Comentario n. 13-18
“Nos encontramos con el desafío de revitalizar nuestro modo de ser católicos y nuestras opciones personales por el Señor“ esta breve indicación nos vuelve a recordar la urgencia y la necesidad de vivir nuestra vida cristiana de un modo nuevo, no como algo ya realizado de una vez por todas. Se debe tener la valentía de “recomenzar desde Cristo”, “revitalizar” el modo en que cada uno vive su fe. De este modo comenzará el cambio.
“Hoy se plantea elegir entre caminos que conducen a la vida o caminos que conducen a la muerte” este es un texto que escuchamos al inicio de la Cuaresma. La vida o la muerte: la libertad que Dios ha dado a cada persona. Dios no quiere la muerte de ninguno, “no se gloría en muerte del pecador, sino que se convierta y viva”.
La Iglesia y cada uno de sus miembros recorren los caminos de vida verdadera y plena. Y ante las dificultades que pudieran presentarse el Señor nos dice “no tengan miedo”. Lo que “nos define ante todo es el amor recibido del Padre gracias a Jesucristo por la unción den Espíritu Santo”.
Éste es el reto fundamental: “mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a su vocación recibida“. En la medida que cada uno sea consciente de esta tarea que la Iglesia pide de sus miembros y se esfuerce por llevarla adelante, en esa medida se verán los frutos.
“Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado” con estas palabras concluye la introducción al Documento de Aparecida dejando bien clara, a mi modo de ver, qué es lo que propone a nosotros hoy: “que redescubramos la belleza y la alegría de ser cristianos”.
Considerando los aspectos que cada uno haya podido descubrir para su vida cristiana seguiremos adelante en el propósito de descubrir qué nos dice la Iglesia a nosotros en este tiempo que vivimos.
Aún no hay comentarios.