SALUDO DE PASCUA
Resurrexi, et adhuc tecum sum. Alleluia! He resucitado, estoy siempre contigo. ¡Aleluya! Queridos hermanos y hermanas, Jesús, crucificado y resucitado, nos repite hoy este anuncio gozoso: es el anuncio pascual. Acojámoslo con íntimo asombro y gratitud.
Queridos hermanos y hermanas, dejémonos iluminar por la luz deslumbrante de este Día solemne; abrámonos con sincera confianza a Cristo resucitado, para que la fuerza renovadora del Misterio pascual se manifieste en cada uno de nosotros, en nuestras familias y nuestros Países. Se manifieste en todas las partes del mundo… Invoquemos la plenitud de los dones pascuales por intercesión de María que, tras haber compartido los sufrimientos de la Pasión y crucifixión de su Hijo inocente, ha experimentado también la alegría inefable de su resurrección. Que, al estar asociada a la gloria de Cristo, sea Ella quien nos proteja y nos guíe por el camino de la solidaridad fraterna y de la paz (Papa Benedicto XVI).
A todos ustedes, un especial saludo de Pascua! Las palabras del Papa Benedicto lo expresan intensamente. Vivamos este tiempo con la alegrìa de un discìpulo que vuelve a encontrarse con su Maestro, que se conmueve y renueva al estar a la escucha de su Palabra y se fortalece en la Comuniòn de su Cuerpo.
Hch 2,42: “los creyentes eran asiduos a la oraciòn, a la predicaciòn de los apòstoles, a la fracciòn del Pan y a la convivencia…”