana, y precisamente se quiere eso: “Repensar profundamente“.

marzo 5, 2008 - Posted by | IGLESIA | , , , , , ,

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